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¿hubiera luchado para darte todo lo que deseas? Pero tú te has empeñado en matar ese amor.
No es más que una ilusión estúpida en la que no se puede vivir. Por fin me di cuenta que me enamoré de alguien que no vale la pena.
No quiero que tengas duda alguna de que cuentas conmigo. Rory, yo sé que no vas a darle tanta importancia a mi situación económica.
Alejandro, yo sigo siendo la misma. Sé que no puedes cambiar de un día para otro.
Pero rubí, yo te estoy aceptando como eres. Con tus virtudes, con tus defectos.
Mi pregunta es, si tú estás dispuesta a aceptarme así como soy. ¿me quieres a tu lado?
La manera como me miras, con tus besos. Te estaba buscando.
¿cómo sigue tu mamá? Híjole, perdón, los interrumpí.
No, no te preocupes, maribel. Gracias por venir.
Qué bueno que vengas a apoyar a rubí. Tengo que ver al doctor bermúdez.
¿nos vemos después? Tenemos una plática pendiente.
Con permiso. Ay, qué pena, qué pena, qué pena.
Llegué en mal momento, ¿verdad? No, no.
Vamos adentro, ¿sí? Sí.
¿se puede? ¿se puede?
Ay, adelante. Qué gusto me da verla.
¿qué el doctor no recomendó que solo estuvieran aquí los familiares? Yo soy como de la familia, fíjate.
Además, lo que recomendó es que no hubiera nada negativo cerca de la pacientita. Pero como es su hija, pues, ¿qué le vamos a hacer?
Ya, por favor. Señorita, tengo tanto que agradecerle.
No, no diga eso. Todo lo que hago es con gusto si se trata de usted.
Usted sabe que quiero mucho a rubí. Maribel.
Maribel. Yo no he sido todo lo agradecida que debería ser contigo.
Pero voy a encontrar la manera de corresponderte. Te lo juro.
Ni lo digas. Para eso somos los amigos, para ayudarnos.
Para mí es muy importante que rubí la valore. Y muchas gracias por las flores.
Están preciosas. Qué bueno que le gustaron.
Y las rosas se las mandó alejandro a rubí. Es tan buen muchacho.
Sí. Sí, es lindísimo.
Y guapísimo. ¿tú también te vas a casar, rubí?
Porque ya me contaron que te casas, maribel. Felicidades.
Muchas gracias. Bueno, ya es tarde.
Mamá, mejor te dejamos descansar, ¿sí? ¿me puedo ir contigo?
¿y que el chofer me deje en mi casa? Claro que sí, por supuesto.
Ah, yo me voy por ahí con ustedes, ¿no? Aprovechando el viaje.
No les importa, ¿verdad? No, por supuesto que no.
Ay, gracias. Por lo que nos dijo maribel, en su boda va a echar la casa por la ventana.
Y el doctorcito va a hacer lo mismo. Es que no deja de meterse en lo que no le importa, ¿eh?
Digo, yo nada más quiero saber, pues, para compartir tu alegría. Ay, pero con ese carácter, a ver cuánto te aguanta el doctorcito.
Yo no sé, siendo, siendo tan buena gente, se fue a fijar en ti, fíjate. Mejor hubiera puesto sus ojos en cristina.
Vengo a ver si se ofrece algo. Aunque ya sé que sus hijas la cuidan muy bien.
Sí, las dos. Cada una a su manera.
Pero las dos me quieren mucho, doc. ¿y rubí?
¿rubí ya se fue? ¿había quedado de verse con rubí aquí?
No, no, en realidad no. Solo le dije que la buscaba más tarde.
Lo siento, ella no nos dejó dicho nada. Bueno, voy a ponerle agua a las flores.
Bueno, yo la dejo para que siga descansando. Alejandro.
¿sí? Pudo hablar con rubí sobre ustedes dos.
Sí. Y yo creo que las cosas van bien.
Las cosas van mejor. Eso me pareció a mí también.
Cuento un secreto. Ella se emocionó mucho cuando vio las flores.
¿quién es? Rubí, soy yo, alejandro.
Gracias. ¿por qué no me esperas en el hospital?
Porque ahí no podíamos hablar bien. Rubí, te amo.
Entiendo que estés nerviosa por lo de tu mamá, pero se va a poner bien muy pronto. Pero no es por mi mamá, es por mí.
Soy joven, bella. Me ahogo en esta miserable vecindad.
Yo no merezco vivir aquí. No te vas a quedar aquí.
Mi belleza, alejandro, merece mucho más que un departamentucho en una unidad habitacional. Quiero vivir bien, como vive maribel, tener todo lo que ella tiene y más.
Vamos a tener todo lo que tú quieres, pero entiéndeme, eso lleva tiempo, esfuerzo. Alejandro, no tengo tiempo.
Hoy tú no me puedes dar lo que yo quiero. Y maldigo la hora que me hiciste creer que sí.
La maldices porque te enamoraste, porque me quieres tan desesperadamente como yo a ti. Rubí, no puedes negarlo.
Tú me amas. Te voy a olvidar, alejandro.
¿vas a hacer a un lado nuestro amor por casarte con alguien que tenga dinero? Sí.
Voy a hacer lo que sea para tener la vida que merezco. Ya sé que el amor no te basta, pero cambiar el amor por dinero no te va a hacer feliz.
El amor, alejandro, se cotiza muy caro. Y como no tiene caso seguir hablando, ven.
Si terminas conmigo es para siempre. Pues eso es precisamente lo que quiero que no entiendes.
¿vas a echar a perder tu vida? ¿vas a echar a perder nuestra felicidad y todo por tu ambición?
Déjame, suéltame, déjame. Es en serio, alejandro, no me vuelvas a tocar.
Alísate. No voy a volver a tocarte.
Yo te hubiera querido siempre, rubí. Toda mi vida.
Teniéndote a mi lado. Hubiera luchado para darte todo lo que tengo.
Lo que deseas. Pero tú te has empeñado en matar ese amor.
No es más que una ilusión estúpida en la que no se puede vivir. Por fin me di cuenta que me enamoré de alguien.
No vale la pena. Quiero llorar por ti.
Aunque la siga queriendo, poco pensando en ella, jamás, jamás volveré con rubí. Ella también te ama.
Más que a los lujos, margot. Poderoso caballero.
No es un dinero. Venga, salud.
Brinda conmigo, por favor. Brindemos por la bella y ambiciosa mujer que me destrozó.
Alejandro, escúchame. Yo creo que estás exagerando.
¿exagerando? Si se quieren de verdad, ella va a recapacitar y con el tiempo van a volver a estar juntos.
Nos queremos. Sí.
Ella siente lo mismo que yo. Pero ¿de qué nos sirve amarnos?
Yo no puedo cambiar lo que soy. Y evidentemente ella tampoco, margot.
Ella tuvo que escoger entre el amor y el dinero, ¿no? Y prefirió el dinero, ese.
Ese es el problema, entiéndeme. Desconozco las razones de rubí para pensar así.
Pero pueden cambiar. Además, tú te estás operando, estás haciendo nombre, una carrera.
Seguro vas a llegar a tener una muy buena posición económica. Ella lo quiere ahora, margot.
Es incapaz de esperar, de compartir una vida en que los dos vayamos progresando juntos. Entiéndeme, lo nuestro terminó.
Pero solo espero que a ella le cueste olvidarme tanto como me va a costar a mí. Quería casar con ella.
Pero con esa ambición que tiene, no. Lo siento, yo no puedo amar a rubí.
¿sabes? Uno no escoge de quién debe enamorarse.
Si fuera así todo sería muy fácil. ¿qué demonios le voy a hacer para arrancármela?
Dime, ¿cómo me la voy a sacar de aquí? Ay, estoy bien, hija.
Tú vete a la escuela. Tu hermana nada más fue entregar el trabajo que hizo ayer.
Y se regresa a cuidarme. Prefiero estar contigo, ¿no?
No tengo ganas de ir a la universidad. Hija, ¿cómo hicieron cristina y tú para pagar la cuenta de ese hospital tan caro?
Por eso no te preocupes, mamita. La cuenta la pagó héctor.
Y alejandro pidió que se aplicara su descuento de médico. Hija, no tengo cómo agradecerle a tus amigos y a alejandro todo lo que hicieron por mí.
¿qué pasó con alejandro? Pasó que...
Que ahora sí terminamos. ¿por qué?
Porque no se dieron bien las cosas. Hubo malos entendidos.
Los dos nos hicimos daño. Saber perdonar es un don muy grande.
O fue por el dinero.