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Mamá, te prometo que sí voy a cambiar. Pero ya no te sigas preocupando, ¿sí?
Porque te puede afectar. A mí, hija, voy a confiar en ti.
Héctor, recibí tu mensaje. Arjo ya está atendiendo a tu mamá.
Aparentemente no hay un daño severo. Aunque todavía no terminan de hacerle un estudio.
De todos modos, ya puedes estar tranquila. ¿la puedo ver?
No, todavía no. Marco no sabe, sara.
Yo los dejo. Voy a esperar a maribel.
Le avisé y dijo que venía para acá. Héctor, nuevamente gracias por todo.
No tiene de qué. Truby, a lo que yo te puedo ayudar como médico...
No te necesito. ¿queriste pedirle ayuda a héctor que a mí?
¿creíste que te iba a dejar sola en esto? Para que no sepas, alejandra, yo te llamé a ti como médico.
Pero no estabas. Así que héctor me ofreció su ayuda.
Que te quede claro que puedes contar conmigo. Y yo desearía que...
No empieces, alejandro. En este momento lo único que me interesa es mi mamá.
Cristina, vengo de ver a tu mamá. Qué tranquilidad que esté usted aquí, doctor.
¿cómo está ella? Ya salió de la crisis.
Le están terminando de hacer una tomografía. Doctor, me siento muy apenada con usted.
Apenas empecé a pagarle las consultas y ahora le voy a deber esto. Deja de preocuparte, cristina.
Yo soy su médico y no les voy a cobrar. Pero, pero...
Y esto no tiene nada que ver ni con alejandro ni con rubí. Llegué como una cuerda entre nosotros, ¿te parece?
No, ¿cómo cree? Usted tiene que cobrar por su trabajo.
¿está bien? Págame, pero no con dinero.
Te voy a pedir un favor. ¿qué?
¿qué favor? Que me hables de tú.
¿entendido? Compre.
Ay, estaba muy angustiada por tu mamacita. Y mejor me guille para acá.
Traje unos jorongos porque, mira, de seguro nos vamos a quedar a dormir aquí toda la noche, ¿verdad? Qué alivio que tu mamá no está grave.
Ay, sí, es un gran alivio. Cualquier cosa que necesiten, me dices con confianza.
Si necesitan dinero... Yo ya me encargué de eso, mi amor.
Se trata de tu mejor amiga y no voy a dejar de ayudarla. Maribel, le estoy muy agradecida, héctor.
Pero no quiero abusar. No quiero aprovecharme ni de su relación, ni de nuestra amistad.
No sé cómo, pero yo te voy a pagar. Ni lo menciones.
Lo importante es que tu mamá esté bien. Gracias.
Rubí, cuentas con nosotros. Y no nada más en estos momentos, sino todo lo que se requiera después para que tu mamá tenga la atención debida.
Su mamá va a pasar la noche aquí. Es lo más conveniente.
¿podemos estar con ella? Sí.
Alguien puede quedarse. Pero no olviden que tiene que estar tranquila.
Es muy importante. Gracias al cielo.
¿estás bien? ¿ya pasó todo?
Sí, hija. Por alguna razón, no me toca dejarlas solas todavía.
No hables eso. ¿qué vamos vas a dejar?
Nos tienes a nosotras para cuidarte. Y te vas a recuperar.
¿qué fue lo que pasó? ¿qué te provocó esto?
Ya, cris. No la mortifiques.
Hay que descansar. Cristina, deja que rubí se quede.
Vete tranquila, hija. Ella está bien.
Como tú quieras, mamita. Ya pasa a verte antes de irme al despacho.
Eres lo más importante para mí. Voy a acompañarla a cristina para pedirle que mañana me traiga otra ropa, ¿sí?
Eres de gente pudiente. Me preocupa que si va a tener que seguir más días aquí internada.
Tal vez deberíamos de trasladarla a un hospital público. No, olvídalo.
Esta vez no te pongas de orgullosita queriendo pagar lo que no puedes. Héctor nos va a hacer el favor de encargarse de todo.
Pero es el novio de tu amiga. Ah, ¿así que ese joven es el prometido de la dichosa maribel?
Cristina, mejor ya vete a descansar para que mañana regreses temprano. Y por favor llévate a doña lola.
Rubí. ¿cómo sigue tu mamá?
¿crees que pueda pasar a saludarla? Ya se estaba durmiendo y me voy a quedar a cuidarla.
Mi hermana ya se va. Pues que cayetano la lleve y también a tu vecina.
Héctor me puede regresar a mí. No, no, no hace falta.
Gracias. Bueno, rubí.
Si tu amiga se está ofreciendo tan amable, acéptalo. No se diga más.
Váyanse con mi chofer. Maribel, muchísimas gracias a ti y a tu novio.
Perdóname, amable de más. No supe ni lo que dije.
Yo sé que te decepcionó enterarte que alejandro no tenga dinero. Pero sí estabas consciente de tus palabras.
De maribel. Y no es la primera vez, rubí.
Yo reconozco que, que sí le tengo envidia. Y aunque he tratado de cambiar, no he podido.
Hija, ¿de verdad quieres cambiar? Confía en mí.
Sé que la culpable de eso soy yo. Y me duele.
Rubí, si hubiera en ti algún arrepentimiento. ¿no crees que estoy arrepentida de que estés aquí?
Si te hubiera perdido, no me lo hubiera perdonado nunca. Yo te quiero, mamá.
Y si no me niegas la oportunidad, voy a cambiar. Una madre nunca pierde la fe de sus hijos.
Hasta el día en que me muera, rubí, yo voy a seguir con la esperanza de que tu vida cambie. Esa ambición tuya.
Esa envidia que sientes. No te van a dejar ser feliz.
Aunque seas muy rica. Pero ya no te sigas preocupando, ¿sí?
Porque te puede afectar. Hija, voy a confiar en ti.
Y tenemos que hablar. No tengo nada que hablar contigo.
Pero yo sí. Suéltame y no me toques.
Yo no estoy conforme con lo que sucedió en la tarde. ¿tú crees que a mí me dio mucho gusto descubrir tu engaño?
Si hablamos de engaño. Yo te pregunté de frente en valle de gramos si me querrías aunque yo no tuviera dinero.
Y no me dejaste hablar. Me dijiste que con lo que sabías de mí te bastaba, ¿no?
Hasta me diste tu moneda para que la tuvieras siempre. Quédatela.
Es lo único que vas a tener de mí. No.
¿ah, sí? ¿y yo por qué tendría que recapacitar?
Porque me quieres. No te equivoques.
Me enamoré de ti porque te creí distinto. Pero como no eres lo que pensé, me desilusioné de ti por completo y para siempre.
Eso no es cierto. Dijiste que ni un hombre te había hecho sentir lo que yo.
Por lo que sentí, me di cuenta en tus besos. Eras sincera, ruby.
¿quién te dijo que no se podía fingir? A ver, finge otra vez.
Piénsalo. Piénsalo.
Todavía estamos a tiempo. Usted la quiere.
Ojalá que este amor fuera más que cualquier otra cosa. Yo creo que sí.
Anoche hablamos. Tengo la esperanza de que ella va a cambiar.
¿y cómo se siente? Tranquila.
De ver lo que usted puede significar para mi hija. ¿y ya desayunó, señora?
¿qué haces aquí, alejandro? Aquí trabajo, ruby.
Buenos días. Buenos días.
¿pasa algo? No, no, no.
Solamente pasé a saludar a tu mamá. Al rato viene marco.
Con permiso. Alejandro.
Muchas gracias. Alejandro te quiere.
Se le nota. Ruby.
Ruby. No vayas a perderlo más, por lo menos.
Ese muchacho vale oro. Ahí el contador me dio el día.
Solo me pidió que revisara unos papeles. Y eso lo puede hacer aquí.
Qué bueno. Porque así tu hermana no pierde clases.
Vete a la escuela, ruby. Te traje un cambio de ropa.
Está ahí en la bolsa. Buenos días.
Señora, la señorita maribel demanda estas flores. Ay, esa muchacha de veras te quiere mucho.
Sí, ma. Lo comprobé ayer que se portó tan linda y se molestó en venir.
Qué hermosas flores. Ah, ¿le parece?
Porque fíjese que yo las escogí. Son mis favoritas.
¿de verdad? Cayetano, ¿te encargó algo más, maribel?
No, señorita. Entonces, por favor, espérame afuera para llevarme a la universidad.
Sí, señorita. Señora hermosa, le deseo la más pronta recuperación.
Nada que hacer. Cállate, cayetano.
Muchas gracias. De nada, señorita.
La espero afuera, señorita. Se me ha abandonado.
¿qué? A mí me cae muy bien.