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Realmente debes amar mucho a alejandro para renunciar a todo lo que tenías. Qué curiosa es la vida, de veras.
La vez pasada renunciaste a él por dinero y ahora es al revés. Por alejandro haría cualquier cosa.
Lo cambié por ti. Y no voy a necesitar tu dinero.
¿se le ofrece algo más, señora? Acércate, dora.
Tú sabes muy bien lo que mi bebé y yo necesitamos. Piénsalo, dora.
Ya vete. Ahí están los papeles en donde me cedes los derechos de todos tus bienes.
Y esta vez no tienes excusa para no firmar. No te voy a firmar nada.
Y si quieres dejarme en la calle, vas a tener que falsificar mi firma. Rubí, a diferencia de ti, yo no podría hacer algo así.
No me atrevería. Yo te lo digo de frente.
Porque estás consciente de lo que le puede pasar al hombre que amas y no firmas, ¿verdad? Firma, rubí.
No tienes otra opción. ¿qué hay que ofrecerle?
Es que no sé si el señor puede atenderme. Tienes que ofrecerlo porque está con su esposa.
Por supuesto que me va a atender. ¡héctor!
¡héctor! Es malo.
Te quedas con mi mujer y cuidas que no grite. No se te vaya a ocurrir.
Tú le pusiste ese veneno. Tú intentaste matar a alejandro.
Si tienes algo que probarme, acúsame con la justicia. Pero si no, lárgate de mi casa.
Digas lo que digas. Yo sé que tú fuiste.
Porque no te sorprendió la noticia. Elena y yo te vimos en un hospital.
Y poco tiempo después, alejandro cayó envenenado. Si ya dijiste lo que tenías que decir, vete.
Esto no se va a quedar así, héctor. Ya encontraremos pruebas en tu contra.
Además, hay testigos en el hospital de que tú lo amenazaste con matarlo. Déjanos solos.
Sí, señor. ¿ves de lo que soy capaz?
Si no quieres que alejandro muera, ¡firme ese maldito papel! ¿te cuesta firmar?
Claro. Si la única razón por la que te casaste conmigo fue el dinero.
Y ahora, ¿cómo son las cosas, no? Todo vuelve a ser mío.
Estás más pobre que cuando vivías en la vecindad. Sí.
Por lo menos yo no soy una asesina. ¿cómo fuiste capaz de envenenar a alejandro?
Cuando te descubran, te van a meter a la cárcel. Ya lo veremos.
Por lo pronto que te quede claro hasta dónde soy capaz de llegar. Así que ten mucho cuidado con lo que haces, rubí.
Ahí tienes tu maldita firma. Gracias, rubí.
Con una esposa como tú, comprenderás que prefiero tener yo el control de todo mi dinero. Haz lo que quieras.
Me da igual. Realmente debes amar mucho a alejandro para renunciar a todo lo que tenías.
Qué curiosa es la vida, de veras. La vez pasada renunciaste a él por dinero y ahora es al revés.
Por alejandro haría cualquier cosa. En cambio, por ti.
Y no voy a necesitar tu dinero. Porque con alejandro voy a tener eso y más.
Ahora él es más rico que tú. Bueno, rubí, no es ninguna noticia que quieras estar con él por interés.
No, te equivocas. Porque aunque alejandro no tuviera nada, yo seguiría amándolo.
Me enamoré de él cuando no tenía nada. Y nunca pude olvidarlo.
Vas a tener que olvidarlo porque tú eres mía. Alejandro ya se enamoró de otra.
No me importa lo que digas, no te creo nada. Aquí tiene su medicina, su teléfono y el periódico que me pidió.
Deje ahí la charola y el periódico, dáselo a la señora para que lo lea y se distraiga. A mí no me interesa ver el periódico.
Esta parte sí te va a interesar. Con permiso.
Alejandro. No puede estar enamorado de maribel.
¿creíste que era mentira? Ahí está la prueba de que ya perdiste a alejandro.
Esto no puede ser. Alejandro me ama a mí, me lo demostró en ixtapa.
¿quieres leerlo otra vez? El que se va a morir eres tú.
Sácame de aquí por los papeles. Bien.
Pero que mi mujer no salga de la recámara. Bien.
Alejandro, mi amor, espero que ya estés recuperado. Héctor es el responsable de lo que te está pasando y a mí me tiene encerrada.
Tienes que curarte, por favor, tienes que estar bien y ayudarme. A mí y a tu hijo.
Este hijo es tuyo, alejandro, te lo juro. ¿seguro que no quiere que lo llevemos a un hospital o llamemos a un médico?
No, solo quiero que me traigan mis analgésicos, dora. Se quedaron en la recámara.
Sí, señor, voy por ellos. ¿seguro, señor?
Sí. Sí.
Déjeme por la medicina, señor. Démelo, señora.
Le juro que no digo nada. No se metan más líos.
Démelo. Ya.
Por favor, perdona. ¿qué se le ofrece?
La señora que usted busca es una señora de cabello rizado, así chinito, con unos ojos y está guapísima. Ruby, tan bella como inconfundible.
Bueno, pues esa chulada de mujer la tienen encerrada en esta casa y todo el santo día la están cuidando unos guaruras. ¿y usted cómo lo sabe?
Porque yo vine a hacer una reparación y mire, hasta me dio este papelito. A ver.
Ayúdeme. Tenemos que rescatar a ruby.
¿eh? ¿tenemos?
¿ruby? Sí, así se llama.
Usted, guapo, me va a ayudar. ¿por qué te está haciendo esto, héctor?
Porque me descubrió. Ya sabe todo.
Sabe que el hijo que espero es de alejandro. Pero después te explico.
Ahora nos tenemos que ir. Sí.
Te tienes que poner esto. Dora, por favor.
Por favor, ayúdanos a salir de aquí. Mira.
Toma. Y te voy a dar más si nos ayudas.
¿tú ya viste qué? ¿qué?
Víctor, es muy violento conmigo y si me llega a hacer algo malo, tú vas a ser cómplice. Tú no quieres eso, ¿verdad?
Dora, te me ayudaste y no te voy a seguir. Gracias.
Gracias, mi dorita. Luego te invito al cine.
Nadie. Apúrate.
No. No.