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¿cuándo vas a entender que esas cosas no dan la felicidad? Y tu hermana, a diferencia de ti, sí va a ser feliz porque se va a casar con el hombre al que realmente ama.
Vámonos, doña lola. No, espérate, santiago.
Vámonos, camínele, vámonos ya. Ya vámonos, por favor, ya váyase.
Ya, camínele, vámonos. ¿dónde me siento yo?
Donde tú quieras, yago. Donde yo quiera, bueno.
Pues me siento aquí, junto a la anfitriona. Ve, mi amor.
Señora, por favor. Y ya sabes, señora, que voy a hacer negocios con su yerno.
Ah, qué buena. Rubí tuvo esa magnífica idea.
Y te aseguro, eto'o, te va a ir muy bien si inviertes lo que tienes conmigo. ¿no lo crees así, rubí?
Así es, yago. Yo siempre he pensado que uno debe cuidar bien lo que tiene.
Con permiso, voy a ir a la cocina. ¿qué necesitas, si aquí está dora?
Prefiero supervisar todo personalmente. Para atender a nuestro invitado, como su merecedor.
Gracias, mi amor. Mi hija, cristina, se va a casar con cayetano dentro de quince días.
Felicidades. ¿tan pronto?
Muchas felicidades, cayetano. Aunque tú y yo hemos tenido diferencias, espero que eso quede atrás.
Yo también. Por el bien de la familia.
Porque eso es lo que vamos a hacer. Así lo entiendo.
Y créeme que me da gusto. Que seas muy feliz.
¿feliz? Como héctor y rubí.
Que son una magnífica pareja. Son muy buenos anfitriones.
Solo queríamos agradecerte las atenciones que tuviste con mi mujer cuando nos disgustamos. Yago, me comentó mi padrino que está satisfecho con la obra de playa mujeres.
Sé que piensas construir nuevos hoteles y remodelar otros. Héctor, la constructora de tu padrino va a tener mucho trabajo.
¿y tú? Lo que te dije en la comida es en serio.
¿te interesa asociarte conmigo? Por supuesto.
Estoy cerrando la compra de unos hoteles en la ciudad de méxico. Te invito a ser uno de los accionistas.
Doña elisa, decidí no volver a buscar a héctor. Yo lo lamento muchísimo.
Sabes que para mí tú eres quien debería ser su esposa. Yo asimilé que nunca va a ser así y es mejor que usted también lo haga.
Pero... A pesar de que no pienso volver a verlo más, tampoco puedo callarme lo que sé.
¿de qué hablas? Tal vez decírselo es darle una preocupación más, pero es mejor que esté enterada.
Mi papá pues estaba tan molesto por lo que pasó con héctor que... Quiso desquitarse.
Lo sé. Amenazó a genaro con vengarse.
Me da mucha pena, pero... Sí lo hizo.
Taxista. Soy conductor de taxi.
Está mucha honra. Igual que lo fue tu señor padre.
Y me imagino que le vas a dar a mi hermana el mismo nivel de vida que mi padre no se. Ruby, ya basta.
Si cayetano perdió su trabajo en casa de la señorita maribel, fue por tu culpa. Yo te entiendo, no te preocupes.
Tengo que ir a la clínica, mi padre no quiere verme. Ojalá todo esté bien, mamá.
Adiós. La pasé muy bien, ruby.
Y valió la pena el rasguñito. No me vuelvas a tocar.
Ruby, no te hagas la digna. Estás con tu marido por dinero.
Y el amor ya lo perdiste porque alejandro está feliz con su hombre. Déjame.
Está, oye lo que te digo. Para eso necesitaría estar interesada en ti, ¿no crees?
Yo te intereso, ruby. Porque tú sabes perfectamente que conmigo las cosas serían diferentes.
Yo te ofrezco que vivas experiencias nuevas que te van a fascinar. No me digas.
Sí, sí te digo. A ti te gustan las emociones fuertes.
Te gusta correr biegos. Ya lo hablamos el día que mandaste a genaro al hospital.
Bien, ruby, mañana estoy ocupado. Pero nos vemos pasado mañana por la tarde.
Yo no voy a ir a ningún lado contigo. Yo estoy seguro de que sí vas a ir.
¿eh? Porque sabes lo que te conviene.
Sabes que tengo razón, ruby. Ruby, ahora sí vamos a hablar.
Lo siento mucho, pero no tengo tiempo. Quiero ir a alcanzar a héctor al hospital.
Ruby, ¿quieres ver todo lo que compré? No he comprado tantas cosas, pero no me interesa.
¡oh, ancia! ¡guau!
Qué guapo se ven los dos con esa ropita. Yo me la puse solo por héctor.
Porque era una comida muy importante para él. Fue con uno de los hombres más ricos de méxico.
¿a poco se bigotó que vi salir? Aparte de guapo, es millonario.
Así es. No, pues con razón la ruby se despidió tal cariñosa de él.
Doña lola, no empiece. ¿qué está diciendo?
¿le cuento? Doña elisa, de verdad deseo que don genaro no solo se recupere de salud, sino que también pueda sacar adelante su constructora.
Sí. Esa también es su responsabilidad.
Cómo nos cambió la vida que ruby se cruzara en el camino de héctor. Bueno, me voy.
Solo vine a hablar con usted. Gracias por contarme, maribel.
Por difícil que sea, te aseguro que siempre es mejor saber. A vivir engañado.
Maribel, esto no lo entiendes. No te quiero volver a ver cerca de doña elisa ni de héctor.
¿o quieres que vaya por él para que te repita que solo me ama a mí? Tranquilízate.
Yo ya no tengo la intención de volver con él. No, si yo tranquila siempre he estado.
Porque tú jamás podrías separarme de héctor. ¿estás segura?
Porque si mi papá lo dejara en la ruina, yo sé que tú solita te separarías de héctor. Él nunca se va a quedar en la ruina.
Precisamente hoy comió con un importante empresario con el que va a hacer negocios. Yago pietrasanta.
Sí sabes quién es, ¿no? Qué bueno que me dices.
Porque mañana mi papá tiene una cita con yago. Son muy amigos.
¡qué elegancia! Voy a ir a comprar los boletos del camión porque hoy mismo nos regresamos.
Ay, no, qué lástima. Yo que estaba encantada de tenerlos aquí.
Sobre todo a doña lola y a ti. Si vine fue solo por apoyar a doña refugio.
Y precisamente por lo mucho que la aprecio tú me vas a oír. Ay, olvídalo.
Ya estuvo bueno de que le des tantas angustias a tu mamá. Sí.
Alejandro le dijo que a pesar de todo tú no estás conforme con lo que el arquitecto te ha dado. ¿y ella por qué tiene que hacerle caso a lo que diga alejandro?
Porque te conoce. Y por lo mismo le preocupó enterarse de que ayer tú te despediste muy cariñosa del tal yago.
¿de dónde sacas eso? Doña lola te vio.
Baja la voz. Mi marido está en la casa.
¿qué razón? Pero hoy te prohíbo que vuelvas a darle otro disgusto tan grande a tu mamá.
¿y quién demonios te crees tú para prohibirme algo, eh? Como futuro esposo de cristina me siento responsable de ver por ella.
Por mi suegra y hasta por ti. Pues yo no necesito que tú veas por mí.
No se te olvide que tu mamá está enferma. Y si por un disgusto tuyo se le sube demasiado la presión, tú podrías ser la responsable de su muerte.
Acuérdate. Suéltame, imbécil.
Estúpido. Acuérdate.
Quiero que desmonte las piedras que son muy finas. Así es, señora ferrer.
Por lo mismo yo no se lo recomendaría. Quiero que con las piedras me haga un collar.
Un collar muy bello que yo pueda lucir... ¿cómo le digo?
Como si se tratara de un trofeo. De un triunfo.
Ya veo. Permítame mostrarle unos diseños exclusivos.
Siéntese, por favor. ¿tiene rubí esa que está ahí?
Sí. Esa es la rubí.
¡párese! ¡párese!
¡párese! ¡párese, por favor!
¡párese! ¡párese!
¡párese! ¡gracias!
¿cuándo? Por la década.
No, doña lola. Después, después.
De acuerdo, sí. Ay, todavía no me decido.
Todos me encantan. ¿por qué no me muestra más?
Sí, señora. Con permiso.
Es que viniste a comprarme una joya a cristina. No, rubí.
Venimos a que nos des un aventón a la casa, ¿sí? Ay, qué bonitos collares.
Ya, ya. Está padrísimo.
Ay. Cristina no necesita joyas.
Ella brilla por sí sola, por la belleza de su alma. ¡guau!
¡qué bárbaro! Pero qué poeta.
Pero para que veas que no te odio, escoge algo para tu prometida. Yo pago.
Una oportunidad como esta no la vas a volver a tener nunca, ¿eh? ¿cuándo vas a entender?
Que esas cosas no dan la felicidad. Y tu hermana, a diferencia de ti, sí va a ser feliz porque se va a casar con el hombre al que realmente ama.
Vámonos, doña lola. Ya.
No, espera. Vámonos.
Camínele. Vámonos, ya.
Ya vámonos, por favor. Ya váyase.
Ya. Camínele.
Vámonos. Vámonos.
Vámonos. Hágame caso.
No sea necia. ¿puedo ayudar en algo?
Ay, no. Gracias.
Sí, qué bonita su tiendita. Vamos a venir más enseguida.
Gracias. Vámonos, vámonos, doña lola.
Sálgase ya. Por favor, sálgase ya.
Esas que acaban de salir. Rápido.
Que se detengan. ¿qué pasó?
Si nosotros no hemos hecho nada malo. ¿me permite revisar tus bolsas, por favor?
Oye, ¿quién cree que somos rateros o qué? ¿con qué derecho va a revisar nuestras cosas?
Me falta un collar. No se pueden ir hasta que comprobemos que no se lo robaron.
¿por qué? Eso tampoco me lo habías contado.
Así que están de visita tu mamá, tu hermana, el oro y... No, cristina es el chofer.
El que ahora es su prometido. Cayetano.
Y la metiche de doña lola. Te cayó toda la chusma.
Es que ya me colmó la paciencia. Es el imbécil de cayetano.
Cayetano. Te provocó.
¿y sabes qué? Hice algo que no sé en qué vaya a parar.
Oye, tan bella como pica. Ay, ya cuéntame qué hiciste.
Inde, cuéntame. Ya dígame lo que pasa.
Es que no quiero que le dé el patatús. ¿se tomó sus medicinas?
Sí. Y lo que me enferma es que usted no me cuente dónde está cayetano.
Ay, qué bueno que ya llegaron. A cayetano lo agarró la policía y lo metieron al bote.
¿cómo que está en la cárcel? ¿pero por qué?
¿cayetano tenía entre sus cosas un collar? Eso debe ser una confusión porque yo le dije que le compraba una joya para cristina, mi amor, como regalo por su boda.
Sí, seguro es un malentendido. Pues era el sereno, pero bien que lo metieron al bote.
Hay que ayudarlo, mi amor. Por supuesto.
Voy a posponer mi viaje. No, no, no.
¿cómo crees? Lo de tu padre.
El padrino también urge. Su compañía se puede ir a la quiebra y tú tienes que hacer algo ahora que él está enfermo.
Pero es que esto... Yo me encargo, mi amor.
Tú vete tranquilo. Voy a tratar de contratar al mejor abogado de cancún.
Héctor, no cambie sus planes. Esto se tiene que arreglar.
Cayetano no es un ladrón. Eres toda la razón, mamá.
Tú sabes que no me cae bien, pero esto no es justo. Por cristina y por ti lo voy a ayudar.
Pues entonces vamos a la delegación. Usted se queda cuidando a mi mamá.
Yo voy sola. Y no te preocupes, ¿sí?
Dado el valor de la joya, se considera un robo de moto mayor. Señora, permítame presentarme.
Soy el defensor de oficio asignado al caso. Ah, qué bueno.
Como le decía, ¿no que no debíamos provocarle disgustos a mi madre? ¿y tú robando?
Y tú lo sabes. Porque tú fuiste la que puso la joya entre mis cosas.
Ella es la verdadera culpable. ¿cómo me dices eso a mí que vine a ayudarte?
Es la única explicación de que yo tuviera esa joya. Estás equivocado, cayetana.
Y no vas a salir de aquí con inventos absurdos. Señor licenciado, ¿usted cree que yo tengo por qué robar?
Pregúntele al dueño de la joyería. Soy de sus mejores clientas.
¿y usted no puede interceder con él para llegar a un arreglo? Ya lo intenté, pero fue imposible.
Se niega a dar el mal ejemplo de que un delincuente pueda ser perdonado. Yo no soy ningún delincuente.
Y tú lo sabes muy bien. Por mi mamá y por mi hermana te voy a ayudar.
Voy a ponerte al mejor abogado. Ya tengo uno de oficio.
Y no acepto tu ayuda. Porque si aquí hay alguien culpable, eres tú.
Te verás, cayetana. Eres un mal agradecido.