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Le decía a mi madrina que todos queremos evitar un momento incómodo ahora que ella se case con don arturo de la fuente. ¿vas a ir a casar con él?
Así es. Felicidades, rubí.
Lo hablé con héctor. Supongo que también tú estarás de acuerdo en que después de lo que le hicieron ustedes a maribel, no puedes presentarte en la boda de su padre.
Tú haces buenas inversiones, aunque últimamente te has arriesgado mucho. ¿sabes que me gusta el riesgo, una pasión al juego, el azar?
En la casa de bolsa, en los casinos, en la vida. Esa adrenalina no se compara con nada.
¿y qué ganas tú comprando acciones a nombre de rubí ferrer? Tengo entendido que esos movimientos en nombre del accionista son asuntos privados.
Por eso me extraña que me preguntes. Te pregunto porque entre esa mujer y mi familia han habido varios problemas.
Me gustaría saber hasta qué punto estás involucrado con ella. Eres muy directo con lo que te interesa.
La señora ferrer es esposa de mi socio. Y mientras a mí me gusta jugar, ellos no se arriesgan.
Sin embargo, confían en mi buen juicio. Salud por los ferrer.
No sé, yo no sé cuál sea tu juego, pero me estoy cansando ya de todo esto. ¿lo dices por lo que pasó ayer?
Para ti tal vez fue muy divertido, pero no para mí. Me prometiste que héctor no iba a saber del fraude.
¿y eso estuvo en tu palabra? Muy arriesgado.
¿qué hiciste para que las acciones volvieran a estar a mi nombre y héctor no se diera cuenta, eh? No fue muy sencillo.
Compré más acciones del hotel para ti. Justo el mismo porcentaje que me habías vendido.
¿para qué hiciste eso? Tú insististe para que te las vendiera.
No entiendo nada de lo que haces. Me parece que tu manera de divertirte te puede salir muy cara.
Como todo lo que vale la pena, rubí. Me gusta jugar.
Y más te valdría aprender a jugar también porque ayer demostraste miedo. Y yo pensé...
Me parece que tú siempre tenías el control. Sí, pero me sacaste de balance.
Por poco le digo a héctor la verdad cuando creí que iba a ser descubierta. Tu sexto sentido debía haberte dicho que si yo estaba ahí no tenías nada que temer.
Es cierto que tienes una solución para todo. Pero ¿cómo supiste que héctor iba a revisar las acciones?
Porque yo le puse la evidencia a elena. Ella vio el documento que le hiciste firmar a héctor y fue a decírselo.
¿qué? Te dije que iba a conseguir que elena ya no fuera un problema para ti.
No entiendo. Es muy sencillo.
Tu marido ya le perdió la confianza a elena porque lo que le dijo resultó ser falso. Así que ya no tienes nada de qué preocuparte.
Espero que en verdad todo haya salido bien y elena no me dé problemas. Por lo menos mientras tú cumples tu promesa de hacerme ganar mucho dinero.
No, tendrás que esperar un poco porque ayer puse de nuevo esas acciones a tu nombre. O sea que otra vez estoy sin poder tener dinero y todo esto no sirvió para nada.
Bueno, no, sí sirvió para algo. Por lo menos ya no te debo nada, lucio.
¿te das cuenta de que tú mismo te deshiciste de la oportunidad de chantajearme que tenías? Hay lecciones que nunca deben olvidarse, rubí.
Si crees que estás preparada para jugar, me parece perfecto. Pero solo quiero que recuerdes que yo no necesito de chantajes ni de artimañas.
Para que tú estés conmigo, todo está aquí. Hubiera preferido que te quedaras con mi padrino, pero si ya decidiste casarte con arturo de la fuente, te deseo lo mejor.
Yo lo amo de veras. Tú sabes que yo no puedo tener una relación estrecha con el padre de maribel.
Pero me da mucho gusto que rehagas tu vida. Mereces ser feliz.
Hijo, esté casada con quien esté casada. Tú siempre vas a ser lo más importante en mi vida.
Sin embargo, esto de organizar la boda es tan delicado. Por lo que yo le hice a maribel.
Así es. Lo hablé con arturo y obviamente él entiende que tú eres mi hijo.
Es lógico que maribel y tú estén presentes en nuestra boda. Sé que va a ser una situación incómoda, pero ya pasó tiempo.
Y no será la primera vez que maribel y yo coincidamos en algún lugar. Lo sé, hijo.
Por ese lado no estoy preocupada. Lo que me inquieta es ruby.
¿qué quieres decir? Arturo no puede negarse a que tú vayas.
Pero yo no puedo imponerle a maribel la presencia de ruby. Madrina, si ruby no va, yo tampoco voy.
No, tú no puedes hacerme eso. Ha sido tan difícil hablar de todo esto con arturo.
Y ahora si no vas nos harías una grosería. Grosería es lo que nos están haciendo ustedes a nosotros.
Ruby es mi esposa y a donde me invitan a mí va ella. Y si no, mejor no me inviten.
Hijo, ruby siempre se ha portado mal con nosotros. Tú no la quieres a ruby.
Amítelo. Nunca la has podido querer.
Pues sí, es verdad. No la quiero porque te hace sufrir.
Y aunque haya retirado esa denuncia en tu contra, fue capaz de acusarte. Eso ya pasó.
Pero vendrá otra cosa. Siempre es así con ruby.
Hijo, yo no te veo feliz. Sigues el oso de alejandro.
Quieres hijos, no los tienes. No entiendo por qué sigues con esa mujer.
Lamento que hayas tomado las cosas así. Yo pensé que podrías entender.
Madrina, tú me conoces. Sabes que no voy a hacer a un lado a ruby.
Y me duele que seas tú quien trate de esa forma a mi esposa. En verdad deseo que seas feliz.
Está de más decirte que tú y don arturo son bienvenidos a nuestra casa cuando quieran ir. Ruby y yo jamás les vamos a cerrar las puertas.
Héctor, por favor, no lo tomes así. Hola, ¿pasará algo?
Le decía a mi madrina que todos queremos evitar un momento incómodo ahora que ella se case con don arturo de la fuente. ¿o se va a casar con él?
Así es. Felicidades, oiga.
¿qué pasa? ¿qué pasa?
Víctor, supongo que también tú estarás de acuerdo en que después de lo que le hicieron ustedes a maribel, no puedes presentarte en la boda de su padre. Con permiso, héctor.
Me duele que tu mamá siga prefiriendo a maribel. Imagínate cómo la va a tratar ahora que se case con don arturo.
Eso no tiene por qué preocuparte a ti. Me da tristeza por ti.
¿por qué no vas a estar en la boda de tu mamá? Eso no es lo importante, sino que mi madrina sea feliz.
Además, ella y yo sabemos cuánto nos queremos, aunque tengamos estas diferencias. Entonces, ¿qué vas a hacer con maribel?
Buenos días. Te dejo la propuesta de la que hablamos, héctor.
Con permiso. Gracias.
¿cómo estás, elena? Muy bien, muchas gracias.
Con permiso. Está muy serio, ¿no?
¿tuvieron algún problema? No, problema no.
Pero ocurrió un malentendido que me molestó y decidí poner distancia. Héctor, si es por mí, no lo hagas.
Yo entiendo que la relación entre ustedes es de trabajo y... No, no, ruby, no es por ti.
Y ya vámonos porque vamos a llegar tarde al hospital. ¿qué tengo?
¿por qué me desmayé? Tengo que llevar a mi esposa con la buena especialista.
Pues sí, con el ginecólogo. Felicidades, señora.
Estuve embarazada. Mi amor, no lo puedo creer.
Por fin vamos a tener el hijo que tanto he querido. ¿cuánto tiempo tienes de embarazo?
No sé, eso no tiene que ver el ginecólogo. Pues hay que hacer la cita con él.
Sí, sí, pero ahorita no quiero pensar en nada más que en celebrar contigo. Háblame, ¿sí?
Lo que tú quieras, mi amor. Lo que tú quieras.
Rubí, me has hecho el hombre más feliz del mundo. Vas a darme un hijo.
¿qué cuentas cosas hay ahora, carlos? Nuestro hijo va a tenerlo todo, mi amor.
¿qué tienes? Perdóname, héctor, es que la noticia fue tan sorpresiva que todavía no lo has visto.
¿a qué te refieres? Pues es que tú no vas a tener que engordar, ni sufrir los dolores del parto, ni los mareos.
No me quiero imaginar cuando tenga que dar a luz. Mi amor, yo creo que es normal que estés asustada.
Esto es algo nuevo. Pero con tu pancita te vas a ver preciosa.
Vas a tener la mejor atención médica. Y yo te voy a cuidar con mucho amor.
¡qué preciosura, mi amor! ¡me encanta!
Me volvería loco tener una niña tan hermosa como tú. ¿y si es niño?
Pues lo querría igual. He esperado tanto por este momento.
¿tú sabes cómo he esperado tener un hijo tuyo? Necesitará biberones, pañales...
¿pañales? ¿pañales?
Vamos a necesitar a alguien que se los cambie, ¿eh? ¿cómo?
¿o se los vas a cambiar tú? ¿los dos?
No. No.
Sí, sí. Mucho, mucho pañales.
¡gracias!