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Este matrimonio está maldito. Porque estás destinada a ser mía.
Ay, fernanda, eso no es cierto. Tú estás obsesionado conmigo.
Mamá, espérate, tenemos que hablar. No quiero.
Me regreso ahora mismo a querétaro. Por favor, hablemos.
Si quieres que hablemos, lo hacemos en la casa. Súbete.
Lo siento, pero como están las cosas, yo no me puedo ir ahora. Por favor, hablemos.
Entiende, no quiero estar un segundo más aquí. Y diles a estas gentes que las cosas no se van a quedar así.
Voy a impugnar el testamento. Nadie me va a quitar lo que es mío.
Hasta después de muerta tenías que arruinarme la vida. No te bastó con todo lo que hiciste.
No fuiste capaz de perdonarme porque me fui con mi papá a querétaro en lugar de quedarme contigo. Nunca pudiste perdonarme que te dejaras sola pagando todas tus culpas.
Jamás pensé que me hubieras olvidado. Soy tu hija, mamá.
Tu única hija. Esa ciega no tiene nada que ver con nosotras.
Es una advenediza que lo único que hizo fue aprovecharse de ti. Tu hija soy yo.
Yo. No te voy a perdonar que le hayas dejado a esa ciega lo que a mí me corresponde.
Por favor, juan. ¿qué te pasa?
No puedo dejar de bostezar y se me encielan los ojitos. A ver, a ver.
Respira profundo para que te despabiles. No puedes entrar a la iglesia bostezando.
Juan. A ver, ¿te sientes bien?
No te preocupes, amparito de mi amor. Me siento mejor que nunca.
Lo único que quiero es casarme contigo. Pero mientras me voy a echar un sueñito.
¿vale? No.
Sí, sí, está durmiendo. Buenos días.
Buenos días. Estoy buscando a don vicente.
¿él no está aquí? No.
Bueno, gracias. Ándale, pues.
Hace tiempo que no nos veíamos. Aprovechando, ¿podemos platicar un rato?
Toma asiento, sí. No tengo nada mejor que hacer.
Bueno, ¿de qué te gustaría que platicáramos? De mi abuelo, gonzalo quevedo.
Usted lo conoció. Estuve leyendo sus cuadernos de apuntes y me llamó la atención que cuando habla de los signos que hay en algunas palmeras, lo menciona usted.
¿qué sabe sobre esos signos? ¡quevido iván, no despierta!
No sé qué le pasa. Vengan a ayudar, por favor.
Julián, virginia, vengan, por favor. ¿qué pasa?
Papá. Algo le pasó a tu papá.
No, no despierta. A ver.
¿está muerto? No digas tonterías.
Solo está dormido. No oye los ronquidos.
No entiendo cómo se quedó dormido el día de su boda. El matrimonio está maldito.
Ay, oye. ¿no será que el destino te está salvando, hija?
Acuérdate cómo terminaron las tres esposas de juan. A lo mejor mi papá no es el hombre que tú necesitas y la vida te está dando una segunda oportunidad.
Amparo. Dj, la novia se está escapando.
¿y ahora qué hacemos con su papá? Espere, don max.
Me va a negar que conoció a mi abuelo. Sí, que diga.
No tengo por qué negarlo. Tu abuelo era muy conocido en esta zona.
Todo mundo lo quería. ¿pero trabajó con él?
No, porque yo era muy joven, siempre fui muy curioso y me llamaba mucho la atención las investigaciones que él hacía. ¿y qué significan los signos que están en las palmeras?
¿signos? No sé de qué signos me estás hablando.
Por favor, don max. Toda la gente del pueblo sabe de esos signos.
Ahora resulta que usted es el único que no. Es que no tengo por qué mentirte.
Jamás los he visto. Pues no le creo.
¿por qué aquí pasan tantas cosas raras, eh? ¿qué hay en esos signos que nadie quiere hablar de ellos?
Ya te dije que no tengo idea de qué hablas. Pues yo también ya le dije que no le creo.
Por supuesto que sabe. Su nombre estaba en los apuntes de mi abuelo.
Los mismos que misteriosamente desaparecieron de mi cuarto. A lo mejor hasta usted tuvo algo que ver.
Esto es demasiado, ángela. Y te repito por última vez, no sé de qué estás hablando.
Yo tengo demasiados problemas como para que todavía me vengas a cuestionar de algo que desconozco. Ya.
Amparo. Vine a este lugar es porque quiero estar sola.
Por favor, vete ya. Cuentan sobre lo sola, no es cierta.
Todas las mujeres a las que tu padre se acerca quedan marcadas por el destino. Esas son puras bradurías.
Es el destino que se pone a que te cases. ¿por qué no estás con mi padre?
¿por qué es conmigo con quien tienes que estar? Es que no es desolada.
Tengo la cabeza hecha un lío. Casarme con juan.
Él me quiere y yo lo quiero, pero por una cosa o otra no puedo. Porque estás destinada a ser mía.
Ay, bernabé, eso no es cierto. Tú estás obsesionado conmigo.
No puedes negar que sientes algo por mí. No, bernabé, yo no siento nada.
Vete de aquí. Mi amor, por favor.
Vete de aquí, bernabé. Aunque me rechaces con tus palabras, estoy seguro.
Vete ya, por favor, vete. Bueno, ¿vamos a hablar con el papá?
No, ninguno de nosotros vamos a decir nada. Juan se moriría con una noticia así.
Si tú no vas a hacerlo, lo voy a hacer yo. Por favor, bernabé, no lo hagas.
Te lo pido, por favor. No vas a poder evitarlo.
Mi abuela habla muy poco de él en su diario y cuando lo hace es para decir que no lo veía nunca, que no le hacía caso, que no hablaba con ella y que ni siquiera se acordaba de sus cumpleaños. Necesito saber si las cosas eran verdaderamente así.
Su abuelo era un hombre que solo tenía ojos para sus investigaciones. Amaba profundamente su trabajo.
Se encerraba de sol a sol en su laboratorio. No salía ni siquiera a comer.
¿tanto así, padre? Sí.
Todos los días se levantaba antes de que saliera el sol y atravesaba el palmar hasta su laboratorio. ¿el palmar?
Pensé que su laboratorio estaba en la casa. No, no, no.
Por eso rosa siempre estaba sola. ¿y qué pasó con el laboratorio?
No lo sé. Es en serio.
Lo único que recuerdo es que estaba ubicado en una propiedad que los sarmiento le rentaban a tu abuelo.