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Traicionó a su mejor amigo, le robó a su mujer. Por eso lo odio, vicente sarmiento, lo odio.
Le traje un cafecito. No, muchas gracias.
Gracias, gracias. Con gusto.
¿está bueno? Está mejor el de mi casa.
Pero bueno, está bien, me adapto. Digo, ya sabes que a mí no me gusta estarme quejando.
Oye, moncho, ya no aguanto un día más aquí. Ya quiero irme a mi casa, extraño mi cama, mi baño, los chilaquilitos que me preparan todas las mañanas con su huevito, cecinita, longaniza, chorizo, frijoles y mi plato de papaya.
Me la paso comiendo salchichas asadas y bombones. ¿qué es eso?
Bueno, usted está sufriendo porque le gusta la mala vida. Regrese a su casa como va, no le piense tanto.
No puedo regresar a mi casa. ¿por qué no?
¿qué crees que anda inventando la chata? ¿qué anda inventando?
Que ando con conchita. Hazme el favor.
Uy, eso de que la chata le levanten falsos a uno es de la patada. Sí lo sabré yo.
A ti también. Ya no tengo nada, moncho.
Lo he perdido todo. Nada más me queda mi dignidad.
No tengo familia, no tengo techo, bueno, ni siquiera un perro que me ladre. Bien dice el dicho, más tiene el rico cuando empobrece que el pobre cuando enriquece.
Ya, todo se va a solucionar. Esto es pasajero.
Pasajero. Esta es mi realidad, moncho, y la tengo que aceptar.
Soy un lastre. Ya ves, mi hijo pablo no quiso venir conmigo, me dio la espalda.
Bueno, ya, ya, ya, ya, ya. Su hijo lo quiere.
Ya deje de tirarse al suelo para que lo levanten y haga algo para componer su vida. Te traje a almorzar al bosque de las palmeras para estar contigo, a solas, sin que nadie nos interrumpa.
¿y eso? ¿qué tramas, mariano?
Cuando estuviste en el hospital, no dejaba de pensar en ti. Recordaba cuando éramos niños y nos veníamos aquí a jugar.
Este lugar siempre ha sido nuestro refugio. Eres mi amor, eres mi compañera, mi amiga de toda la vida, y quise revivir este momento, esta alegría de estar juntos aquí y para decirte que no quiero estar ni un solo día más sin ti.
Siempre me ha hecho feliz estar a tu lado. La vida quiso que creciéramos juntos.
Yo no cambiaría nada. Estamos por unir nuestras vidas y quiero prometerte que te voy a hacer muy feliz.
Te adoro, lucero. Quiero formar una familia contigo.
Me imagino a nuestros hijos corriendo por los viñedos, riendo, llenando todo de vida. ¿cuántos hijos te gustaría tener?
Cinco o seis. ¿te parecen muchos?
Muchos. Pero me gusta la idea.
A la primera niña que tengamos le vamos a poner rosa. Será como tú quieras.
Le estoy ahorrando un dinero para comprar una casita. Nuestra casa para que vivamos juntos.
¿y filo? También va a vivir con nosotros.
Somos una familia y siempre lo vamos a hacer. Anoche le llamó su mamá.
¿qué le dijiste? Que andaba con el joven tomás.
Mire nada más. ¿quién iba a decir que iba a encontrar el amor en ese muchacho?
Me da mucho gusto por él y también por usted. ¿por mí por qué?
Pues no sé. Igual y son ideas mías, pero siempre me pareció que a usted le pasaban cosas con mi hijo.
Como él está comprometido, pues ya empezaba a preocuparme. Yo con mariano no, no, no, no, estás equivocada.
Pues qué bueno, me tranquiliza que me diga que no sea así. Oiga, dígame una cosa.
¿su mamá ya sabe que anda con tomás sarmiento? Anoche cuando le comenté que había salido con él me pareció que se molestó.
Mi mamá es así. Tomás, qué bueno que viniste a verme antes de irte a trabajar.
Vine a invitarte a almorzar. Quiero quitarte el mal sabor que te dejó lo de anoche en mi casa.
Encantada. Buenos días.
¿quiénes son? Tomás y yo, ángela.
Ay, hola. No sabes cuánto me alegra que estés de regreso en casa.
Me dijeron que tú me llevaste al hospital. Muchas gracias.
De no ser por ti, no sé qué hubiera pasado. No, yo hice lo que cualquiera hubiera hecho.
Lo importante es que estés bien. Te veo muy contenta.
Ustedes también se escuchan felices. Lo estamos.
Formalmente tomás y yo somos novios. Felicidades.
¿te puedo dar un abrazo? Claro.
Mariano, ¿tú no los piensas felicitar? Felicidades, señorita ángela.
Gracias. ¿y a tomás no lo vas a felicitar?
Felicidades. Ay, ¿por qué tan frío?
Dale un abrazo. Ay, así me gusta.
Margarita. Definitivamente tengo muy mala suerte.
La última persona que quería ver en este maldito pueblo es la primera a la que me encuentro. No imaginé volver a verte tampoco, pero bienvenida.
No estoy aquí por gusto. Vine para evitar que mi hija cometa el mismo error que mi madre, enamorarse de un sarmiento.
Ese rencor te está consumiendo. Ángela y mi nieto no tienen por qué pagar por lo que ocurrió en el pasado.
Déjala donde pertenece. Claro.
Porque el único responsable de destruir a mi familia es usted. Por su culpa mi padre tuvo que abandonar este pueblo, su casa y a su mujer.
Por su culpa se hundió en la tristeza y murió odiando. Odiando a mi madre.
Habla sin conocer la otra cara de la moneda. ¿por qué no viniste a hablar con rosa?
No menciones el nombre de esa traidora. Tu madre no fue ninguna traidora.
Pero usted sí traicionó a su mejor amigo, le robó a su mujer. Por eso lo odio, vicente sarmiento, lo odio.
Y no voy a permitir que mi hija se enrede con su nieto porque lleva su sangre. Seguro es igualito que usted.
¿qué pasa aquí? La casa de dios no es para discusiones.
Margarita quevedo. Mamá, ¿qué haces aquí?
Vine por ti para que regreses conmigo antes de que cometas una locura. Vamos a recoger tus cosas, no pienso quedarme un minuto más en este pueblo.
Mamá, no puedes llegar así como si yo fuera una niña y decidir por mí. Claro que puedo, soy tu madre, tengo derecho.
No discutas y vámonos. ¿qué te pasa?
¿por qué llegas con esa actitud? Debería darte gusto llegar al lugar donde creciste.
No vamos a discutir enfrente de esta gente. Haz lo que te digo y vámonos.
Es que no estoy sola, mamá. Vámonos.
Mamá. Ándale.
¿qué te pasa? ¿ángela está hablando con la hija de mamá rosa?
Sí, sí, es una mujer de carácter muy difícil.