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¿te gustaría participar? ¿perdón?
¿te gustaría pisar las uvas? Pues nunca lo he hecho.
Siempre hay una primera vez. Lo vas a disfrutar mucho.
Es una tradición. Mariano, dígame.
Por favor, ayuda a ángela para que se meta al lagar. No, no, no, no creo que sea buena idea.
Anímate. A tu abuela le hubiera encantado verte disfrutando de la vendimia.
No hay comida para que le enseñes el paso. Primero debes enjuagarte los pies en agua de rusa.
Vamos, vayan. Cuéntame, ¿cómo era mi abuela?
Lo que le diga es poco. Era muy amable con todos, bondadosa.
Amaba a estas tierras y a su gente como a nadie. Siempre estaba preocupada por ayudar a quien lo necesitara.
Es poco. Es todo lo que puedo decir de ella.
Era una gran mujer. No sabes cómo me arrepiento de no haber venido antes a conocerla.
Con compartir tiempo juntas, recorrer los viñedos, no sé, tantas cosas. La hubiera hecho muy feliz, pero ya no hay modo de echar el tiempo para atrás.
Lo que se hizo, se hizo. Lo que no, pues no.
Lo sé, pero siento que todavía hay muchas cosas que puedo conocer de la vida de mi abuela. Como quiera son mis raíces.
La vida en el campo es tan distinta a la de la ciudad. Viviendo allá es muy difícil entender la vida que llevan aquí.
Quiero conocer todo lo relacionado con mi abuela, con la viña. ¿me lo puedes enseñar, por favor?
Mi amor. Aquí estoy.
La comida ya está lista, hay que avisarle a la gente. Claro, vamos.
¿sí? ¿quieres agüita?
De jamaica. Bienvenida.
Siéntense con nosotros. A don vicente le alegra mucho que comamos todos juntos el día de la vendimia.
Ah, bueno, muchas gracias. Humberto.
Señora. Sírvele a la señorita, por favor.
Con gusto. Disculpe, señorita, ¿gusta consomé?
Sí, por favor. Sí, señor.
Gracias. Jamás imaginé que la viña fuera tan grande.
Es enorme, son muchas hectáreas. Me encantaría recorrerlas.
¿no te quedas con las ganas? Hazlo.
Pues me va a llevar algo de tiempo, pero estoy segura que lo voy a disfrutar. ¿cómo se parece a la de tu abuela?
¿de verdad? Sí.
¿te pareces a ella? No, no sé.
¿puedo tocarte la cara? Claro.
Sí. Eres muy linda.
Tú también. Y tu nombre es muy bonito, lucero.
Irradia mucha luz. Sí.
Tu abuela te bautizó con ese nombre. No pudo haber escogido uno mejor.
Ángela también es un nombre muy bonito. Muchas gracias.
¿sabes qué significa? Sí.
Proviene del griego ángelos y significa mensajera o enviada. Me da mucho gusto que estés aquí.
Mamá rosa hablaba mucho de ti. Siempre que lo hacía decía que ojalá y algún día dios le permitiera conocerte.
No sabes cómo me arrepiento. Debí haber venido antes a conocerla.
Cuéntame, ¿tú creciste con ella? Sí.
Me encontró en el invernadero cuando era una bebé. Me dejaron en una caja y decidió quedarse conmigo.
Como si me adoptara. Muy afortunada de que alguien como ella se hiciera cargo de mí.
A mí también me hubiera gustado estar a su lado. Venir a visitarla cada que pudiera, conocerla, disfrutar de su compañía, no sé.
Este cuarto era el de su mamá. Lo arreglé para que se quede aquí.
Muchas gracias. De nada, buenas noches.
Descanse. Gracias.
Oye, filomena, ¿es verdad que lucero se crió en esta casa? Sí.
Cuando vino la gran inundación, la dejaron en el invernadero en una caja de cartón. Era una criatura indefensa.
Apenas tenía unos días de nacida, estaba flaquita, desnutrida, pero era hermosa. Todavía recuerdo la cara de felicidad de su abuela cuando entró a la cocina con ella en brazos.
No paraba de decir que la vida la había bendecido con esa criatura. Desde ese momento se dedicó en cuerpo y alma a cuidar de ella.
Jamás se separaron. ¿y hace cuánto que anda de novia con mariano?
Uy, desde siempre. Se conocieron cuando eran niños y siempre han estado juntos.
Son inseparables. Que estuvieran juntos hacía muy feliz a doña rosa.
Le tranquilizaba mucho saber que mariano iba a cuidar de su niña cuando ella faltara. Sí, hacen muy linda pareja.
¿y cuánto tiempo piensa quedarse? No lo sé todavía.
Quédese el tiempo que quiera. Esta es su casa.
Ah, don vicente me pidió que le dejara esa botella de vino del embrujo por si se le antoja probarlo. Buenas noches.
Buenas noches, gracias. ¿pasaron el monstruo por la cariba?
No quiero que caiga en restos de escobajos ni semillas. Sí, señor, pierda cuidado.
Quiero el jugo y la pulpa más fina. Sí, señor.
Gracias. Buenos días.
Buenos días. Disculpe que haya entrado sin avisar.
Si le molesta que esté aquí, me voy. No, no, de ninguna manera.
¿cómo le voy a negar la entrada de una persona tan cooperadora y entusiasta como tú? Jamás te cerraría las puertas de mi viña.
Siempre serás bienvenida. Muchas gracias.
Necesitaba verlo para decirle que anoche probé su vino. Me lo imaginé, ¿eh?
Le pedí a filomena que te dejara una botella en tu cuarto. ¿qué te pareció?
Nunca había probado un vino tan bueno. Y mire que llevo años dedicándome a esto.
Qué bien. Estudié para enóloga.
He asistido a cientos de catas, degustaciones y exhibiciones vinícolas. Y nunca, se lo juro, nunca había probado algo así.
No sé. Su aroma es intenso.
Tiene un sabor definido, profundo, y al mismo tiempo es cremoso, suave y balanceado. La gente que prueba el vino del embrujo queda fascinada.
¿y cómo lo logra, don vicente? ¿cómo es que un vino hecho a la antigua sea mejor que uno elaborado con la tecnología que existe hoy en día?
Digo, es imposible. Por algo todas las viñas se han modernizado y han incorporado maquinaria para la elaboración de su vino.
Puede ser. Pero hay algo más poderoso que las prensas neumáticas y las máquinas modernas.
El amor. El origen del vino que probaste anoche.
Es el amor. Me gustaría mucho trabajar con usted.
¿cree que sería posible? Me encantaría, pero entre mariano y yo nos encargamos de todo.
¿mariano es enólogo? No, no.
Pero sabe más que cualquiera. Su conexión con los viñedos es única y su sensibilidad ni se diga.
Perdón, me vas a disculpar, pero tengo cosas que hacer. Me dio mucho gusto que me visitaras.
Sí, claro, claro. Con permiso.
Gracias.