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Desde que llegaste no te he quitado los ojos de encima. Mamá, te equivocas.
No, no me equivoco. Discúlpeme, no era mi intención.
No, no, no, discúlpame, también no sé qué pasó y no va a volver a suceder. Perdóname, me dejé llevar.
Me siento muy agradecida contigo, eso es todo, pero aquí no pasó nada. Ha sido un día difícil, estamos lejos de casa, debe ser el frío, el cansancio, lo que nos tiene confundidos.
Aparte, usted está de novia con tomás sarmiento y yo estoy comprometido con lucero. Trate de dormir, yo voy a dejar de un lado este lugar y tenemos que levantarnos temprano para irnos de aquí.
Sí. Sabe la madrugada que en tu sonrisa encontré mi abrigo.
Canta la enredadera que tu sabor se enredó conmigo. Haré de lo que sentimos sabor a ti.
Me gusta el beso que nos olvida, me sabe al aire que tú respiras, me gusta el sol sobre los viñedos. Descansa.
Buenas noches. Buenas noches.
No nos demos cerca, no. Antonia, ¿estás bien?
No me toques, no me toques, no me toques, julián. No, no, no, no.
Antonia, espera, ¿a dónde vas? Antonia.
No quiero que nadie me toque. Lucero, hay que subir a la camioneta, vamos a llegar más rápido al hospital.
Vamos a levantar la confinada. Mariano, no sé, mariano.
Filomena, vete con ella. Sí, sí, sí, mariano.
Mi niña, mi niña. Le hablamos en el camino.
Mi niña reacciona, por favor. Con razón te asusté, pues sí, es que tenía hambre.
A veces te he dicho que aunque estés ansioso, no comas de noche. Lo siento, hijita, pero la única manera de quitarme la ansiedad es comiendo.
Oigan, iba a abrir una botella de vino y ya que se despertaron, ¿por qué no vamos a la sala y me acompañan? Esto sí que es vida, lejos de las reglas de la sociedad.
Oye, mijo, yo pensé que esto iba a estar mucho más traumático, pero no. Hace años que no me bañaba yo al aire libre.
Y yo hacía mucho que no me bañaba. Oye, está chido vivir juntos este estilo de vida.
Ay, mijo, te amo, te amo, te amo. Oye, ahora que terminemos de bañarnos, vamos a echarnos unos tacos con los torraneros de la viña.
Preparan unos huevitos a la mexicana que están de rechupete. Órale, ya rugiste.
Qué bueno que regresaste. No, no, que estoy disfrutando mucho esta experiencia que tú y yo estamos viviendo.
¿te late que hagamos una fogata en la noche? Sí, sí.
Ay, mira, y vas a ver, le voy a demostrar a tu madre que yo no soy una mala influencia para mis hijos. Vas a ver, ¿eh?
Se lo voy a demostrar, y con creces, ya verás. Disculpe.
Mariano. Hola, filomena.
Hola, don vicente. Perdón, perdón un momento.
Por fin apareces. Se puede saber dónde te metiste.
¿cómo está lucero? ¿dónde andabas?
En la isla de las iguanas, no amarré bien la lancha y cuando regresé donde la dejé ya no estaba. Tuve que cruzar el lago nadando y después...
¿cuántas veces te he pedido que me avises cuando salga? Mamá, jamás me imaginé que la lancha iba a desaparecer.
Yo no pensaba tardarme, ya... Guarda tus regaños para después.
Y dime, ¿cómo está lucero? ¿qué fue lo que pasó?
De la nada se desmayó. El doctor nos dijo que probablemente sea algo del corazón.
Necesito verla. ¿con quién fuiste a la isla de las iguanas?
Con... No me digas que pasaste la noche con la señorita ángela.
No puedo creer. Desde que llegó no te he quitado los ojos de encima.
Mamá, te equivocas. No, no me equivoco.
Le gustas y a ti no te es indiferente. ¿dónde tienes la cabeza?
Ahora dime, ¿cómo está lucero? ¿cómo fue que se desmayó?
No sé, yo no estaba con ella. Cuando llegué a la casa la vi tirada en el suelo, antonia y tomás ahí a su lado.
¿me puedes decir qué fuiste a hacer con la señorita ángela en esa isla? La llevé para que saliera de dudas acerca de los signos de las palmas.
No tienes por qué desconfiar. ¿y te importaron más sus dudas que estar en la casa?
Por favor, ya basta. Yo no sabía lo que iba a pasar.
Como sea, tu obligación es estar al lado de la mujer que escogiste como esposa y no al pendiente de otra. Todavía no sabemos lo que tiene mi niña, ni siquiera sabemos si va a vivir o no.
Es que yo no debí salir con la señorita ángela. No se vale que sea la última vez.
La carne es débil. No vaya a ser que en una de esas la señorita y tú se confundan.
Mamá, no me digas eso. Yo adoro a lucero.
Tenías que haber estado anoche en la casa y yo también. ¿qué te pasa?
¿qué te pasa? ¿qué carajo hacía en la casa de segundo resolviendo un problema que ni me incumbe?
Lo que debí haber hecho es quedarme en la casa pendiente de lucero y de antonia. No, mamá, no te culpes.
La culpa es mía. Yo soy el hombre de la casa.
No me desilusiones, mariano. No lo puedo creer.
Por un descuido de mariano desapareció la lancha. Sí, pero la culpa es mía.
No debí haber aceptado que me llevara a esa isla a ver esos árboles. Fui muy ilusa.
Yo creí que iba a descubrir algo nuevo. Y para ver esos árboles se tardaron todo el día y toda la noche.
Ya te dije que tuvimos que regresarnos caminando una vez que cruzamos el lago nadando. Yo estaba muy cansada, tenía mucho frío, hambre y cuando vi esa cabaña le pedí a mariano que me dejara descansar.
Estábamos tan exhaustos que nos quedamos dormidos. Es que no te das cuenta que todo lo planeó mariano para pasar una noche juntos.
¿qué es esto? ¿una escena de celos?
Por favor, nada que ver. Mariano me aborrece y yo entre menos tenga que ver con él, mejor.
Me alcanzan tus celos, ¿eh? Hay algo que me tiene muy inquieta.
Eso no es novedad en ti. ¿y ahora de qué se trata?
Desaparecieron todos los cuadernos de apuntes de mi abuelo. ¿cómo que desaparecieron?
Sí, yo los guardé en una caja en el ropero y otro estaba en el buró y ya no están. A lo mejor filomena los guardó en otro lado.
No, no creo, ella nunca agarra mis cosas. Y si por alguna razón yo dejo algo aquí en la sala o en algún otro lugar, lo lleva a mi cuarto y lo deja sobre la cama.
¿segura que los guardaste en el ropero? Sí, sí, sí.
Sospecho que alguien que no quiere que descubra los secretos de mi abuelo se los robó. ¿quién más sabía de esos cuadernos?
Solo tú y tu papá. Y mi abuelo.
¿también? Bueno, si no te importa, me tengo que ir, quiero ver cómo sigue lucero.
Sí, sí, está bien, nos hablamos más tarde. Vamos, salgamos juntos.