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¿me acercas la caja, por favor? Sí, ángela.
¿por qué me llamaste ángela? ¿aquí vive?
¿sí? No entiendo cómo a la gente le gusta vivir en estos edificios.
Parecen colmenas. No tiene jardín, ni árboles, ni siquiera le espera la luz del sol.
Tienes razón, no tenemos nada de eso, pero tenemos otras cosas que valen mucho la pena. Seguridad las 24 horas, salón de eventos, buena ubicación.
Insisto que no hay nada como vivir en el campo. Bueno, despertar y ver el amanecer, escuchar el canto de las aves, ver el verde del campo, la puesta de sol, muchas cosas.
Aquí, para donde uno voltee, solo se ven casas y edificios. Ante eso, ni cómo contradecirte, ¿eh?
Oye, ¿de verdad te vas a regresar ahorita a montalegre? Sí.
¿estás seguro? No, es que me preocupa que manejes de noche, puede ser peligroso, te puedes quedar dormido.
¿por qué no subes? Nos tomamos un café y así ya te vas.
No se preocupe, estoy acostumbrado a manejar de noche. De hecho, lo disfruto mucho.
Es solo un café, ¿cuánto nos podemos tardar? ¿diez minutos, no más?
Ándale, vamos. Mi mamá tiene el sueño muy pesado, pero más vale que no hablemos muy fuerte.
Oye, qué pena, no se vaya a despertar, mejor me voy. No, no, no te preocupes, ya estás aquí, diez minutitos en lo que te tomas el café.
No me tardo, siéntate. Lloré el primer día de clases, desde el momento en que me dejó mi mamá hasta que regresó por mí.
Pobrecitos de tus compañeros, de seguro te odiaron. Mejor ni le digo el apodo que me pusieron.
A mí me decían luna y ni me preguntes por qué, la razón es horrible. A mí me decían el huérfano.
Bueno, los niños pueden ser muy crueles. Más cruel fue mi padre, que abandonó a mi madre cuando estaba embarazada.
Bueno, no sé ni para qué le cuento esto. Son cosas que usted no tiene por qué saber.
Bueno, a lo mejor lo hiciste porque confías en mí. Ya, está bien, no digas nada.
Oye, estamos muy a gusto, ¿qué tal que abrimos una botella de vino? Mala idea, tengo que manejar.
Bueno, ya es muy tarde para que te vayas. Quédate a dormir aquí.
¿aquí? Sí, voy por la botella.
No, no, no, mejor me voy. No, te vas cuando amanezca, con la luz del día.
Tú hazme caso. ¿a dónde va?
Por la botella, pero antes quiero decirte algo. Después de todo lo que hemos pasado juntos, ¿no crees que ya es hora de que empieces a tutearme?
Quizás sea una buena forma de volvernos amigos. Está bien, voy a intentarlo.
Nunca me has llamado por mi nombre. A ver, di ángela.
¿para qué? Porque quiero oírte decir mi nombre.
Dime, ángela, ándale. ¿por qué no mejor va a buscar esa botella?
¿ok? ¿trabajando tan temprano?
Porque don joaquín me hizo un pedido y lo quiere para hoy. No escuché a qué hora llegaste.
El evento terminó muy tarde, llegué de madrugada. Mariano, por favor, no tengo que terminar.
¿y tú por qué tan cariñoso? ¿te extrañaba?
En querétaro no pensaba en otra cosa que no fuera tenerte entre mis brazos. Eres la persona que más me gusta.
Soy más feliz. Amo tenerte entre mis brazos y sentir que siempre vamos a estar juntos.
Cuando tú me miras sin decir palabras se detiene el tiempo desde que llegaste rivas en mi mente si seguimos, quién sabe qué pueda pasar. Ya no me interrumpas, que tengo que terminar.
¿me puedes acercar la caja para guardar las bolsas, por favor? Está por allá.
Mariano. ¿qué pasó, mi amor?
¿en qué tanto piensas? No, en nada.
Estoy cansado, dormí muy poco. ¿terminó muy tarde el evento?
No, no tan tarde, pero después acompañé a antonia para celebrar lo del premio que le dieron. Qué bueno.
¿y estaba contenta? Sí, sí, sí, aunque después no tanto.
¿a qué te refieres? Llegó julián al antro y se agarró a golpes con clemente zavala porque estaba bailando con ella y...
¿tú fuiste a un antro? No lo puedo creer.
Bueno, sí, sí, sí, es que antonia insistió y no me pude negar, aunque esos lugares no me gustan. Aunque no te gusten, qué bueno que fuiste.
Me imagino que también fue ángela. Sí, sí, sí, después del pedito acabamos en su departamento tomando café.
Me alegra que te estés haciendo amigo de ella y de tomás. ¿me acercas la caja, por favor?
Sí, ángela. ¿por qué me llamaste ángela?
Perdón, perdón, es que con la desvelada ya no sé ni lo que digo. Aquí está la caja.
¿por qué te pones tan nervioso? No, no, no, para nada.
No estoy nervioso, dirás medio bruto. Te iba a pedir que me trajeras una maceta con romero que está afuera, pero mejor voy yo.
No vaya a ser que me traigas un cactus. Juan, no quiero que te sientas mal por mi partida.
Eres un hombre extraordinario que me llenó de cariño y atenciones. Espero que entiendas que me voy por el bien de nuestra relación y el de tu familia.
Deseo que encuentres a una mujer. Una mujer que te brinde la felicidad que mereces.
Te dejo el brazalete que le perteneció a tu bisabuela. Pienso que deberías dárselo a virginia.
Ella siempre será orgullosamente una solana. No pienses que soy una cobarde por no darles la cara para decirles adiós, pero no me gustan las despedidas.
¿qué haces aquí? Vine a que me digas qué quieres que haga para convencerte que no te vayas.
No hay nada que puedas hacer. Mi decisión ya está tomada.
Por lo menos, déjame llevarte a la terminal. No, gracias.
Voy a llamar un taxi o, de ser necesario, prefiero caminar hasta la terminal antes de que tú me lleves. No voy a permitir que camines con esa maleta por la carretera.
Déjame llevarte. ¿qué no?
Último que quieres pasar un minuto más a tu lado, ¿no entiendes? Me estoy yendo por tu culpa.
Estás huyendo de lo que sientes por mí. Ya basta, bernabé, por favor.
No hay vuelta atrás. Ya.
Ya. Ya no me queda nada.
Me voy. Por favor.
Por favor, no te vayas. Este es nuestro adiós.