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Solo voy a amarte. Tienes que aprender a ser menos posesivo, darle espacio a la libertad que ella necesita.
¿por qué lo dices? Yo no pretendo meterme en esos asuntos.
Pero lo haces. ¿y si vas a estar conmigo?
Lo único que sé hacer es quererte. ¿por qué me trajiste aquí?
Porque te hace falta un baño de agua helada para que te calmes. ¿y yo te quiero acompañar?
Ángela, ay, qué sorpresa, ¿cómo estás? Muy bien, señora, muchas gracias.
¿usted? Bueno, yo no me quejo.
Tomás no está, debe andar en el viñedo. No, no vine a buscarlo a él, sino a usted.
Me enteré que mi abuelo tenía un laboratorio en algún lugar de la viña sarmiento. Le pregunté a tomás si sabía algo, me dijo que no.
Su secretaria nos escuchó y me sugirió que viniera a verlo a usted. ¿conoció a mi abuelo?
Sí, por supuesto. Era un hombre de ciencia tu abuelo.
Todos en el pueblo lo respetaban. ¿y conoció su laboratorio?
¿sabe si todavía existe o dónde está? Claro que sé dónde está.
¿me podría llevar, por favor? Dejaras de ser su nieta, eres igualita de curiosa que él.
Claro que te llevo, vamos. Eres la mujer más hermosa que he conocido.
No sabes lo feliz que me hace tenerte a mi lado conmigo. Yo también soy muy feliz, mariano, feliz de estar así aquí entre tus brazos.
Hoy te quiero más que ayer, inés, mi nena. Este momento lo voy a guardar para siempre en mi corazón.
Sueño con una casa llena de niños corriendo por el patio, con escucharlos decirme papá. Me pasa ahora que ya no tenemos impedimentos para casarnos y ya tenemos un lugar donde vivir.
Doña rosa te hizo un regalo enorme. Yo ya no quiero esa casa, mariano, no la quiero.
No se la voy a quitar ni a la señora margarita ni a ángela. No se las estás quitando, esa es tuya.
Doña rosa te la dejó. Justo por eso.
Esa casa es el pretexto perfecto para que la señora margarita empiece un pleito con nosotros y yo no quiero que eso suceda. Mi amor, doña rosa te la dejó porque para ella eres la persona más importante.
Te quería como a nadie. Y yo no voy a permitir que la señora margarita, que nunca se preocupó por su madre, que la dejó sola, se quede con esa casa.
Y mucho menos que se la venda al idiota de tomás para que la eche abajo. Esa no fue la voluntad de doña rosa.
Esa casa es tuya y debes de conservarla. Hazlo por ella.
No quiero problemas y esa casa es lo único que nos va a ocasionar. Ahí lo tienes.
Este era el laboratorio de tu abuelo. Pero está muy apartado del resto de la vinícola, ¿no?
Sí, es que era una bodega donde se guardaban pacas. Antes del viñedo, en estas tierras, había ganado.
Ven. Cuando gonzalo vio este lugar, le pareció que era ideal para montar su laboratorio porque queda entre el palmar y el río.
La gente casi no viene por aquí. Yo lo conocí porque max pasaba mucho tiempo con tu abuelo.
¿su yerno trabajó con mi abuelo? No, no, él era el encargado de la viña.
Pero le gustaba pasar mucho tiempo con él. Le atraían los experimentos que él hacía.
¿puedo pasar? Claro.
Vamos, te acompaño. Papá, ya despertaste.
Hijo, qué bueno que estás aquí. Necesito que alguien me explique qué pasó.
Iba en la carretera rumbo a la iglesia para casarme y de repente aparecí aquí. Te quedaste dormido, papá.
¿pero me casé o no? No, ni siquiera pudimos bajarte del coche.
Ay, me llevan. No sé qué está pasando, que por una cosa u otra no me puedo casar con amparo.
Estoy salado. Al contrario.
Esto es una bendición. Papá, tenemos que hablar.
Necesito decirte lo que siento por amparo. ¿qué me estás diciendo?
Quiero que sepas lo que siento por amparo. No me mires con esa cara, papá.
No, es que ya sé lo que me vas a decir. Lo sospeché desde el primer día.
¿cómo te diste cuenta? Cuando conocí a amparo, lo primero en que pensé fueron ustedes, mis adorados hijos, a los que amo con todo mi corazón.
Pensé lo felices que les haría verme rejuvenecer, verme nuevamente lleno de vida, de ánimo. Y por eso estaba tan nervioso cuando se las presenté.
Mi futuro dependía de que ustedes la aceptaran. Lo siento, papá.
Lo siento en lo más profundo de mi ser, pero no puedo hacer nada contra lo que siento por amparo. Pues vas a tener que hacer algo, bernabé.
Te juro que lo he intentado todo, pero no puedo. Tal vez no pude casarme hoy, pero tarde o temprano va a ser mi mujer y no te va a quedar más remedio que aceptarlo.
Por favor, bernabé, no me hagas esto más difícil. No eches a perder la oportunidad que tengo de ser feliz.
Soy el peor hijo del mundo. Por favor, haz un esfuerzo por aceptar a amparo.
Aprende a quererla. Sé que no se parece nada a tu madre, ni a meche, ni a ornella, pero es la mujer que a mí me hace feliz.
No es lo que te quería decir, papá. No, no, no lo niegues, no lo niegues.
No había querido decir nada, pero desde un principio me di cuenta de que a amparito no te cayó nada bien. Dime, por favor, que vas a intentar llevarte bien con ella.
No se trata de eso. Claro que se trata de eso.
Si yo he visto cómo la miras. Papá, estamos hablando de cosas totalmente distintas, no entiendes.
No, no, el que no entiende eres tú. Amparo es una mujer encantadora, inteligente.
Yo sé lo que sientes al hablar con ella, pero verás que su tono de voz no es tan agresivo como parece. Vas a ver que menos de lo que te imaginas se va a ganar tu corazón.
Perdón, perdón, perdón. Ángela.
No se preocupe. Ya es hora de dormir, te acompaño a tu cuarto.
No, gracias. Aprovechando que está aquí ángela, quiero hablar con ella.
Está bien. Descansa.
Buenas noches. ¿de qué quieres hablar?
Del testamento de mamá rosa. Es que no me gustaría que pienses como tomás.
Te lo juro que nosotros nunca la presionamos para que me dejara a mí la casa. No, no te preocupes, no tienes ni qué decírmelo.
No estoy en contra de la voluntad de mi abuela, al contrario, hizo muy bien en dejártela a ti. Para ella fuiste más que una hija.
De hecho, te iba a pedir que si me puedo quedar unos días en lo que encuentre un lugar en el pueblo donde pueda rentar. No, ¿cómo crees?
Tú no tienes por qué irte. Estoy feliz de que estés aquí.
Y no me importa lo que diga el testamento, tú eres la nieta de mamá rosa. Tu lugar está aquí, en esta casa.
Eres muy noble, te lo agradezco mucho. No tienes nada que agradecer, pero ahora vamos a dormir que ya es muy tarde.
Vamos.