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¿por qué estás aquí? ¿quién eres realmente, amparo mena?
Buenas noches, abuelo. ¿vienes de la viña?
¿de dónde más? Me quedé revisando los apuntes de gonzalo quevedo.
Siempre fuiste persistente, casi obsesivo. No tuve alternativa.
La viña no funciona sin mí. ¿y qué de tu vida?
¿la gastas pensando en negocios, buscando el secreto del vino? Bueno, cada quien hace lo que quiere.
Tú tomaste tus decisiones y no fueron las mejores. Por eso te lo digo.
No quiero que repitas mis errores. No pierdas tu vida intentando crear el mejor vino.
Eso solo trae enemigos, decepciones y mucha soledad. Yo le entregué mi vida a este vino.
Renuncié a lo que me había hecho. Yo lo que más quería.
Y al final estoy solo. Te lo ganaste a pulso.
Tal vez. Tal vez tienes toda la razón.
No eches en saco roto mis consejos. Oye, abuelo.
¿y no supiste quién cometió el atraco contra tu viña? No.
Y lo mejor es que olvide ese asunto. Oye, hijito.
¿y tú cuándo entras a la universidad? ¿te hicieron una pregunta, hijo?
¿contesta? Yo...
No me inscribí a la universidad. A ver, pablo andrés armiento, ¿qué estás diciendo?
Que no me inscribí a la universidad. No me interesa estudiar ninguna carrera.
¿pero por qué? Se me hace que la universidad es como muy estructural.
Yo necesito algo más libre. Quiero dedicarme a la música.
¿a la música? ¿estás demente?
Si a la estupidez que nos hiciste escuchar en el restaurante de tu abuela le llamas música, ¿quiere decir que estás completamente loco, mi hijito? ¿de qué piensas vivir?
Que tú no entiendas el hip hop no quiere decir que es algo malo. Doctor drake, drake, bad bunny, snoop dogg.
Ellos llenan estadios. Yo voy a ser como ellos.
Soy músico. Todos los armiento siempre hemos sido profesionistas, hijo.
Dedicarse a la música también es una profesión. Y yo voy a ser músico profesional.
Seguramente. Esas ideas te las metió en la cabeza el tal armiento, ¿no?
Eh, pablo andrés, siéntate. Nos hemos terminado de hablar.
Órale, ándale. ¿y nos puedes explicar aquí en la mesa en qué trabaja un músico profesional?
¿cómo que en qué, papá? Grabando canciones, dando conciertos, componiendo.
Eso no es un trabajo. Eso es un pasatiempo.
Papá, yo ya tomé una decisión. No, aquí no se ha tomado ninguna decisión.
Ay, bueno, ya déjenlo. No lo atosiguen con tanto reclamo.
Porque mejor no escuchamos sus razones. Mamá.
No intervengas. Que tú siempre te pones del lado de tus nietos.
Pues sí. ¿te imaginas qué cara habrías puesto si yo te hubiera dicho que querías ser rock and rollera?
Ay, pues, hubiera estado encantada, mi hijita. Pero no.
Tú siempre fuiste muy floja y nunca quisiste estudiar nada. Ay, bueno, eran otros tiempos.
A ver, a ver, a ver. No es el momento de saber si la chata era buen estudiante o no.
Y tú, ve pensando muy seriamente en una licenciatura, una carrera de la que puedas vivir decentemente. Nos hace mucha falta un abogado en la familia.
Ah, o un arquitecto. Con la cantidad de remodelaciones que se necesitan hacer aquí en la viña.
Bueno, ya que estamos dando ideas, también podría ser doctor. Bueno, ya párenle.
Están decidiendo sobre mi vida como si fuera una cosa. No pudiera tomar mis propias decisiones.
Es que esa es una pésima decisión, hijito. Músico.
Hazme el favor, lo que nos faltaba. Papá.
Mamá. Mamá.
Uy, papá. Ah, ya sé quién es.
Esas manitas son inconfundibles, ¿eh? Sedosas, frágiles, de dedos largos y delicados.
Manos de artista. Eres tú, mi amparito.
Buenos días. Buenos días.
¿puedes ayudarme con el té? Sí, sí.
Claro, claro. Gracias, papá.
Amigos, tantas manos son grandes y fuertes, son manos masculinas. Soy un hombre muy atractivo, muy tonto, muy educado, muy caballeroso.
Cualquiera que sea, sería feliz de estar a tu lado. ¿va a querer otro cafecito?
No, no. Me tengo que ir a trabajar, pero sírvela a la señorita que seguro quiere desayunar.
¿qué se te antoja? Un expreso y un corneto.
¿un cornudo? ¿quiere un cuernito, un croissant?
No, pues eso no hay. Si quiere le puedo traer un pan con mantequilla.
Noche la vemos. Ma, ¿qué puñetero portare para el burro?
Va bene. Vale, que le puedo hacer unos huevitos a la mexicana o unas quesadillas.
No, los italianos solo desayunan eso. Fidel.
Ay, sí, sí, qué gentil. ¿y tú qué?
Vete ya por el desayuno. Sí, sí, sí.
Con permiso. ¿y tú?
¿qué haces ahí parado como una estaca? ¿qué ha de ser?
¿admirándola? ¿cuánto tiempo llevas ahí?
Mucho. Tú y yo tenemos que hablar muy seriamente.
Si usted lo dice, mi dama. Larva, esta situación no puede seguir así.
Lo mismo digo yo y por eso quiero proponerle algo. ¿y ahora con qué me vas a salir?
Que nos fuguemos. Usted y yo juntos a recorrer el mundo.
Podríamos vivir en el caribe, a la orilla del mar, donde el atardecer, las aves y las olas y la brisa sean testigos de nuestro gran amor. Mira, mijito.
Yo no quiero ser cruel contigo, pero ya es hora de que entiendas que yo no siento nada de eso que tú crees por ti. Yo no sé cómo llegamos a esto, pero se tiene que acabar ahora.
Entiéndeme. Soy una mujer adulta, mayor, muy mayor.
Podría ser tu abuela. Eso lo sé, pero no lo es.
No, no me digas que lo sabes. Dime que lo entiendes.
Que esto es absurdo, es ridículo. Eso no es lo que decía en su carta.
¿cuál carta? La carta de amor que me escribió mi dama.
¿quiere que se la repita? Me la aprendí de memoria.
Mi amor secreto. No sabes lo que me costó escribir estas líneas.
Fueron semanas de dudas, de nervios. Por fin me animé a decirte lo que siento por ti.
Te amo. Yo nunca te he escrito ninguna carta.
Pero es que, ¿cómo se te pudo ocurrir escribir yo algo así? Esa carta te la mandó alguien más.
Yo no fui. Me está mintiendo, ¿verdad?
Dígame que me está mintiendo. No, niño, no te estoy mintiendo.
Yo no soy un niño. Yo ya soy un hombre hecho y derecho.
Para mí eres un niño. Pero usted nos prestó el local.
Estaba feliz de que diéramos nuestro concierto. Siempre se ha preocupado por mí, porque esté bien.
¿y eso qué? ¿eso es amor para ti?
Es mucho más amor del que me han dado en toda mi vida. No te me acerques, no te me acerques.
No le voy a hacer nada, mi dama. Larva, has interpretado todo muy mal.
Por supuesto que te tengo cariño, que me importas. Pero no como tú lo piensas.
Yo no quiero que vuelvas a entrar aquí. No quiero que me sigas.
No quiero que volvamos a tocar este tema, porque la próxima vez no voy a tener tanta paciencia. ¿entiendes?
¿qué pasa? ¿por qué me miras así?
¿qué pasa? Estoy apurada, me quedé dormida y ya tengo que salir en un rato.
Solo quiero hacerte una pregunta. A ver, si me vas a salir con lo de bernabé, que qué hacía aquí en la noche.
Te quiero decir que tu hermano no entiende dónde están los límites. No, no, no se trata de bernabé.
Quiero saber qué tienes tú que ver con el abuelo de julián. Sé que algo te traes con bruno lombardi.
Sé que rafaela te entregó una carta y un fajo de dinero. ¿quién te dijo eso?
¿ella? No, yo vi cuando te entregó el sobre.
Pues eso no es cierto. Mira, ya nada ganas con mentir.
¿por qué estás aquí? ¿quién eres realmente, amparo mena?
¿a quién quieres engañar? A nadie.
Entonces, si no es así, contéstame. ¿qué tienes que ver con bruno lombardi?