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Me estoy pidiendo a dios una, te lo juro, chelo, que me dé vida porque yo quiero conocerla y quiero pedirle perdón. Lorena, ¿no escuchaste lo que crecí?
No, es que sí lo escuché. Valeria es tu hija.
Dios, es que no puede ser. Mira, déjanos explicarte, ¿sí?
A ver, no, no, es que no hay nada que explicar. Ahora entiendo tantas cosas.
Tus ojos brillan cuando estás con ella. La dulzura con la que la abrazas.
No tienes idea todo lo que ha pasado, lo que fue perderla, los años que duré buscándola sin saber si estaba viva, si era feliz, si estaba sola. Lorena, por favor, te lo suplico, no digas nada.
Y te lo pido no por mí, por ella, por valeria. Lo sacó de mi mochila, o sea, él me lo está robando a mí.
Déjalo. Deja de mentir, ¿quieres?
Mira, majo, vamos a revisar juntos el número de serie de la app. ¿sigues con esto, diego?
Te pedí, por favor, que lo dejaras en paz. Devuélvele los audífonos y pídele disculpas.
¿qué? ¿cómo le voy a pedir disculpas si te estoy diciendo que son míos?
Déjalo ya, en serio. Renan, no sé qué decirte, de verdad.
Perdóname, porfa, y perdónale también, ¿vale? No, no, no, no le pidas disculpas a él.
¿por qué te molesta que seamos amigos, eh? ¿por qué sigues interesado en ella?
¿sigues enganchado después de toda esa historia que tuvieron en españa? Eh, diego, ¿te puedes callar?
¿cómo no te das cuenta, majo? ¿o tú también estás enganchada con él?
Mucho valeria. Ella es la mejor amiga de mi hija.
La he visto crecer, la conozco desde muy chiquitita. Yo sé cuánto le ha dolido saber que su madre la abandonó al nacer.
Es que yo no la abandoné. Yo no la abandoné.
Yo nunca quise entregarla a mi papá. Me la arrebató de los brazos.
Y no pude hacer nada porque yo era menor de edad, ¿no, lorena? No me pude defender.
Tú eres madre como yo. Tú sabes lo que es amar a un hijo.
De madre a madre te rompió. Te lo suplico, no digas nada.
Déjame ser yo quien le diga la verdad a valeria cuando llegue su momento. Joaquín, joaquín ya lo sabe.
Él nos está apoyando. Dios mío, consuelo.
De hecho, no me llamo consuelo. Mi verdadero nombre es verónica.
Y somos hermanas. Entonces tú también eres sobrina de nicolás.
Sí. Nicolás es el hermano de nuestra hija.
Yo viví separada de mi familia muchos años. Eso significa que claudia es tía de valeria.
Bueno. Sé que es mucho lo que debes de estar asimilando.
Pero aunque tú y mi tío ya no estén juntos, somos familia. Mi amor.
Lo sabe todo. Mario lo sabe todo.
Testigo. Descubrió absolutamente todo.
Vino, me enfrentó, no me pude negar. No has salido de aquí en todo el día.
Has comido algo. ¿quieres que te caliente un caldito?
¿qué hice? Chelo.
Lo estoy perdiendo todo. A mis hijas.
Y también a ti. Quise pedirle perdón a verónica, pero la herida es demasiado honda.
Yo empujé a mis hijas a esta desdicha. Y esa es mi gran culpa.
¿cómo me atrevo a soñar con un futuro a tu lado cuando no me lo merezco, chelo? No después de haber sembrado tanto dolor.
Perdóname por la forma en que reaccioné. Si algo te he pedido es que te acerques a tus hijas, que seas sincero con ellas.
Y cuando por fin empezaste a hacerlo y les confesaste que siempre amaste a alguien más, pues me asusté. Estoy perdido, chelo.
Muy perdido. Te voy a confesar algo que no le he dicho a nadie.
Desde que verónica me dijo que encontró a su hija, yo no dejo de pensar en mi hija. Cada muchacha que yo veo por la calle, yo me pregunto si será ella.
Y me quedo pensando si se parecerá. ¿qué pasa, verónica?
¿no sí tendrá algo de mí? Ay, virgen, ¿sabes qué más pienso?
Que mi nieta tampoco me va a perdonar, chelo. Que me va a rechazar si se entera que fui yo quien la separó de su madre.
Y una sola cosa le estoy pidiendo a dios. Una, te lo juro, chelo.
Que me dé vida porque yo quiero conocerla y quiero pedirle perdón. Y quiero hablar con ella una vez, chelo.
Una vez. Aunque sea una vez.
Me cansé de decirte, renan es incapaz de robarle algo a alguien. ¿por qué no puedes entenderlo?
Bueno, ¿qué pasa si tengo razón? ¿sabes qué pasa?
Que yo conozco muy bien a renan. Sé perfectamente quién es.
Sí, sí, sí, lo conoces súper bien, ¿no? Desde hace un montón de tiempo.
Siempre me lo echas en cara, majo. ¿sabes qué?
No hay caso. No se puede hablar contigo.
Me tienes harta con tus celos, diego. No puedes ser tan inseguro.
Tú puedes poner las manos en el fuego por renan. Pero ten mucho cuidado, majo.
Porque te estás quemando. Te estás quemando mal.
¿cuánto le recé a la virgencita para que abrieras los ojos? Para que vencieras ese orgullo terco.
Tenía una vida larga, chelo. Y es triste reconocerlo.
Nunca fui feliz. Mi amargura arrastró a mi familia.
A todos. Estás vivo.
Tu corazón late. Todavía estás feliz.
No estás a tiempo de encontrar esa felicidad al lado de tus hijas. No te des por vencido.
Siempre fuiste mi fuerza. Yo te necesito más que nunca, chelo.
No me sueltes. Me podré enojar contigo.
Pero nunca te voy a soltar. Verónica y romina merecen saber lo que tú y yo sentimos.
No, aurelio. Ellas no lo van a entender.
¿y qué pasa si...? Si lo entiendo.
Acepta nuestro amor. Podrías quedarte a mi lado.
Pero no como la cuñada que me cuida, sino como esta mujer. La mujer que me amó.
Tú y yo. Juntos, chelo.
Podemos unir esta familia. Empezar de nuevo.
Aurelio. Cada vez que te miro, no solo te veo a ti.
También la veo a ella. A beatriz.
Mi hermana te amó con el alma y te eligió para su vida. Para tener a sus hijas.
Para escribir su historia. Y yo juré cuidarte en su nombre.
No ocupar su lugar. Chelo.
No es que no sienta. No es que...
No es que no sienta porque siento demasiado. Pero cada vez que mi corazón te escucha su voz, como si me recordara que no debo traicionarla.
Entonces, tal vez antes de pensar en volver a empezar, deberíamos de hacer las paces con los que ya no están.