
La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Verónica arellano, ¡estás despedida! ¿qué?
¿flores? Actuaste pésimo hoy, verónica.
Sí, yo sé, yo sé. Perdóname, de verdad tenía que irme.
Sí, sí, sí, me di cuenta. Perdón, perdón, pero no puedo hablar mucho.
Vayamos al punto, entonces. Verónica arellano, verónica arellano, ¡estás despedida!
¿qué? Esto se terminó a partir de este momento.
Ya no trabajas para circuito capital. Y me voy a encargar personalmente de que nadie, nadie en ninguna editorial te abra las puertas.
Se acabó tu carrera, verónica. ¡tú la enterraste!
Una cheda bien muerta aquí para el número uno, ¿no? Por favor.
Claro que sí. Pero nada más.
¡venga, lore, por favor, eh! ¡tacachorro!
Hazle caso al jefe. Ahorita más que nunca tienes que cuidar tu huevo, ¿eh?
No quiero oír tus excusas. Ay, y corriste muy bien, hugo, muy bien.
Te felicito, ¿por qué? Sé todo lo que hiciste para recuperar esa vista y mantener esa calidad como piloto.
Gracias por nunca perder la fe en mi hijo aquí. No, jamás, jamás.
Muy bien, huguito, muy bien. Nos impresionaste a todos.
Eleazar, tú también diste una excelente carrera, ¿eh? Te felicito.
Has mejorado muchísimo en estos meses. Sí, sí, sí, sí, sí.
La carrera estuvo, estuvo cardíaca, ¿eh? Muy cerrada.
Los dos son grandes pilotos. Así es, así es.
Gracias. Pues sí, pues sí, pero uno siempre recuerda al primero que cruza la meta.
Bien ganado, bien ganado. Muy bien, pero no olvidemos que somos un equipo.
Eleazar, tú eres fundamental en todo esto. ¿te queda claro?
Bueno, no te preocupes, joaquín, no te preocupes. Es que mi hijo sabe correr en equipo, ¿verdad?
En la próxima carrera vamos a ganar el 1-2, te lo aseguro, ¿sí? Muy bien, muy bien.
Pues entonces una cerveza para todos. Hugo invita.
Bien, bien. No, no, no, no como hugo invita.
No, juan suedo, no, pues yo gané. Una florcita de tu jardín.
Marquito. ¿quieres más café, papá?
No, no, no. Lo que quiero es que me respondas la pregunta que te hice.
Ese tal iván navarro, ¿tiene algo que ver con tu crisis de pareja? ¿segura que estás bien con marcos?
Sí, papá, estoy muy bien con marcos. Estamos mejor que nunca, ya hablamos y todo.
A ver, mija, a ver, a ver, a ver. Yo me llevé muy bien con tu madre.
Sí, tuvimos crisis, como todos los matrimonios, pero siempre fuimos fieles al compromiso que hicimos ante dios. Claro.
Tú nunca dudaste del amor que le tenías. No, no, bueno, no, tampoco es así de fácil.
Te mentiría si no te digo que muchas veces dudé de mí. A veces dios te pone frente a una prueba, a algo, o a alguien que te sacude por dentro.
Revuelve el alma. Y por ahí surge la grieta por donde se cuela el pecado.
Yo elegí no caer en la tentación, mija. El matrimonio es un pacto sagrado.
Hay que aprender a contenerse, a aguantar. Y sí, vivir bajo las normas religiosas con las que fuimos educados.
¿entiendes lo que te digo? Por nada, mi amor, podrías perderlo todo.
Por eso a veces prefiero no verte, chelo. Estoy hasta acá, hasta la coronilla de que siempre me ataques.
¿sabes qué es lo que busco ahorita? Alguien que no me juzgue.
Que no me chequee. Que te ha repasado.
¿y ya la encontraste? Otra vez me vas a salir con eso de que ando en amores.
Te recuerdo que eres mi cuñada, no mi esposo. ¿qué crees, mamá?
Metí gol de chilena en el último minuto. Mira nomás cómo me traes esa playera, mijito.
Lo dio todo en la cancha como yo. ¿me compras una nueva?
Tráeme buenas calificaciones y te compro hasta los tacos. ¿de fútbol?
De suadero. Ay, mamá.
Muchas gracias. ¡estoy sudado!
Ay, mamá. Está bien.
Mira nomás la carita de tristeza que traes, mi papito chulo. Tan mal te fue, mi rey.
¿qué pasó, mi campeón? Te ganó el otro.
El creído ese. Ay, mi príncipe hermoso, no te me agüites.
Mañana es la gran carrera, ¿no? Pues sí, mero le das con todo.
Y aunque no ganes, para mí siempre vas a ser mi número. ¿de veras?
Desde aquí a la luna y de regreso, mi bomboncito de oro. Tú eres mi campeón.
Pues, ¿qué crees, mi chula? ¡que le gané!
Sigo siendo el número uno. Si tu campeón no falla...
¡ay, no! ¡qué emoción!
Ya me tenías preocupada. Yo sabía.
Si estos músculos de acero no son diamantes. Mañana no falto, ¿eh?
Voy a estar ahí gritándote a todo pulmón. Ya me vi con mi cartel de vamos mi hugo papacito.
Ay, fraquita. Pero es que, pues, pues mañana va a estar medio lleno de gente.
Y a lo mejor... ¿no quieres que la pipirizna es novia contigo?
¿no que ya le habías dejado bien clarito que tienes novia y que hasta se había alegrado bien harto por ti? No, no, no.
No, no es eso. Entonces, ¿te da pena que te eche porras?
No, hombre. Si a mí me encantan tus gritos de emoción.
Lo más es que, pues, voy a estar todo el tiempo ocupado. Y a lo mejor ni chance voy a tener de estar contigo.
Pues, no lías. Ni modo que no vaya a apoyar a mi papito rico novio chulo que tengo.
Y te advierto, ¿eh? Que mis porras van con todo y chifrios.
Ay, mamá, ¿qué haces con el pie levantado? Aquí no tienes que fingir.
Cuida lo que dices, que no estamos solas. Hola, buenas noches.
Aquí, aquí tiene. Aurelio, qué amable.
¿no tuvo problemas para encontrar los hielos? No, pues, está el refrigerador, ¿no?
Señorita, un placer. Buenas noches otra vez.
Ella es mi hija, casandra. Tan bella como la madre.
Hijita, te presento a aurelio. Pues, otra vez, un placer.
Sí, ¿qué tal?