
La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
¿consuelo te interesa como mujer? No me importa si es su trabajo o no.
Para mí, consuelo es... ¿es qué para ti?
La verdad es que me hace sentir incómodo con tantas preguntas. Y ni siquiera tengo por qué justificarme.
Aquí lo que está pasando es otra cosa. ¿qué cosa?
Que tú y yo tenemos una plática pendiente. Para eso viniste, ¿no?
Para hablar de los dos. Iba a entrar al despacho para ver si el jefecito quería su cafecito.
Pero escuché que está ocupado con la señorita secretaria. Y pues yo iba para la cocina, pero...
Pues usted llegó así como fantasma. ¿así que está con la señorita casandra?
Sí. ¿y se arregló la cosa?
No sé. Porque yo no ando escuchando detrás de las puertas.
Sí, me imagino. Pues váyase a la cocina, consuelo.
¿qué? ¿no iba para allá?
Sí. Sí, sí.
Permiso. No, carmelo, es correcto.
Las cosas que te digo no son para molestarte. No.
Y mucho menos para herirte. Mira.
Lo hago porque tú todavía estás a tiempo de reparar el daño que hiciste. De pedirle perdón a tu hija, de sanar su relación.
Sobre todo ahora que mi berito por fin... ¿fue que encontró a la bastarda?
Verónica me juró que no iba a meterse en su vida. Y más vale que lo cumpla, chelo.
Yo no estoy dispuesto a desenterrar el pasado. Si yo me llego a enterar de que ella está...
¡aurelio! No voy a dejar que me vengas a amenazar a mi casa.
Entonces me voy, chelo. No, no, no, no, no.
A ver, ya. Siéntate a comer.
No todo tiene que terminar a gritos y peleas entre nosotros, aurelio. Por eso a veces prefiero no verte, chelo.
Estoy hasta acá, hasta la coronilla de que siempre me ataques. ¿sabes qué busco ahorita?
Alguien que no me juzgue. Que no me chincare el pasado.
¿y ya la encontraste? ¿otra vez me vas a salir con eso de que ando de amores?
Ya estoy bastante grande para saber qué es lo que hago. No necesito que me anden cuidando.
Vete, aurelio. Nomás acuérdate que el pasado no se borra cambiando de mesa.
Pues sí, yo creo que tú y yo nos quedamos atrapados en medio de un huracán. Ni siquiera sabes todo lo que está pasando.
Tu mamá se lastimó el tobillo y se vino a la casa. Pero justo después de que ustedes se fueron, llegaron iván y majo amenazados por la mafia.
¿la mafia? Sí, es una historia muy intensa y larga.
Y luego, la novia de diego se peleó con su mamá y se instaló también aquí. Esto es una locura.
Sí, en eso estamos de acuerdo. Pero, joaquín, lo que no entiendo es en dónde estamos parados tú y yo.
En lo que nos toca vivir, casandra. No, no, no.
Insisto. ¿qué va a pasar con nosotros?
Me parece que no es un buen momento para que vivamos juntos. Te pido que esperemos un tiempo.
Y cuando la casa vuelva un poco a la normalidad, vemos. ¿sabes qué es lo que más me duele?
Que yo lo dejé todo por ti. Mi espacio, mi rutina, mis planes, porque...
Porque yo sí aposté por nosotros. Y te lo agradezco de verdad.
Pero mi decisión no tiene que ver con eso. Entonces, ¿con qué tiene que ver?
¿con la pobre consuelo? ¿con esa mujer que te cocina, que te escucha y ahora resulta que hasta te conmueve?
Ay, iván, la verdad es que, híjole, yo estaba tan nerviosa que no recuerdo nada de lo que me dijiste. Te dije desde lo más profundo de mi alma que yo no quería morirme.
Sin conocer el sabor de tus labios y sin haber probado tus besos. Justo eso fue lo mismo que me respondiste.
Yo te aclaré que te estaba diciendo la verdad más bella que jamás te había dicho. Porque sí, un beso tuyo haría que no.
Que la vida valga la pena, entonces la muerte ya no importa. Yo quiero saber si tú también sentiste lo mismo.
Hola, marcos. Bien, bien, bien, bien, tranquila aquí en la casa.
Así me gusta. Bueno, pero en cuanto me sienta mejor regreso a la empresa, ¿eh?
Ah, qué necia eres. Hasta pensaba en pedirle permiso a joaquín para venir a la casa.
Y, pues, así estoy contigo, ¿no? No, no, no, no hace falta.
Ahí, quédate en las pruebas. ¿segura?
Segurísima. Yo estoy bien.
Bueno. Oye, ¿me haces algo rico para cenar?
Sí, amor. Qué bueno que no le dijiste que estaba aquí.
Ay, vos cómo le iba a decir eso a mi marido. ¿estás loco?
No, no, está bien. Así podemos hablar de lo que nos está pasando.
Entre nosotros no está pasando nada, iván. Absolutamente nada.
¿ya quedó claro? Estúpida soy.
Ay, cómo no me di cuenta si ahí, ahí estaban todas las señales. No, no, no, no, no.
¿de qué estás hablando? No, no, no hagas...
No, no, y la más grave de todas, yo, yo que soy tu pareja. Y ni siquiera me tocas.
¿te estás metiendo con ella? Date cuenta de la barbaridad que estás diciendo.
Entre consuelo y yo no hay absolutamente nada. Pero a ella la tienes en la casa y a mí me echas.
Porque mi prioridad son los chicos. Su presencia les hace muy bien y me ayuda a solucionar problemas en lugar de...
¿de qué? ¿de ocasionarte más?
No. Ahora resulta que yo me he convertido en un problema más para ti.
Eso es lo que estás diciendo. No, no, no, casandra, tú nunca has sido un problema.
Todo lo contrario. Pero así como tú eres indispensable para mí en la empresa, consuelo lo es en esta casa.
Te pido que no confundas las cosas. El que parece bastante confundido eres tú.
Solamente espero que cuando te des cuenta del error que estás cometiendo al otorgarle tanto poder a una extraña, no sea demasiado tarde.