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Es mi vida, es mi hija y mario no puede saberlo nunca. ¿qué haces aquí, olga?
¿qué dijimos? Que esto nunca más, se acabó.
Relájate, macho, que no vengo a liarla. Solo que anoche en la boda ya no pudimos volver a hablar y quería saber si cambiaste de opinión.
O sea, no acerca de lo nuestro que ya se acabó, sino de decirle todo a romina. Mira, marcos, que yo creo que eso sería un error, ¿eh?
Si quieres salvar tu matrimonio, con eso podrías perderla para siempre. Y te digo una cosa, yo no voy a poder seguir viéndole la cara aquí en la empresa, ¿eh?
Sabiendo que tú le has soltado esa bomba. Imagínate que llegue y me saluda con una escopeta en la mano, ¿entiendes?
Sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, tienes razón, tienes razón. Mira, la verdad es que no pude, ¿sí?
No pude, quise decírsele, no pude. Así que tranquila.
Lo mejor es dejar las cosas como están, ¿sí? Y, ok, y por majo, pues, no te preocupes, ¿eh?
Que ella no va a decir nada. Y de alguna manera, pues, esto que pasó entre nosotros, este fuego, esta pasión, con el tiempo será tan solo un recuerdo, ¿verdad?
Sí, sí, sí, sí, sí, sí, sí, pero tranquila, tranquila, no te pongas así, no te pongas así, tranquila. Pero, perdón, es que, es que lo que...
Lo que pasa es que yo pensé que, que, que quizás tú a lo mejor... Mira, yo quiero salvar mi matrimonio, ¿sí?
Quiero arreglar las cosas con romina. Sí.
¿sí entiendes eso? Sí, sí, sí, sí, te entiendo.
Y te deseo lo mejor. Yo también te deseo lo mejor.
Y digo, yo, ahora no, no puede ser el último beso de la despedida. ¿el del adiós?
¿seguro? No te quedes callado, por favor, cuéntame.
¿por qué le dijiste a mario que estaba muerta? No tenías por qué enterarte de eso.
Chin, me enteré. No tenías derecho a inventar una cosa así.
Tomé la mejor decisión que creí en ese momento y lo hice por ti. Deja de decir que lo haces por mí.
Estoy cansada de que tomes decisiones por mí si ni siquiera me consultas. Fue para protegerte, verónica.
No digas que me quieres proteger, por dios. Yo no quería que ese maldito hombre te desgraciara la vida otra vez.
No, no, todo lo que tú haces es porque no soportas perder el control sobre mi vida, porque en tu soberbia siempre has creído saber lo que es mejor para mí. Sí, sí, lo sé.
Para romina, para todos. No, no lo sabes.
Nunca has tenido ni la más mínima idea. Ya no estuvo de acuerdo conmigo.
¿tú sabías? Sí, mi hijita.
Tu papá me contó que se había encontrado con mario y la barbaridad que me inventó. Y yo también pensé que era lo mejor.
No quería que volvieras a encontrarte con él. No quería, no quería complicarte más la vida.
No, no te esfuerces porque con verónica no sirve de nada. No sabe agradecer lo que uno hace por ella, aunque sea por su bien.
Ya, ya. ¿ya se acabó?
¿sí se acabó? Sí, se acabó.
Ya, nunca más. Ahora, ahora vete que no tardaré en llegar a los muchachos.
Y no quiero que te encuentren aquí, ¿sí? Sí.
Chao. Chao.
Adiós. Señorita nuria, no sabíamos que regresaba hoy.
Ni yo lo sabía, carmen. Los caminos del alma no se planean, se dejan fluir.
Íeme aquí. ¿me puedes llevar algo de beber a mi recámara, por favor?
Algo, hay algo fresquecito, ¿no? Sí, ahora mismo.
¿hay armonía? Se siente un flujo distinto.
Claro, tiene el sello del amor. Nuria, no sabía que habías vuelto.
¿cómo te fue? Me fue maravillosamente, joaquín.
Fue un tiempo de introspección en la montaña, entre cuarzos y silencio, cantos sagrados. Vengo recargada, ¿eh?
Renovada y vibrando alta. Muy bien.
Sí, te hacía falta un descanso, definitivamente, y te veo contenta, te veo iluminada, como tú dices. Ay, joaquín, qué cosas dices.
Debe ser la energía del cuarzo rosa que se enciende cuando tú y yo estamos juntos. Sí, ¿verdad?
Sí, no, no, totalmente. Y bueno, yo tengo que salir a la empresa, pero luego, ¿te parece si nos ponemos al día?
Claro, cuando tú quieras. Y gracias por tus palabras, ¿eh?
Siempre es bonito volver y sentir que alguien te nota. Con permiso y bienvenida de vuelta.
Ya está decretado el universo. Lo visualicé bajo la luna llena y ahora se manifiesta.
Ese hombre es el que soñé. Romina, mi amor.
No, no, no, ni te acerques. ¿qué pasa?
¿qué? No te entiendo.
¿qué te he visto? Me espero lo que sea, lo que sea, pero tú, por favor, dime que tú no, por favor, dímelo.
Perdóname, mi hijita, es que, es que te he visto sufrir tanto desde que eras una chamaquita y ahorita que estás tan contenta con tu relación con joaquín. Tan emocionada por ese cariño sincero que poco a poco te has ganado con valeria.
No quería darte una angustia, mija. Por favor, por favor, te lo pido, perdóname.
Ay, perdóname. Claro que te perdono.
Ay, niña. Yo sé que tú nunca lo harías con mala intención.
No. Solo me hubiera encantado saberlo antes para prevenirme porque cuando tuve a mario enfrente sentí que el suelo se me abría.
Sí. ¿y ahorita qué piensas hacer?
¿vas a decirle? ¿vas a decirle que tienen una hija?
No. ¿estás segura?
Porque, no sé, no sé, no sé, a lo mejor ese hombre tiene, tiene derecho a saber la verdad. No.
Y no. Es mi vida, es mi hija y mario no puede saberlo nunca.
Nunca.