Montserrat Oliver revive el momento en que una leona se come parte de su dedo

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La conductora aprovechó para mostrar por primera vez cómo le quedó su mano tras el accidente con la leona

En diversas ocasiones Montserrat Oliver ha presumido su amor por la naturaleza, los deportes extremos y los animales, siendo estos últimos quienes también la han metido en aprietos, pues hasta marcas en el cuerpo le han dejado, tal como sucedió en 2006 cuando una leona se comió parte de su dedo, momento que revivió en la más reciente transmisión de ‘Montse & Joe’.

“Mientras preparaban las cámaras, yo veía a una tigresa de siete años en la jaula que me hacía como gatito. Empecé a tocar la jaula y luego metí la mano. Me lamía y yo le tocaba la nariz; luego le agarraba un colmillo y me lamía. En una de esas (abrió el hocico) y jaló. Yo dije ‘Ay, me mordió’ y luego veo que (mastica) y digo ‘¡se lo tragó!’, se tragó mi pedazo de dedo”, recordó.

Al la par que la presentadora iba narrando su historia, en la emisión de ‘Montse & Joe’ fueron mostradas imágenes inéditas del accidente, momento que Montserrat aprovechó para enseñar ante la cámara cómo lucía su dedo índice a 14 años del percance.

“Nunca me atacó, si no de verdad me hubiera comido todo el brazo, yo tenía el brazo adentro de la jaula, qué inconsciencia la mía”, agregó.

Pero esa no fue la única ocasión que la también conductora de ‘Reto 4 Elementos’ expuso su vida de tal manera, pues en otro reportaje que hizo en Brasil, dijo, pensó que moriría devorada por un tigre.

"Es la única vez de todas las notas que he hecho en todos los países, que siento que no podía dormir porque dije: ‘hoy nos pudimos haber muerto, nos pudo haber comido el tigre'", confesó.

Y es que según relata Montserrat Oliver, un hombre tenía como mascota al felino, quien comía en la mesa con él como si fuera cualquier persona.

"El señor lo tenía encadenado y con pollos crudos, y a la hora de que él entró, el tigre se pone loco, (el hombre) corre por su vida y se sale, nos cierra la puerta y nos encierra en la pecera entre la casa y la cosa esa (cristales). Machín me voltea a ver y le digo: 'Machín, no sueltes adrenalina', tratando de controlar nuestra adrenalina", sentenció.