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5 cosas que no sabías sobre el origen y celebración del Día de Muertos

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Mariana Saravia, promotora cultural de tradiciones prehispánicas, habla de lo más interesante de esta fiesta mexicana

Sobra decir que el Día de Muertos es una de las fiestas mexicanas más celebradas a lo largo y ancho del país, pero no se vive igual en ningún estado de México. Existen elementos distintos en las ofrendas , como el tipo de pan de muerto y la comida que se le deja a los que ya no están. En algunas comunidades se crean lámparas de papel, mientras que en otras partes, las velas siguen siendo el elemento que ilumina el camino de los muertos al altar.

Mariana Saravia , licenciada en Historia por la Universidad Iberoamericana, es una gran admiradora de las culturas prehispánicas y su interés por recuperar la memoria de los símbolos y los objetos que alguna vez habitaron en México antes de la llegada de los españoles, es incansable. Es promotora de textiles, cerámica, y otros oficios de maestros artesanos mexicanos.

Mariana considera al día de muertos como una de sus tradiciones favoritas y explica, en entrevista exclusiva con Las Estrellas , qué hace al día de muertos tan especial y distinto de otras fiestas mexicanas. Aquí van cinco aspectos para seguir sorprendiéndose con esta antigua tradición.

1. ¿Cuáles son las influencias prehispánicas que sigue conservando el Día de Muertos en México?

Se supone que en el calendario prehispánico existían más de siete fiestas dedicadas a los muertos. Estas culturas prehispánicas tenían una relación ritual con sus ancestros y hasta llegaban a venerarlos como si fueran dioses. Algunas de estas fiestas llegaron a acoplarse con el calendario cristiano para que los indígenas se relacionaran bien con la nueva religión.

La fiesta que más se atribuye al Día de Muertos es la fiesta de Huitzilopochtli, dios mexica asociado con el día de los niños difuntos, celebrado este 1 de noviembre, fecha en la que sacrificaban a niños en su honor. Más tarde, de la tradición cristiana, o más bien, de Europa, el culto a los muertos es de la tradición celta, porque para ellos termina el verano y empieza el otoño. Esta fiesta tiene una relación muy grande con la agricultura.

El día de la Santa Cruz, celebrado el primero de mayo, es cuando empiezan las lluvias y termina el día de muertos, que inicia a finales de octubre o principios de noviembre. En ese día se solía hacer un altar lleno de comida que representaba la abundancia de las cosechas. Era la celebración de un fin de ciclo para darle la bienvenida a otro.

2. ¿Qué diferencias hay entre las ofrendas del Día de Muertos que se hacen en la Ciudad de México y otras comunidades en el país?

El origen de esta fiesta es una celebración del fin del ciclo de las cosechas, y esto lo podemos ver en las comunidades indígenas en México, donde todo lo que se sube al altar se comparte y se come después. En las últimas excavaciones que se han hecho se descubrió que la comida ritual por excelencia no era la tortilla, sino el tamal. En casi todas las comunidades indígenas se ofrecen tamales en las ofrendas. Los tamales, los panes de azúcar y las calaveritas son en realidad representaciones físicas en donde las almas toman un cuerpo, es decir, son recipientes que guardan las almas. La hoja del tamal representa el ataúd en donde se envuelve al muerto, el maíz es la carne del cadáver y la salsa y el relleno son los fluidos, aunque también se pueden interpretar como el alma o espíritu del muerto.

En Oaxaca y Morelos, los panes de muerto no son como los que se comen en la Ciudad de México, en donde hay un bollo redondo principal y por encima de este se colocan unas tiras de masa en forma de huesos, sino que los panes se hacen en forma de cuerpos humanos. Se hornea un pan en forma de cuerpo y se le coloca una cara de calavera de azúcar.

En cada lugar del país, la ofrenda se representa en varios niveles. Hay quienes la hacen de dos niveles, lo que representa la dualidad en sí: vida/muerte, bien/mal, etc. De tres niveles, que representa el cielo, la tierra y el inframundo; de siete, que según las tradiciones católicas son los pecados capitales, pero para otras culturas son como niveles al inframundo, y la de nueve, que también representa los niveles del inframundo.

Para los aztecas la muerte es lo que determina cómo vas vivir después de la muerte. Para ellos había tres cielos, dependiendo de cómo morías así iba a ser tu vida post mortem. Los indígenas que viven en el istmo en Oaxaca dicen que en su pasado fueron navegantes y seguían mucho las estrellas, así que uno de los niveles de sus ofrendas también representa el cielo estrellado.

"La hoja del tamal representa el ataúd en donde se envuelve al muerto, el maíz es la carne del cadáver y la salsa y el relleno son los fluidos, aunque también se pueden interpretar como el alma o espíritu del muerto", explica Saravia.

3. ¿Cuáles son los elementos menos comunes en las celebraciones del Día de Muertos?

En lugares como Puebla, Oaxaca y Guerrero ponen arcos en las ofrendas, los cuales dividen el lugar sacro del profano. En Tláhuac, Xochimilco y Milpa Alta, se hacen estrellas de cartón y les ponen focos adentro para que lleguen los muertos. Son lámparas de 5 picos que se ponen afuera de las casas para atraer a los difuntos.

Las ofrendas que se ponen fuera de las casas y que son muy llamativas tienen una relación directa con el catolicismo y no con lo prehispánico, porque deben enseñar, como en las pastorelas, valores católicos. Se colocaban afuera de las casas para que la gente observara y aprendiera.

Casi nadie sabe esto, pero las ofrendas de tres niveles representan los tres tipos de cielos aztecas: el nivel más bajo es el Mictlán, donde morían las personas por causas naturales, el segundo nivel representa el Cihuatlampa, donde iban las mujeres que morían en parto, y el tercer nivel, el Tlalocan, que era donde morían las personas electrocutadas (por rayos) o ahogados, debían ser muertes relacionadas con el agua. Este elemento era casi sagrado para ellos, el Tlalocan era realmente el paraíso, el cual se representa como un paraíso de agua.

El papel también se usaba en tiempos prehispánicos para decorar las ofrendas, antes era con papel amate donde pintaban a las deidades, ahora es el papel picado.

4. ¿Qué tipos de comida se colocan en las ofrendas además de los tamales y el pan de muerto?

Los moles son importantes, dependiendo de la región se ponen diferentes tipos de platillos. Por ejemplo, en zonas calientes y tropicales como Guerrero se ponen frutas, en Puebla se ponen moles y en Oaxaca se pone mucho pan y alcohol. El pan en Oaxaca es muy bonito porque tiene forma de ataúdes como muertos.

5. ¿De donde viene la idea de venerar a los muertos en México?

El día de muertos es un sincretismo (cruce entre culturas) entre el catolicismo y las tradiciones que ya existían antes de la llegada de los españoles.

En las culturas mesoamericanas, en el periodo preclásico y clásico, las comunidades estuvieron más inclinadas a la construcción de conocimiento y templos, pero en el postclásico se vuelven más “sanguinarios”; la guerra tomó mucho valor en esa época. En el preclásico y postclásico hay registros sobre la honra a los ancestros. Había incluso estudios en lo que en algunos tzonpantlis (muros de cráneos) muchos de los cráneos eran de ancianos y niños para honrarlos y tenerlos cerca. Era para recordarlos.

La muerte estaba determinada por tu género y estatus social. Los indígenas también hicieron la diferencia entre los adultos y niños; para los mesoamericanos los niños eran lo que no se habían casado. Las mujeres estaban enterrados en el sur, los hombres en el norte.

El tzompantli es una apreciación estética del esqueleto, del cráneo; es un memento mori (contemplar la idea de que te vas a morir). Esto nos lleva a la conclusión de que las fiestas de los muertos son más para los vivos. Los grupos se relacionan a través del comercio, se crean lazos y se crea un espíritu y sentido de comunidad que nos recuerda que estamos vivos.