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Vine a dejarme a tu hija. Pues es que yo no puedo cuidarla, es imposible.
Aunque yo quisiera, no sé. ¡listo, güey!
Mira qué limpiecitas quedaron. Ven acá, siéntate y ahorita te sirvo.
¿puedes prestar tu baño? No, dale.
¿y qué tiene la abuela que vinimos a visitarla? Si casi nunca lo hacemos.
Se enfermó de no sé qué. ¿pero de qué?
¿está muy enfermita? Ay, niña, ya, deja de hacer preguntas.
Está enferma y punto, ya. Ay, tengo mucha hambre.
La abuela seguro tiene algo de comer. Marieta, ¿qué haces con ese perro?
Tú sabes que no podemos tener animales en la cafetería. Unos días nomás, en lo que consigo quien lo adopte, ¿sí?
Ah, está bien. ¿dónde lo encontraste?
Espero que no te hayas metido en problemas como el otra vez, ¿eh? Ah, no, no, no, don tomás.
Lo que pasa es que lo rescaté porque un niño le estaba dando de patadas al pobre perro. Uy, yo no entiendo cómo la gente no educa a sus hijos para que respete a los animalitos, de verdad.
No sé. Pero esa es una lección muy importante, que los papás deben de darle a sus hijos respetar y tratar bonito a las personas y a los animales.
Sí. Ah, pero este perrito, bien inteligente que se defendió, ¿eh?
Porque le lanzaba sus mordidillas en la pierna a los cuincles. Bueno, ya lo dice el dicho.
Como pecas, pagas. Todo lo que lanzas al universo, bueno, malo, tarde o temprano, se te regresa, ¿eh?
Cierto. Muy cierto, don tomás.
¿te dijo la abuela que sí? ¿dónde iba a estar?
¿te dijo que nos estaba esperando? Pero, ¿cómo le avisaste?
Si ni teléfono tiene. Estrella, ya cállate.
Me hartas con tus preguntas. Lo que podemos pasar es que hace mucho frío acá afuera.
Hola, abuela. Oye, abue, ¿no tienes algo para comer?
Es que nos morimos de hambre. ¿no le diste de desayunar a la niña?
Ay, mamá, pues no tengo dinero. Pero seguro sí tienes para...
Mira, mamá, no es el momento, ¿sí? Sí, no ahora.
Tengo un poco de leche y unas empanadas. ¿quieres una?
Ay, sí, qué rico. Sí, pero antes, ve a lavarte esa cara y esas manos, que por más hambre que tengamos, no podemos comer empanada con las manos tan mugrosas.
Sí, le voy. Ve.
No puedo creer que no tengas para darle de comer a tu hija. Ah, pero eso sí, ¿cuánto te cuesta esa porquería que consumes, eh?
Ya, mamá, sí. ¿qué?
No vine a que me regañes. No.
Vine... A dejarme a tu hija.
Pues es que yo no puedo cuidarla. Es imposible.
Aunque yo quisiera, no sé... Listo, güey.
Mira qué limpiecitas quedaron. Ven acá, siéntate y ahorita te sirvo.
¿puedes prestar tu baño? Ándale.
Vamos por la empanada, güey. Sí, ahorita vamos.
Come despacio, regina, no te vayas a atragantar. Ay, es que está riquísima, güey.
Deja que mi mamá regrese del baño y la pruebe. Hace años que no comía algo tan rico.
Tu mamá ya se fue, estrella. Ella, ella ya no va a regresar.
Ahora vas a vivir aquí conmigo y vamos a estar bien. ¿es neta, güey?
¿mi mamá me abandonó? No, amor, no te abandonó.
Te dejó aquí conmigo porque sabe que yo te voy a cuidar muy bien. Pero tú estás enfermita.
Estrella, vamos a estar bien. Vamos a estar bien.
Yo no quiero que se vaya. ¿ya lista?
Es un gran día. Sí, estoy súper nerviosa de dar clases en la mejor universidad de méxico.
Siempre ha sido mi sueño. Si te aceptan, que estoy seguro que lo van a hacer.
No perdemos ni sueldo, ni prestaciones. Los laboratorios nos transfieren sin problemas.
Va a ser un gran cambio para los dos, mi amor. Ya lo verás.
Sí, ya lo sé, mi amor. Pero es que cambiarnos para allá me provoca como un poco de nervios.
Pues hay recuerdos y muchos recuerdos. Y hay momentos también...
Ay, súper amargos. No, no pienses en eso.
Vamos a empezar una nueva vida y eso es lo importante. ¿eh?
Sí. Y cuando nos instalemos, ¿piensas llamarle?
No le he hablado en años. No sabría qué decirle.
¿cómo entablamos una conversación? No, no sabría.
No, no, no. La verdad es que no, rafael.
Cuando nos vinimos para acá, yo me propuso dejar esa vida. Pero aurora es tu mamá.
Esos lazos no los puedes dejar atrás. Sí, ya lo sé.
Ya lo sé que es mi mamá. Pero ella tiene mi teléfono.
A ver, ¿por qué no me ha llamado? ¿por qué no quiere saber nada de mí?
Mi amor, tienes que tener amor. Sí, está bien, está bien.
Dame, dame chance. Faltan muchas semanas para irnos.
Pueden pasar mil cosas. Yo necesito analizar las cosas.
Dame chance. Ya puse aquí tu sándwich y tu manzana.
¿se fue a azúcar? Muchas gracias.
Que le vaya bien, licenciado. Buenas, don tomás.
¿aurorita? Buenas tardes.
Siempre es un gusto verla. ¿y quién es esta niña tan hermosa?
Es mi nieta. Se llama estrella.
Ándale, dale el regalito que le trajimos. Esto es para usted.
Qué lindas flores. No era necesario.
Ay, claro que sí, don tomás. Es para agradecerle todo lo que hace por mí.
¿y cómo es que yo no conocí a esta princesita? Bueno, mi hija vive del otro lado de la ciudad.
Y ya sabe, todo el mundo tiene su vida, sus problemas. Sí.
Por eso ahora estrella va a vivir conmigo. Ah, qué bueno, doña aurora.
Tomen asiento. ¿quieren un vasito de agua de jamaica?
No, muchas gracias. Ya nos vamos.
Ay. Pero qué bonito perrito.
¿es de usted don tomás? Marieta lo adoptó.
Ajá. Ahora estamos buscando una casa.
Bueno, ella no se cansa de traer animales abandonados a esta cafetería. Entonces, ¿a él lo abandonó su mamá?
Sí. ¿cómo a mí?
Ya llegamos. Hola.
Hola, don tomás. Claro que sí me acuerdo.
Saluden a mi nueva amiga. Se llama estrella y es nieta de la señora aurora.
Mucho gusto. Hola.
No está inscrita en ninguna escuela. Tal vez más adelante.
Marieta, por favor, la pones en un floreno. Sí.
Y me traes la bolsa con envases de pet que tenemos en la bodega. Claro, ya son muchísimas, don tomás.
Sí. Con permiso.
Ay, muchísimas gracias. De verdad, no sé qué haría sin esa ayuda.
Oye, abue, ¿qué ves ahí en la pared? Aquí están.
Muchísimas gracias. Y ahora sí, nos vamos, estrella.
Hay mucho que hacer en la casa, ¿verdad? La casa del perrito, ¿no?
¿nos los podemos llevar, abuelita? Sí, por favor.
Ay, estrella, ¿ves que apenas tenemos para comer tú y yo? Bueno, ¿qué te parece si desde ahora el perro es tuyo y lo puedes adoptar?
Pero nosotros lo cuidamos aquí en la cafetería y lo vienes a visitar cuantas veces quieras. Pues está muy bien, ¿verdad, abue?
¿le puedo poner nombre? Claro.
Que se llame pelitos. Pelitos.
Así me decían de chiquita. Bueno, pues despídete de pelitos y nos vamos.
Tenemos mucho que hacer. Bien, bien.
Adiós, pelitos. Nos va a quedar un caldo bien bueno.
Ay, abuela. Quiero preguntarte algo.
Le podemos pedir unos libros a marieta y te voy enseñando. ¿nunca has ido a una escuela?
No, mi mamá nunca me llevó, pero yo veo a todos esos niños con sus libros y uniformes y se me antoja un montón. Pues vamos a ver qué podemos hacer.
A lo mejor podemos inscribirte en una escuela de por aquí. ¿en serio, abue?
Eso estaría chidísimo. Un mareo nada más, hija.
Siéntate. ¿me das tantita agua?
Claro que sí.