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¿jefatura? Habla el 007.
Sí, el 007. Pero le raspé el número por aquello de la mala suerte, jefe.
Por eso digo que no le vuelvo a raspar nada. Pues, nada, es que me pareció al famoso rascabuches.
Sí, el que se escapó hoy de la penitenciaría. Y como dicen que es muy peligroso, pues, lo fui siguiendo sí.
Pero se me perdió aquí en la calle de los panuchos. Sí, en la calle de los panuchos.
Esquina con... Sí, sí.
Oiga, jefe. En caso de que oponga resistencia, ¿cuáles son las instrucciones a seguir?
Tirar a mat... ¡chanfle!
Está bien. Hasta luego, jefe.
Besitos a los niños. Señorita, señorita, perdón la molestia, pero le recomendaría que no anduviera aquí a estas horas de la noche.
- ¿por qué? - eh, pues, no estoy muy seguro, pero me pareció ver por aquí al rascabuches.
Ah, ¿y ese quién es? Un bandido muy peligroso.
Oiga, ¿por qué el rascabuches no está en la cárcel? Ay.
¿y dice usted que lo vio por aquí? Sí, y...
Tengo órdenes de matar a tirar. Chanfle.
Y es tan peligroso que no debe ninguna muerte. Óigame, no lo entiendo.
¿cómo dice que es tan peligroso y no debe ninguna muerte? Al contado.
Bueno, tengan mucho cuidado, ¿eh? Sí, sí, señor.
¿falta mucho, patrona? - no, no, ya llegamos.
- ah, bueno, pues, menos mal. Sí.
¿cuánto le debo? Pues, con esto de los energéticos, pues, ahí, lo que sea su voluntad, pero que nos baje de 20 pesos.
¿veinte pesos? Óigame, pero si estamos a dos cuadras de la estación de autobuses.
Bueno, pues, si no, si no gusta usted, pues, me la llevo de los autobuses. No, no, no, no, espere, espere, espere.
Ay. ¿qué?
¿me va a decir que no trae dinero? Pues, sí le voy a decir.
¡oiga, espérese! Ay.
En mi casa tengo dinero. Espéreme tantito.
No encuentro la llave. Yo no me quedo sin mi propina.
Y yo no me quedo sin entrar a mi casa. Bueno, está bien.
Mañana vengo por la propina. Gracias.
Le traigo las maletas. Sí, está bien.
¡óigame! ¡no!
¡mis maletas! ¡policía, policía!
- ¡auxilio, policía! - ¡policía!
- ¡policía! ¡que venga un po...!
A sus órdenes, se... ¡chanfle!
¿ya ve? Se lo dije que el rascabuches era muy peligroso.
¿no la mató? Ay.
Qué rascabuches ni qué nada. Lo que pasa es que el cargador se llevó mi equipaje.
¿se llevó...? ¿por dónde se fue?
- por allá. - voy a ver si lo alcanzo.
Gracias. - ahí.
Ah, bueno, le recomendaría que se metiera inmediatamente y no salga hasta que yo regrese con las maletas. Sí, sí.
Está bien. ¡oiga, señor!
¿cómo quiere que entre a mi casa si no tengo la llave? Oh.
¿y ahora quién podrá defenderme? ¡yo!
¡el chapulín colorado! - mira.
- ¿qué? Le están haciendo publicidad a mi novia.
Ahora sí. ¡síganme los buenos!
Cuidado, chapulín. ¿no te lastimaste?
Claro que no. Todos mis movimientos están fríamente calculados.
Ay. Menos mal.
Pero qué bueno que llegaste, chapulín colorado. Fíjate que no tengo llave para entrar a mi casa.
- ¡chanfle! - y estoy cansadísima.
Acabo de realizar un viaje de 500 kilómetros en autobús. ¡rechanfle!
Y para colmo, me quedé sin petacas. Viajando 500 kilométros en autobús, cualquiera.
Quiero decir que me quedé sin equipaje. Porque no le di propina.
Lo sospeché desde un principio. Pero no te preocupes, yo me encargo de todo.
- síganme los buenos. - no, no.
¿está ocupado? Eh...
Chapulín colorado, yo te quería decir que ya hay un policía siguiendo al cargador. Yo mejor quisiera que me ayudaras a entrar a mi casa.
¿quieres que rompa la puerta? Bueno, no creo que sea necesario.
Bastará con romper un vidrio de la ventana. Te saltas y luego abres por dentro.
Es exactamente lo que iba yo a sugerir. - quítate.
- sí, chapulín. ¡sal y vale!
¡no, no, chapulín! ¿ahora sí?
- síganme los buenos. - este, chapulín, yo te quería que mi casa es esta.
¿esta? ¿y por qué no me lo decir dijiste a tiempo antes de desperdiciar el único ladrillo que había - perdóname, chapulín.
No, no, no, ni busques. Te digo que era el único ladrillo que había en la calle.
Me fijé bien. No, no estoy buscando un ladrillo.
- ¿mmm? - busco un alambre o algo por el estilo.
Yo en las películas he visto que abren las puertas con un alambre retorcido. ¿alambre como de qué tamaño?
Pues, regular. Ahora sí.
Aquí está el equipaje. - ay, muchas gracias.
- pero ¿va usted a creer que se me escapó el ratero? ¿sí?
Bueno, voy a ver si lo alcanzo, ¿eh? Ándele, y muchas gracias.
Ay. ¿estará en mi equipaje?
¿este alambre está bueno? A ver, pues...
No, yo creo que está muy grueso. No sirve.
A ver, ahora sí. El cargador no se robó nada.
Y las cerraduras... No, chapulín, no insistas.
Ya te dije que no tengo la llave. Sí, es que eres muy tonta.
Pero ¿sabes qué? Pensándolo bien, el gancho que me enseñaste, el gancho para la ropa, puede servir para abrir la puerta.
¿dónde está? ¿el gancho?
Para la ropa que me enseñaste. ¿dónde está?
¿cuál gancho? Pues, el que me enseñaste hace un rato.
¿dónde está? Sí, ese gancho.
¿el gancho? Sí.
El gancho... Ah, lo aventé atrás de aquella barra.
Como me dijiste que no servía... ¡esa puede ser la solución!
- ¿cuál? - en ese terreno están construyendo una casa.
¿tú crees que ahí - sí. Déjame asomarme por este agujero.
Ah, sí, sí, chapulín. ¡chanfle!
Ay. - buenas noches, vecina.
- ah, buenas noches. ¿no sabe quién aventó ay, pues, este...
- pues... - ¿sabe?
Me rompieron tres cristales. - ¿tres?
- sí, uno de la ventana y dos de estos. Ay, no me diga.
¡sale y vale! Chapulín.
¡ahí van! ¡oye, chapulín!
¡chapulín! ¡chapulín colorado!
Eh, yo creo que ya es bastante. ¡atrape!
¿ya? Ay, se me volvió a perder de vista, señor.
- ¿sí? - ¿no lo ha visto usted pasar por aquí?
- ¿al cargador? - sí.
No, no lo he visto, señor. - lo va a tener que seguir buscando.
- sí, señor. - ¡chanfle!
¿y es...? - ¡lo mató el rascabuches!
- no, no. ¡ay!
¿qué te pasa? ¿quién está estorbando a la salida?
No. ¿qué pasó?
Pues, pues, verá usted, señor... ¿otra vez?
¡a la próxima no respondo! ¡puede ser el rascabuches!
- no, no... - usted cállese, voy a ver.
Cómo no. ¿puedo saber quién diablos estaba interrumpiéndome la salida?
- pues, el... Tienes que perdonarme, chapulín.
Pero es que hace rato me pareció ver por aquí al famoso rascabuches. Es un bandido muy peligroso que se escapó esta mañana de la penitenciaria.
¿no es el doble ancho? No, no, ese es el vecino de esa casa.
No, chapulín, el rascabuches es todo lo contrario. Es tan flaco que se escapó por entre los barrotes de la prisión.
- ¡chanfle! - fíjate.
- además, hace un rato vine... ¡el cargador!
El cargador... ¿siempre nos eliminaron en haití?
¿de qué estás hablando? El bombardeo.
¿cuál bombardeo? Se refiere a los ladrillazos.
¡ah! Ahora sí llegó el momento de echar el ladrillazo en el cristal.
Sale y vale. ¿vas a seguir estorbando?
Chapulín colorado, ¿pero qué es lo que pretendes hacer? Es que yo no tengo la llave para abrir la puerta y el chapulín colorado va a romper el cristal de la ventana para abrirme la puerta por dentro.
Exactamente. Pero no hace falta romper el cris...
Después me dices. - pero es que...
- - no hace... - - es...
- - es que... - ahora sí, ¿qué me querías decir?
Que no hacía falta romper el cristal de la ventana, porque el tío de la señorita acaba de abrir la puerta. Buenas noches.
¡tío! Pero ¿que no estabas tú también de viaje?
Sí, pero ya regresé. ¿igual a mí?
Idéntico. Cuando lo vi hasta le iba yo a hablar.
Nomás que con eso de que me andaba corriteando la policía, pues ya, ya ni modo, jefe. Bueno, ¿a mí de qué me puede servir una persona que se parezca a mí?
Pues de mucho, rascabuches. Nomás imagínate qué pasaría si la policía encuentra muerto dejarían de perseguirme.
Pues claro. Me gusta la idea.
Me gusta la idea. ¿y dónde podría yo encontrar al tipo ese?
Vive en la calle de los tanuchos. En el número cinco.
Bien, desde luego esto no lo debe de saber nadie. Oh, claro.
Ni siquiera tú. Pues sí tiene un aire, un aire, pero no es igual a mí.
Si te fijas bien, yo tengo la boca un poco más sexy. Son idénticos.
Además, eso representa ¿y para mí por qué? - ¿qué yo qué?
- pues la policía tiene órdenes de tirar a matar en cuanto vean al rascabuches. ¡recontrachanfle!
¿quieres decir que si la policía me ve a mí, me confunde y me...? "con permisito" dijo monchito.
¿adónde vas, tío? Peor ¿qué vas a hacer, tío?
Oh, ¿y ahora quién podrá defenderlo? ¡yo!
¡el chapulín colorado! No contaban con mi astucia.
Síganme los buenos. ¿no te lastimaste?
No, todos mis movi... ¡claro que no!
Fíjate, chapulín. Mira.
Mira, chapulín. ¿ya viste la fotografía del rascabuches?
A ver. ¡chanfle!
Tiene cara de chimpancé jubilado. ¡el chanfle!
Yo he visto esta cara en alguna otra parte. ¡claro, chapulín colorado!
Ahorita voy a hablarle a mi tío para que comprendas la gravedad del problema. "el rascabuches es un peligroso bandido que...
". Sigue en la página tres.
"es capaz de matar a sangre fría, y.... ".
Sigue en la página cinco. "se escapó de la...
". Sigue en la página siete.
Sigue en la última página. "...
Tenciaría". Chanfle.
¿ya te diste cuenta, chapulín? Sí, pero al chapulín colorado no hay nada que lo espante.
Pero no te apures, chapulín. Yo estoy preparado ya por si vienen o por si me quieren averiguar, pues yo ya tengo aquí con qué.
Ya me di cuenta. Oye, chapulín, ¿tú crees que puedan capturar rápido a ese rascabuche?
- no, no, no. ¿qué van a poder?
¿cómo van a capturar a un hombre inteligente ¿qué le pasa? Entonces, sigo expuesto a que en una...
¡no contaban con mi astucia! En alguna otra parte.
- pues claro. Bueno, pero si tú no eres el rascabuches, ¿cuál es el problema?
Pero ¿que no comprendes, chapulín colorado? La policía tiene órdenes de tirar a matar si ven al rascabuches.
Y si me ven a mí y me confunden con él... Ya te pregunto.
Chanfle. Y lo peor de todo es que por allá fuera anda un policía que es más ineficaz que un seleccionado de fútbol.
Hay que avisarle, chapulín. ¡sí, vamos!
¡síganme los buenos! ¡tengan cuidado, por favor, hombre!
Ahora, fíjate bien. Tú buscas por acá y yo busco por allá.
- sí. - buena suerte.
Sí, chapulín. Buenas noches.
Pos ahora sí que estoy aliviado. Vamos a tener que cuidar de la policía sin deberla y ni temerla.
- buenas tardes. Buenas tardes.
¡chanfle! Pues de veras que te pareces mucho a mí.
Ya quisieras. - ¿qué?
- no, digo que... ¡que se parece mucho usted a aquel, mire!
¿cuál? ¡alto!
¡alto ahí! - ¡párate!
- ¡quieto, rascacbuche! No contaban con mi astucia.
Llegué a tiempo para salvarte. El policía estaba creyendo que tú eras el rascabuches.
¿que yo era el rascabuches? Sí, sí, sí, creía que yo era el rascabuches.
- y eso que te cambiaste de ropa, ¿eh? Bueno, sí, es que yo acostumbro a cambiarme cuatro o cinco veces diarias, ¿ves?
Pues eres muy tonto. Una ropa exactamente igual a la que usa el rascabuches, en esas condiciones de...
Toma. Toma.
Toma. Chapulín.
Chapulín. ¿qué te pasa, chapulín?
¿qué tienes, chapulín? Ah, es que, llegó el...
Ay, ¿qué pasa, qué pasa? ¿a poco crees que me vas a engañar porque te cambiaste otra ves de ropa?
¿me cambié a través de ropa? No seas hipócrita.
Hace rato traías puesta esa ropa, y yo no soy tan tonto como... Bien...
Yo había pensado matar a una sola persona, pero... Ahora los difuntos van a ser dos.
Es decir, uno y medio. - ¿qué cosa?
- oiga, señor, pero... Si sabes rezar, éntrale, chapulín.
Porque aquí quedaste, mira. ¿qué pasó?
Muere. ¿se te acabaron las balas?
Ay, ay... Pues creo que sí.
- ¿cómo la ves? - muy bien, chapulín, muy bien.
No te metas, el pleito es con este. Chanfle.
¿son dos rachabuches? Aquel es una falsificación.
¿qué pasó? Es este.
El que está agarrando el florero. ¿qué vas a hacer?
¡a romperte la cabezota, chapulín! ¡espera, no!
Espera, quieto, quieto, quieto. Sentí como si me hubiera dado a mí mismo.
Y francamente, prefiero la cárcel caray, chapulín. Muchas gracias por todo.
Bueno, son riesgos que se corren cuando en el mundo hay una persona que se parece tanto a otra. Que me haya tardado tanto, pero es que me encontré en la calle con mi novio.
¡pásale, roberto! - buenas noches.