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♪ ♪ lo veo y no lo creo. ¿qué?
Pues, la tranquilidad que reina en el pueblo. Parece como si no supieran ya me habían dicho eso.
Oiga, mi padre, el rascabuches, el peligroso bandido, es el que va a regresar al pueblo. Sí, sí.
Todo el mundo aquí en el pueblo sabe que usted, rosa, la rumorosa, es hija del rascabuches. Oiga, ¿no le da miedo saber que el rascabuches va a regresar al pueblo?
Pues, francamente, no. Desde que llegó el nuevo cantinero, villa chaparra se transformó en un pueblo lleno de tranquilidad.
El más tranquilo de todo el país. Tranquilidad, silencio.
En cuando hay una pequeña riña, alguien que no quiere pagar la cuenta, pero mientras no haya un asalto a mano armada... ¿hace mucho que no hay asaltos a mano armada?
Bueno, el último fue... - este.
- - ay. - ¿ya lo ve, marshal?
- ¿quiubo, m'hija? - hola, papi.
¿cómo estás? - ¿qué andas haciendo?
- pues nada, nomás... Divirtiéndome.
- ¿y qué pasó? ¿ya conseguiste novio?
No, aquí los hombres están muy escasos. ¿escasos?
Pues yo a este lo veo bastante sobrado. - - hombre, y a propósito, ¿no te gustaría el marshal para novio?
Pues no sé. Bueno, todo sería cuestión de probar.
Pues tú dices. Si lo quieres, te lo regalo.
- total. - óigame, no.
Óyeme, óyeme, ven acá. ¡ven acá!
Ven acá, marshal, ven acá. Uy, ¿y ahora quién podrá defenderlo?
¡el chapulín colorado! Se enojó nada más porque entré a quitarle las etiquetas a las botellas.
¿y por qué le quitaste las etiquetas a las botellas? Porque a esta hora está prohibido anunciar bebidas alcohólicas.
- bueno, bueno, pero... - ah, pero esto no se queda así.
¡síganme los buenos! Mmm, ¿y ahora quién podrá defenderlo?
¡el chapulín colorado! Esto no se queda así.
¡síganme los buenos! Insisto.
¿y ahora quién podrá defenderlo? Insisto.
El chapulín colorado. Ah, pero esto no se queda así.
¡síganme los buenos! ¿qué pasó?
¿ya no vas a volver a entrar? No, ya lo perdoné.
Bueno, pero qué bueno que llegaste, chapulín colorado. Fíjate que mi novio está a punto de perder la vida a manos del rascabuches.
Calma, calma, que no panda el cúnico. Si por culpa de ese pistolero te llegaras a quedar sin novio, aquí está tu refacción.
Ay, chapulín. Mira, lo que pasa es que yo estoy tratando de probar con...
- - silencio, silencio. Están detectando la presencia del enemigo.
Lo voy a fulminar a golpes con el chipote chillón. ¡síganme los buenos!
Oye, pero ¿qué es lo que vas a hacer, eh? ¡cuidado!
¿qué pasó? Eso es lo que yo digo, ¿no lo alcanzó mi padre?
Sí, sí, y, por cierto, que se portó muy amable conmigo. Hasta un abrazo me dio.
Seguramente quería felicitarme porque somos novios. ¿está seguro que no lo asaltó?
Totalmente seguro. Yo traía 150 dólares en la bolsa del...
Chanfle. Este rascabuches resultó ser más rápido de lo que yo suponía.
¡no contaban con mi astucia! Ese no es el malhechor, es el marshal.
Lo sospeché desde un principio. Oye, ¿y ahora por qué le pegas?
Para que otra vez avise. Ah.
¿y ahora por qué? Pues para no perder la costumbre.
Ay, chapulín, deberías utilizar esa energía para golpear al rascabuches. Al chapulín colorado no se le agotan las energías.
Yo no he sido derrotado nunca jamás. Creo que será mejor que se vaya, marshal.
Creo que tienes razón. Hasta luego, mi amor.
Hasta luego, mi amor. Oye, oye, oye, oye, oye.
Ella es mi novia. - sí.
Pero nada más por probar. Pero, de todas maneras, tú la acabas de besar en mis narices.
No, no, en las narices de ella. Bueno, por eso.
Ah, ¿no te gustó que le haya dado un beso? - no.
- bueno, pues que me lo devuelva. Creo que ahora sí será mejor que se vaya, marshal.
En tal caso, será mejor que te vayas tú. En tal caso, será mejor que nos vayamos los dos porque puede regresar mi padre.
Que nos vayamos los tres. Está bien, váyanse ustedes.
Yo me quedo solo. Oye, ¿qué no está oyendo que puede regresar mi padre?
Mi vida. ¿cara?
No va a haber quien te dé más de 20 centavos. Quiero decir, que yo aquí, soy el marshal.
Y estoy dispuesto a rifar mi pellejo. Bueno, ¿quién va a comprar boletos para la rifa de un cuero de tambor usado?
Lo que pasa es que tú tienes miedo. - ¿yo?
- sí. - te equivocas.
- entonces, ¿por qué no esperas tú también a mi padre? - porque...
- a ver. - yo opino...
- ¿lo vas a esperar o no lo vas a esperar? Se aprovechan de mi nobleza.
Eso es, chapulín, eso es. Así el rascabuches verá que aquí hay dos hombres.
¿dónde está el otro? Bueno, el chapulín colorado quiere decir que se basta solo para enfrentarse al rascabuches, ¿verdad?
Claro... ¿eh?
Eh, muy bien, chapulín colorado. Caray, no esperaba yo menos de ti.
- yo opino... Otros pantalones, ¿eh?
- yo opino... - eres un valiente, chapulín colorado.
Con razón todas las mujeres se mueren por ti. No, todas no.
¿cómo sabes? No, hubo una que se murió bueno, pero...
En este momento, otra mujer se muere por ti. Ah, sí, una señora que empujé cuando iba pasando parado junto a la vía...
Ya, ya, ya, ya, con eso basta. Buena suerte, chapulín colorado.
Gracias. Ah, y no olvides que mi padre puede llegar por donde menos lo esperes.
¿puede llegar por donde menos lo espere? Es verdad.
Sí, el coco está aquí. Chanfle, lo veo y no lo creo.
- ¿qué cosa? - lo derribaste.
¿a quién? Al rascabuches.
¿yo? Eres lo máximo, chapulín colorado, ¡eres lo máximo!
Voy a... Voy a contárselo a mi novia.
Aunque no creo que le guste saber que golpearon a su padre. Bueno, yo opino...
Bueno, de todas maneras se lo voy a contar. Luego regreso.
Digo, ¿a quién dices que golpeaste? ¿yo?
No estabas presumiendo de haberme golpeado a mí, supongo, ¿no? Bueno, yo una vez le pegué a un tipo más grande que tú, mucho más grande.
Ah, ¿sí? ¿y qué tan grande?
No bajaba de 90 años. No, digo...
No bajaba de... De 90 kilos.
Haz de cuenta el cantinero, así, roperón. A ver, un momentito.
¿tú serías capaz de pegarle al cantinero de aquí enfrente? Bueno, no me ha hecho nada, de modo que...
Bueno, bueno, pero si te hiciera algo, ¿tú serías capaz de pegarle? Ah, claro.
- pero no me... - a ver, vamos.
- yo opino... - vamos.
- yo opino... - ¡vamos!
- yo opino... - ¡ya, ya, ándale!
¿otra vez ustedes? Un momentito, señor, yo vengo a pagar lo que le debo, si me permite.
- ¿y la pistola? No, faltaba más, eso es lo de menos.
- ahí la tiene. - ah, sí, sí.
¿tú qué? ¿vienes a seguir quitándole etiquetas a las botellas?
No, yo nada más venía a despedirme. Chau.
Ey, ey, ey, ey, ey. Mire, la verdad es que el chapulín y yo venimos a tomarnos una cervecita, si no hay inconveniente.
No, no, no, no, no es cierto. Yo jamás tomo bebidas alcohólicas.
No, no te preocupes. Yo tengo algo especial para ti.
A ver si eres tan valiente, de veras, ¿eh? Quiero verlo.
Porque yo lo veo, ¿eh? Yo lo veo.
- qué... - aquí están las cervezas.
Ya, siéntate. Qué bien.
¿quién trajo esto? Yo.
Te dije que yo no quería. Una es para el rascabuches y la otra es para mí.
Bueno, mira, la mera verdad, no es malo tomarse una cervecita, de vez en cuando, digamos a la hora de la comida. Un plan familiar, reunidos.
Pero la gente se va mal acostum... Atrevido.
Eso, chapulín. Eso, chapulín.
Pégale arriba, pégale abajo. Y luego les en la barriga, y luego le das otra...
¿decías algo? No, no, no.
Bueno, bien. Este...
Yo decía que por qué no nos tomamos la cerveza con toda calma, señor, ¿no? ¡ya, ya!
Ahora sí, salud. Está bien.
- ¡salud! - salud.
Dijiste que traerías algo adecuado para mí. - ¡salud!
- salud. ¡salud!
Otra ronda igual, yo pago. Sale y vale.
Estoy esperando. ¿qué?
Que estoy esperando. ¡ay, qué padre!
Que estoy esperando a que le pegues al cantinero. - pero ¿yo por qué?
- porque tú dijiste que le ibas a pegar. - yo opino...
- mira, si no le pegas tú, yo... Sale y vale.
No, espera. Yo tengo la impresión de que ustedes quieren decirme algo, ¿no?
- no. - ah, bueno.
Sí, este... Yo te quería decir que...
Que, que, que... Como que le falta azúcar.
- ¿le pusiste azúcar? - sí.
- ¿cuántas cucharadas? - tres.
Ah, entonces lo que hace falta es agitarle un poco. Ay.
Ah... - ahora sí.
- sin embargo, a mí me da la impresión de que ustedes quieren decirme algo. Ah, no, no, no.
Si estábamos hablando del tiempo, de que hace mucho calor, ¿verdad? De que...
¡ay! No, chapulín, no está lloviendo.
Lo que pasa es que tú agarraste la mamila así... Y la agitaste así.
Cómo agitó... Está bien, yo con eso....
Eso es, chapulín. ¡eso es, chapulín!
- ¡échale más! - no, espérame.
Ahora me falta el otro, pero... Nada más cayeron dos o tres gotitas.
Cuatro, cuando mucho. ¿qué estás haciendo, chapulín colora...?
Está vacío. Ya lo sé.
¡no seas bruto! Mira, tú cállate.
Pero ¿cómo me voy a callar? Estás viendo que agarran un tarro de cerveza de vidrio, fuerte, y se lo rompen en...
¡ah! Quieto, déjalo.
¡déjalo! ¡déjalo!
Déjalo. Te digo que lo sueltes.
No, no, yo estaba bromeando. Bueno, pues de alguna forma tenía que volver a ser un pueblo tranquilo, ¿no?