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¡síganme los buenos! Ustedes deben recordar que teníamos una cita para continuar con la historia de el sastrecillo valiente.
Sin embargo, es probable que se les haya olvidado algunos de los detalles. Les voy a contar.
Habíamos visto de un rey que era su... Un rey que era sumamente tonto, que se la pasaba emitiendo decretos, etc.
Y una princesita a la que nunca dejaba salir del castillo. La pobrecita vivía muy triste, pero en una ocasión se le ocurrió disfrazarse de aldeana para conocer el pueblo.
Ahí en el pueblo conoció al sastrecillo valiente, el héroe de nuestra historia. Que, por cierto, es un muchacho muy guapo, muy simpático.
¿puedo saber de qué está hablando? Sí, claro.
Digo, ¿alguna vez te platiqué de una tela maravillosa que le compré a unos mercaderes del lejano oriente? - no.
- bueno, pues esta tela tiene una particularidad muy especial. Solamente los inteligentes la pueden ver.
¿y los tontos? - los tontos no la pueden ver.
Te la voy a enseñar. Mira, permíteme, permíteme.
Mira. Mira nomás.
¿eh? ¿eh?
¿una tela mágica? Sí.
Solamente la pueden ver los inteligentes. Los tontos no la pueden ver.
¿y tú la viste? No.
No te apenes. De seguro que yo no, tú menos.
Entonces, ella volvió a disfrazarse de aldeana, pero ni siquiera le pasaba por la mente algo muy importante. Su nana, la institutriz, le había proporcionado ese traje de aldeana, y ahora ella, la nana, estaba en peligro.
¿quién podría haberle facilitado a la princesa el traje de aldeana? No lo sé.
Pero quien quiera que haya sido, perderá la cabeza. Pero aquí continúa la historia.
¿qué es lo que ha pasado? Acabo de hacer un descubrimiento muy importante.
¿qué cosa? Una aldeana confesó haber vendido su ropa a la institutriz.
Y esta se la prestó a mi hija. Exacto.
¡que le corten la cabeza! No, tenemos que hacer ¡que le corten la lengua!
No, debe conservarla para que nos diga en dónde está su hija. Ah, pues desde luego que sí.
Y que le corten lo demás. ¿lo demás?
Sí, de aquí para abajo. Pero que no le toquen la lengua para que pueda decirnos qué es lo que hizo.
Lo que sí podríamos hacer es tener preparado un pequeño tormento por si la institutriz se negara a hablar. ¿cómo qué se te ocurre?
Bueno, una especie de to... - ¡ahí van!
- ¿quiénes? ¡las dos!
Ven acá, ven aquí. Calma, calma.
No te voy a castigar ni nada pero no te vuelvas a escapar. Llegó tu hora, mujer.
Como diga usted. ¿pero entonces?
Pero dime algo, cariño... ¿puedo saber cómo es que te atreves a entrar en la alcoba de la princesa?
Bueno, es que yo... Por menos de esto te cortarían la cabeza.
¡no! Hay una forma de evitarlo.
Olvidando todo el asunto del vestido de aldeana. ¿cuál vestido de aldeana?
Bien, puedes retirarte. Gracias, alteza.
¿quieres decir que la princesa no salió jamás del castillo? Así es.
Lo que pasa es que tenía puesta mi ropa y como ustedes buscaban a una vestida de aldeana... Ajá.
¿entonces la que salió fuiste tú? - ajá.
- ¿y dónde fuiste? Pues...
¿y bien? ¿qué te parece?
- ¿qué cosa? - el traje del rey.
Está muy bonito. Pues me alegro que te guste porque hoy mismo se lo vamos a llevar al rey.
Bien, así que este es el traje que únicamente pueden ver los inteligentes. Exactamente, majestad.
¿os imagináis lo útil - claro. Así sabréis quién es tonto y quién es inteligente.
Es verdad. Cualquier bruto que no pueda verlo, ya sabré que es tonto.
Claro, claro. Yo sí lo veo, ¿eh?
Por supuesto, majestad. Por supuesto.
- como si hubiera alguna duda. - faltaba más.
¿y tú lo puedes ver? ¿yo?
- sí. - es muy inteligente.
Por eso está de ayudante en mi taller. Ajá.
¿os lo queréis probar, majestad? Bueno, pues ¿por qué no, verdad?
Quitaros la ropa, por favor. Permitidme.
Tenme aquí. Sí.
¡pero no lo rasques! Majestad, acaban de llegar los represen...
¿sucede algo? Nada.
Que ya terminé de hacer el traje mágico. Ah, sí, claro.
El que solamente pueden ver los inteligentes. ¿cómo?
¿ya lo sabían? Todo el mundo habla de ello.
Además, le sienta aquí está. Todavía no se lo pone.
Ah, sí, por supuesto. Permitidme.
Permitidme. ¿majestad?
Sí, así, cómodo. Es el chaquetín.
Ah, sí, claro. El chaquetín.
¿qué tal, eh? ¿cómo se siente, eh?
¡qué maravilla! ¿verdad?
Como si no tuviera nada puesto. - ahora el pantalón.
Permitidme. Se me cayeron, majestad.
Ah, sí, sí, claro. Ahora sí, permitidme.
No, no, no. Los pantalones me los pongo yo.
Correcto, majestad, correcto. ¿y el pantalón?
¿cómo lo sentís? Bueno, el pantalón me queda un poco ajustado, pero es que acabo de comer.
Muy bien, muy bien. ¿y a usted, señor ministro, qué os parece?
Maravilloso. Además, a su majestad le asienta muy bien el color azul.
¿es azul? Por supuesto, majestad, claro que sí.
Ah, sí, yo estaba pensando en el que me había quitado. Ay...
La vieja no lo puede ver. Claro, con lo tonta que es.
Su majestad tiene puesto un traje mágico que solo podemos ver los inteligentes. Ah, sí, ya había oído hablar de él.
Ay, qué bonito traje. No me digas que lo puedes ver.
Claro que sí. Si no pudiera verlo, sería lo mismo que estar mirando a su majestad en paños menores.
Tiene razón. Bueno, creo que ya es tiempo de que empecemos a ver cuántos tontos hay en la corte.
Muy buena idea. Hagamos un recorrido vamos, vamos.
- ey, ey, ey... - ¿qué pasa?
Que esto no es asunto de nosotros, eh. Además, a mí ya me pagaron.
No tenemos nada que hacer aquí, así que vámonos. Sí.
Buenas tardes. ¿eres tú?
Sí, soy yo. ¿la conoces?
Claro, es la loca. La loca, la que cree que...
Que es la princesa y que su papá es el rey y... Este es el castillo del rey.
Sí. ¿entonces?
Que se haga el lío más grande. ¡no!
¡no! ¡le prohíbo que se lo lleve!
¡papá! ¡papá!
- ¡papá! - ¿qué pasa?
¿qué pasa? Papá, que detengan a esos dos hombres que...
¿cuáles dos hombres? Papá, ¿pero cómo te atreves a andar en paños menores?
Es tonta. No, la princesa nunca ha sido tonta.
Y a decir verdad, yo tampoco veo el traje. También es tonta.
Bueno, yo tampoco puedo verlo. Ah, caray.
Esto sí ya no me está gustando nadita. Pongo otro decreto.
Está prohibido estrictamente ver al rey en paños menores. Pero ¿por qué tenemos que irnos del pueblo?
Porque aquí ya no hay buenos negocios para hacer. - pero yo quiero ver a la loca.
O la princesa. O lo que sea.
Mira, no estés diciendo tontería y ayúdame con esto. Ándale.
Es que yo no quisiera ir. ¡ya!
¡cállate y apúrate antes de que sea demasiado tarde! ¡ya es demasiado tarde!
- ¡agárrenlos! - un momentito.
Digo, un momentito. Todo tiene su explicación.
- yo creo que... - ¡regresaron los tres demonios!
¡sálvense quién pueda! ¿se fijaron cómo corrieron todos?
Sí, y es que somos muy malos. ¡malísimos!
No, nosotros no somos malos. ¡somos peores!
¡somos invencibles! Porque a ver, ¿dónde está el valiente que se atreva a hacernos frente?
¿a nosotros? ¡ni siquiera el rey!
¡no digamos el rey! ¡ni siquiera un gigante nos puede derrotar!
¡claro! ¡eso lo dicen porque saben que los gigantes no existen!
Es más. Yo creo que a mí ni siquiera un gigante sería capaz de derrotarme.
¿qué les pasa? ¿por qué no responden?
Cualquiera diría que están viendo un gigante. ¡mamá!
Condenado mosco, nunca se dejará atrapar. Uno, dos, tres.
¡los tres al mismo tiempo! No me lo van a creer.
No me lo van a creer. No me lo van a creer.
♪ no me lo van a creer ♪ ♪ en el momento que quise los hice caer ♪ ♪ no me lo van a creer ♪ ♪ no me lo van a creer ♪ ♪ mas dúdelo quien lo dude ♪ ♪ yo pude vencer ♪ ♪ yo fui muy torpe, tal vez ♪ ♪ de la cabeza a los pies ♪ ♪ pero esos tiempos se fueron ♪ ♪ se fueron, se fueron ♪ ♪ y ahora con altivez ♪ ♪ al fin que ustedes lo vieron ♪ ♪ cayeron los tres ♪ ♪ no se lo van a creer ♪ ♪ en el momento que quise ♪ ♪ los hice caer ♪ ♪ no se lo van a creer ♪ ♪ no se lo van a creer ♪ ♪ mas dúdelo quien lo dude ♪ ♪ yo pude vencer ♪ ♪ él fue muy torpe, tal vez ♪ ♪ de la cabeza a los pies ♪ ♪ pero esos tiempos se fueron ♪ ♪ se fueron, se fueron ♪ ♪ y ahora con altivez ♪ ♪ afirmo que es al revés ♪ ♪ al fin que ustedes lo vieron ♪ ♪ cayeron los tres ♪ ♪ no se lo van a creer ♪ ♪ no se lo van a creer ♪ ♪ en el momento que quise ♪ ♪ no se lo van a creer ♪ ♪ no se lo van a creer ♪ ♪ mas dúdelo quien lo dude ♪ ♪ yo pude vencer ♪ ♪ él fue muy torpe, tal vez ♪ ♪ de la cabeza a los pies ♪ ♪ pero esos tiempos se fueron ♪ ♪ se fueron, se fueron ♪ ♪ y ahora con altivez ♪ ♪ afirmo que es al revés ♪ ♪ al fin que ustedes lo vieron ♪ ♪ cayeron los tres ♪ ♪ no se lo van a creer ♪ ♪ no se lo van a creer ♪ ♪ en el momento que quise ♪ ♪ los hice caer ♪ ♪ no se lo van a creer ♪ ♪ no se lo van a creer ♪ ♪ mas dúdelo quien lo... ♪ lo que pueden hacer el valor y el coraje.
¿quién iba a pensar que el sastrecillo les diera tremenda golpiza ¿un sastrecillo? Sí, el mismo aprendiz ¿se refieren a tu sastrecillo?
Sí. Entonces surtió efecto el decreto.
¿cuál de todos? ¿no recuerdas que emití un decreto exigiendo que surgiera un valiente que terminara con esos tres demonios?
Sí, sí. Bueno, y digo, ¿no sería conveniente recompensar en alguna forma a ese sastrecillo valiente?
Sí. Ah, yo...
... Creo que ya es muy tarde.
Buenas noches. Que duermas bien y que sueñes con los angelitos.
Gracias. Buenas noches.
Que duermas bien y que su... Y bien, te decía, ¿no sería conveniente hacer algo con ese sastrecillo valiente?
Sí, claro. Pedirle que repitiera su acto de valentía.
Bueno, ¿y para qué? ¿no dicen que esos tres demonios se fueron del reino y que por nada del mundo han llegado rumores de un nuevo peligro.
¿cuál? ¿un gigante?
Eso cuentan. Aseguran que se trata de un monstruo que mide más de 16 metros de alto.
Y que, según dicen, tenía intenciones de venir en esta dirección. Es mentira.
Los gigantes no existen. Continúa en el siguiente tomo.
Me lleva el chanfle. Siempre pasa lo mismo.
Cuando está uno más interesado... Espérenme.
Siguiente tomo. Siguiente tomo...
Bueno, mientras busco el siguiente tomo, aquí en el siguiente programa, a la misma hora