
La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Ah, regular, un poco cansado. Se te nota, pero no te preocupes, ya hace rato le hablé al doctor chapatín.
¿al doctor chapatín? ¿para qué?
Pues para que te recete. Pero si no estoy enfermo, mi vida.
Ay, pero si no has dejado de consultar el libro de medicina. Además, yo te oí decir algo de una autopsia.
Sí, y también tengo esto. Mi vida, ¿ya no te acuerdas que yo era estudiante de medicina?
Pues sí, pero como no terminaste la carrera. Bueno, nunca es tarde para volver a empezar a darle.
Y si hablé de una autopsia, es porque necesito practicar cómo se hace una autopsia. ¡ah!
Ese debe ser el doctor chapatín. Pues ve a abrirle, a ver si me da una manita.
¿qué pasó? ¿dónde está el enfermito?
Está ahí adentro, pero, pues, no está tan enfermo como yo pensaba. Eso de cómo está de enfermo es una cosa que decido yo.
Sí, doctor. ¿dónde dice que está?
Está en el comedor. Puede usted pasar.
Llegué tarde. Demasiado tarde.
¿cómo está, doctor chapatín? ¿ya le explicó mi esposa que no estoy enfermo?
Bueno, hace un instante lo vi demasiado desnutrido. Bueno, le voy a explicar, estoy muy cansado porque todas las noches he estado estudiando macizo.
Bueno, está bien estudiar, pero sin que se le pase de... - ¡ay!
- ¿qué le pasa, doctor chapatín? Esta es una calavera porque estoy ¡ah!
Es que por un momento pensé que era enrique guzmán. Pero, de todas maneras, guarde esa cosa.
A mí las calaveras me dan cosa. Como usted quiera.
Oiga, doctor, a propósito. ¿dónde puedo conseguir un cadáver?
Bueno, consulte la sección amarilla de... - ¿un cadáver?
- sí. ¿el cadáver muerto de un difunto que ya falleció?
Mire, doctor, le voy a explicar. Le voy a explicar.
Yo necesito un cadáver para hacer... Para practicar una autopsia.
Otra vez me dio cosa. Ay, pásale.
Buenos días. Vengo loco de contento.
Le traigo una noticia sensacional. ¿cuál es esa noticia?
Federico por fin regresó a casa. Estaba tan cansado el pobrecito que llegó y se quedó dormido encima del sofá.
¡ah! A lo mejor ya despertó.
Sí, yo creo que ya despertó. Enseguida regreso.
No me tardo, ¿eh? Ándele, sí.
Pero ¿quién es ese federico? Pues el vecino nos contó que su hermano se fue hace tiempo de la casa a correr mundo.
Sí, a mí también me dijo sin oficio, ni beneficio. Eh...
¿qué le pasa, doctor chapatín? Es que de tanto estar viendo la calavera ya me...
Me... ¿qué, doctor?
- qué doctor, hombre. Ay, debe ser otra vez el vecino.
Ándele, pásele, pásele. ¿le paso?
Un vago sin oficio, ni beneficio. Voy.
¿a poco se me nota? No, no se preocupe, no se preocupe.
Ya sabemos quién es usted. Ah, ¿sí?
¿y cómo supieron quién era yo? Nos lo dijo su hermano.
- ¿mi hermano? - ay, pobrecito.
Mire, debe estar muerto de hambre. - pásele a comer algo.
- pásele, venga. Le vamos a dar un taquito.
¿cómo no? Todo esto es su casa.
Mire, vamos a hacer una cosa. Mientras nosotros vamos a la cocina usted saca los cubiertos del cajón y los pone en la mesa.
- ¿los cubiertos? Va a ver qué rico cocinamos.
Con toda confianza, ¿eh? Ahí están los cubiertos.
En el cajón. ¿qué pasó?
Pero ¿qué pasó? Un ratero.
Seno es un ratero, es federico.. Yo mismo le dije que pusiera los cubiertos en la mesa, doctor chapatín.
- ¿federico? - sí.
¿cómo se siente, mi amigo? Pos como piñata en vecindad, patrón.
Bueno, ¿quién me pegó pues? Le pegué yo, señor, pero es que lo confundí con un ratero.
Bueno, pues tiene usted razón, ¿sabe? A cierta edad, pues, uno piensa que ve rateros por todos lados.
Entonces, pos ni hablar. - ¿insinúa que soy viejo?
- ¿yo? ¿cuándo lo dije?
Pero a mí me late, no sé por qué, que usted conoció personalmente a dimas y gestas. Un momento, un momento, doctor chapatín.
Un momento, doctor chapatín. Mire.
Mejor, vamos a la cocina a comer, ¿qué le parece? Zas, vamos a la cocina.
Vamos a la cocina. - vaya, vaya.
- véngase. Primero, lo confundí con un ratero, pero también con este lo confundí.
Se parece mucho. - ¿se puede?
- pues ya pasó, ya. - - pero ¿qué le pasa?
Nada. Federico.
Se salió otra vez de la casa. Sí, ya sé, pero está en la cocina.
Mi marido le está dando de comer. Ah, ¿sí?
Qué bueno. Por favor, cuando termine, ¿no quiere decirle que vaya a la casa?
No me lo vas a... ¿no me lo vas a dejar?
Sí, ¿se lo mandamos envuelto ¿cómo dice? - que sí, hombre.
- sí, sí, vaya. Bueno, con permiso, no me tardo.
¿qué le pareció la comida? Uh, patrón, ya ni me pregunte, hombre.
Y llévese este pedacito de chicharrón, ¿eh? Uh, ¿es de pilón?
- es de pilón. - uy, patrón.
Para que vea - muchas gracias, patroncito. - nomás le voy a pedir un favor.
El que quiera, patrón, el que quiera, dígame. ¿a quién hay que matar ahorita?
No, no, digo que me traiga... Bueno, sí, precisamente matar, pero un gato muerto.
- sí, mire, le voy a explicar. Yo soy estudiante de medicina y necesito practicar la autopsia.
Bueno, pues yo de eso de autopistas sí no entiendo gran cosa. Pero el gato muerto se lo traigo, patrón.
- eso. - júrelo.
- ¿nomás quiere uno? - sí, nomás.
Pues yo se lo traigo ahorita. - ándele, pues.
- gracias. Muy amable.
Gracias. - - pobre federico.
Se le nota que no ha comido como en ocho días. Sí, hombre, - le di chicharrón.
¿le dio chicharrón? Sí.
Ahora voy a poder practicar con un cadáver auténtico la autopsia. ¿sería capaz?
Pues ¿qué tiene de malo sacarle las tripas a un infeliz animal? Y todavía lo insulta.
Federico. No ha regresado a casa.
Ni regresará. - ¿por qué?
- ¿qué dice? Lo mató, le dio chicharrón.
- ¿qué? - oiga.
- él fue, él fue. - no.
Me lo acaba de decir hace un instante. Pero, doctor chapatín, ¿de dónde saca...?
Pero ¿cómo se atreve? ¡malo!
¡mal hombre! ¡un momento!
Un momento. - ¿a quién dicen que maté?
- a federico. - ¿a federico?
En primer lugar, federico está ahí. - ese no es federico.
- ¿sí, no? - no.
- no, no entiendo. Por otra parte, yo mandé matar esto.
Aquí tiene, patroncito. A ver si le sirve.
Ese... Ese es federico.
Llegando honorable samurái sugatito orinawa. ¿a qué debo honorable visita de honorable padre mío?
Honorable padre tuyo viene a darte la honorable noticia, honorable hija mía, de que te vas a casar con honorable karateca silbato yamazaki. No, pero es que yo no quiero a honorable karateca silbato yamazaki.
Eso me importa un honorable cacahuate. Aquí se hace - "wacha-chara".
- pe... - "wacha-chara".
- p... - "wacha-chara".
Voy a avisar a honorable karateca silbato yamazaki para honorable matrimonio. Sayonara.
Sayonara. Quién podrá defenderme?
Yo. El honorable chapulín colorado.
No contaban con mi astucia. - - - ¿qué pasó?
Y no me digas así. El gong es ese platillo.
Cada vez que entra o sale alguna honorable persona, el mozo lo anuncia pegándole al gong. Lo sospeché desde un principio.
Humilde geisha pide mil perdones por permitir que el despreciable sonido del gong asustara al honorable chapulín colorado. No me asustó nada.
Grité intencionalmente para practicar el grito de karate. Todos mis movimientos están fríamente calculados.
Menos mal. Y ahora dime por qué razón me invocaste.
Sí, ven. El honorable padre mío quiere casarme a la fuerza silbato yamazaki.
¿y cuál es el inconveniente? Que mi humilde corazón pertenece a otro.
A julio alemán. Se aprovechan de mi nobleza.
Pero no importa, de cualquier manera, el chapulín colorado está aquí para defenderte. Esta despreciable geisha.
¿despreciable? No, niña, al contrario.
Tú no tienes nada despreciable. Bastante aprovechable.
Gracias. Pero debes tener cuidado porque el honorable karateca silbato yamazaki es un poderoso karateca.
No me importa. El chapulín colorado es capaz de derrotar juntos a 200 karatecas y a 300 zapotecas.
Porque al chapulín colorado no hay nada que lo espante. - - ya la agarró conmigo el fu manchú de la zona roja.
Está anunciando la llegada del honorable padre mío. ¿anunciando?
Pero se la pasa... Te advierto una cosa.
Vuelves a dar un golpe de esos y te rompo la boca. Perdón, despreciable mozo no entendiendo bien lengua castellana.
Pues te la voy a decir en japonés. "abusaido", "que te rompo hociquito".
Y ahora sí, anuncia lo que quieras. Llegando honorable samurái sugatito orinawa.
- hiroshima, nagasaki. - botellita de jerez.
Honorable padre mío, honorable chapulín colorado. "charamusca".
Tu coco estar duro. Me jeringa la choya.
Oh, oh, oh, honorable chapulín colorado, ¿le gusta la lengua japonesa? Pero sin cebolla.
Honorable padre mío diciendo que tú hablar lengua japonesa. "machumoto".
¿te pico la oreja? Y pongo parejo.
Tu cara está aguada. Tu nalga está caída.
El honorable chapulín colorado viene a impedir matrimonio de humilde hija suya. Está bueno, está bueno.
Toshiro, judo, karate con silbato yamazaki. - ¿yamazaki?
- "no le saki". Sí, digo, sí.
- sayonara. - sayonara.
Sayo... Se aprovechan de mi nobleza.
Qué valiente eres, chapulín colorado. ¿yo por qué?
Porque has aceptado luchar con el honorable silbato yamazaki. Sí, es que me llegó...
¿que yo voy a luchar karate? Es lo que acabas de decirle al honorable padre mío en japonés.
Pe... - - a mano.
Silencio, silencio. Mis antenitas de vinil está detectando la presencia del enemigo.
- - llegando honorable samurái sugatito orinawa. Honorable samurái les viene a avisar que honorable pelea está lista.
Con tu honorable permiso. ¿quién es el de la pijama?
No es honorable pijama, es honorable kimono. ¿qué?
"kimono". Pero lo que yo quiero saber es quién el kung fu doble ancho.
Es el honorable karateca silbato yamazaki. ¿con ese es con el que me tengo que partir la honorable?
Exactamente. Chanfle.
Pero honorables mujeres no deben de ver... ...
Honorable pelea. - sayonara.
- sayonara. Espérate, hombre.
¿qué pasa, qué pasa? ¿quieres decir que tienes miedo de pelear con karateca silbato yamazaki?
No, lo que pasa es que no tengo motivos a este pobre hombre. No, no, honorable chapulín colorado.
Honorable karateca quiere decir despreciable insecto. Prefiero no hacerle caso.
¿quieres decir que temes pelear con honorable karateca? Claro que no temo.
Jamás se dirá que el chapulín colorado temió. - claro, tú.
Sí peleo. Ya sé.
Sí peleo. Ándale.
Es que... Sí peleo.
- ¡pues órale! - se aprovechan de mi nobleza.
Síganme los buenos. - - no me queda otro remedio más que recurrir a mi famoso tope de chivo reparador.
Síganme los buenos. Mucho, chapulín.
Mucho, chapulín. Mucho, chapulín.
¡ra, ra! No contaban con mi astucia.