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Más ágil que una tortuga. Más fuerte que un ratón.
Más noble que una lechuga. Su escudo es un corazón.
¡es el chapulín colorado! Interpretado por el supercomediante chespirito.
Con ramón valdés. Carlos villagrán, "pirolo".
Y florinda meza. Esta noche, el chapulín colorado presenta un capítulo titulado: el lugar donde más se ponen inyecciones se llama hospital.
Pero, antes, ofrecemos un sabroso entremés con el terrible doctor chapatín. No pasa la noche.
¿dónde, dónde? ¿está llorando?
¿que no puede llorar de otra manera, caramba? A ver.
¡que llore de otra manera, hombre! No dejan trabajar a gusto.
¡chanfle! ¡no le "corita" el "palpizón"!
Oiga, doctor, doctor. Yo no me siento tan mal como para morir.
Bueno, usted cállese la boca. No, doctor, pero le estoy diciendo...
¡que le digo que se calle la boca! Saber más que el médico?
De ninguna manera, pero usted me debe de oír... Mi vida, que te calles.
¿quiere que le hable por teléfono a la funeraria? No, ya les hablé yo.
Usted sabe, dan una pequeña comisión por cada difuntito que uno les lleva. Sí, claro, claro.
Adelante. Buenas "nochis".
♪ vengo de la funeraria ♪ ¿en dónde está el difunto? Ahí está, señor, ahí está.
Voy a ver si me alcanza a medirlo, porque... Como se ve.
¿qué? Sesenta y tres centímetros.
Óigame, señor, óigame, ¿qué está haciendo? Doce centímetros.
¿mm? Pues tomándole medidas.
Cinco centímetros. Oiga, esto cabe en una caja de zapatos, ¿eh?
¡yo no soy el difunto! Ay, ay, ay, perdón, ay, ay.
¿usted no es...? Bueno, es que, por la edad, usted sabe, yo lo confundí porque, pues, lo vi tan viejito.
¿insinúa que soy viejo? No, no, no, señor, no, no, señor.
Pero a mí me late que usted ya está muerto y nadie se lo ha dicho, fíjese. ¡ay, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón!
Ay, bueno, entonces, ¿dónde está el difunto? ¿cuál es el difunto?
Yo. Yo no, yo no, digo, yo no.
No, no, no le haga usted caso. El muy vanidoso cree saber más que el médico.
Bueno, déjeme decirle una cosa, ¿eh? Yo no he dicho que esté muerto.
Solo digo que está como a dos minutos del silbatazo final. Bueno, viene siendo lo mismo, ¿no?
Con permisito, vamos a ver, vamos a ver. Oiga, oiga, oiga, espérese.
¿que no le están diciendo que no estoy muerto? Bueno, señor, pero ¿a usted qué le estorba que le vaya yo tomando medidas para ahorrar tiempo?
No va a cargar con el paquete del entierro, ¿verdad? Que se amuele la esposa, la pobre viuda...
Perdóneme, ¿no? Hombre, caray, coopere, coopere.
Vamos a ver. Ya.
¿ya qué? Ya se murió.
¿seguro? Mire.
Ya hasta se pasó medio minuto del tiempo oficial. Mi vida, por favor, pero ¿por qué lloras si no estoy muerto?
¡ah! ¿protestando mis decisiones?
A la próxima lo expulso. Ah, caray.
Ah, caray. Perdóneme, doctorcito, pero oí como que hablaba usted como árbitro de fútbol.
¿que alguna vez fue usted árbitro de fútbol? No, yo siempre he estado muy bien de la vista.
Entiendo, entiendo. Oiga, ¿y qué le parecen si, para ahorrar tiempo, me da usted una manita?
Mire, si usted lo va midiendo, yo voy apuntando y nos vamos más rapidito. - con muchísimo gusto.
- a ver si me hace usted el favor, vamos a ver. - ay....
Espérese, doctor, pero es que no estoy muerto. Mi vida, por favor, ¿que no eres capaz de colaborar un poco?
- sí, pero es que tú no lo... - oh, que...
Ay. Y le advierto que la próxima se la doy con la bacinica.
Ya me dio cosa. Además, estamos perdiendo mucho tiempo, y todavía tengo que ir a ver a otro enfermo.
- ahí me lleva, ¿no? - sí, sí.
- bien, adelante, listo, ¿listo? - sí.
Vamos a ver, ¿hombros? - treinta y ocho.
- treinta y ocho. ¿manga?
Cuarenta y siete. Cuarenta y siete.
¿piernas? Dos.
No, no, no, no, no, pero ¿cuánto miden? - ah.
- por favor. ¿con valenciana o sin valenciana?
Se están usando sin valenciana y ligeramente acampanados. Ah, bueno.
- ochenta y ocho. - ochenta y ocho.
- ¿de pecho? No, no, no, no, que cuánto mide de pecho.
- ah, de pecho. - sí, por favor.
Déjeme mirar, le voy a agarrar todo el pecho en redondo para... - ay, ay, ay, doctor.
No, no, ¡doctor! Ay, cuidado, cuidado, cuidado.
Está muerto. ¿no se puede estar quieto?
¡no, señor! Y no me pienso morir.
¿cómo, cómo, cómo, qué, cómo? Bueno, pero, entonces, ¿yo vine aquí de balde o qué?
Pues no, no me lo explico. Para serle sincero, es la primera vez en la vida que me falla en toda mi carrera un pronóstico de estos.
No se preocupe, doctor chapatín. Usted hizo todo lo que estaba a su alcance.
La ciencia tiene sus limitaciones. - a propósito.
- sí. ¿usted es aficionado al fútbol?
¡hombre, sí! ¿cómo no?
¡venga, venga, mire! ¡yo soy chiva de corazón!
¡guadalajara, guadalajara! ¡ra, ra, ra!
- - yo ta... Yo también soy chiva.
¡hombre, qué bueno, qué bueno! Oiga, ¿y supo usted que hoy en la noche perdió el guadalajara?
- perdió... ¡no me diga!
- ¡no me diga! - contra el américa.
¿y contra el amé...? ¡contra el américa!
¡8-0! - ahora sí, joven.
- vamos a ver. - vamos a ver.
- ¿pecho? Treinta y ocho.
No, no me puedo sentar. Te lo decía yo, chapulín.
Una inyección es peor que una puñalada trapera. Sí, es una puñalada trasera.
Pero ¿que no sabes que si no te pones la inyección te puedes morir? Pero con el pellejo sin baches.
- digo. - aquí está ya.
- otra vez. - aquí está la otra inyección.
Ya le dije, ¡no me inyecto! ¿y qué dices?
¿y qué dices? Que no me inyecto, no me inyecto y no me inyecto.
Está bien, está bien y está bien. - está bien.
- no queda otro remedio la anestesia es otra inyección. Pero la voy a aplicar de mi propia anestesia.
Oye, chapulín, no, no, no, no. ¡chanfle!
¡agujeró la silla! ¡ay, muy bien, chapulín, muy bien!
Ahora todo es cuestión de que voltees la silla. ¡perfecto!
- perfectamente, órale, dale. - a ver.
- duro, duro, duro. - espérate.
- deja descubrirle bien. - eso es.
- órale, - ahí te voy, ahí te voy. ¡no, no, no, no!
¡qué me hacen! - ¿qué me van a hacer?
- espere. ¡no hagan nada!
¡no hagan nada! No me dejo, no me dejo.
¡no se vale entrar con los tacos por delante! No, no sé nada, pero no me inyectas.
Oye, chapulín colorado, ¿no sería bueno que le dieras otra dosis de anestesia? Otra dosis de anestesia.
Ahora mismo. No, no, no, no, no, chapulín.
¿cómo de que no? Esto es tuyo.
¡lo hundí! ¡no huyas!
No, chapulín colorado, está acá atrás. - ¡ah!
- no, no hay que hacerlo. - ¡síganme los buenos!
- no, chapulín. ¡ven acá, quieto!
No se vale... Pensando en las inyecciones...
Todo el tiempo... ¡ahora sí!
Ahora, ponle, ponle, pero antes de que... No, chapulín colorado, eso es una almohada.
Era una almohada. ¿lo desplumé?
No, chapulín, te digo que era una almohada. Ah, menos mal.
Por un momento llegué a pensar que tenía injerto de gallina. Bueno, vamos a ponerle la inyección.
Pero ¿dónde está? ¡chanfle!
¡se escapó! - bueno.
- ay. Qué barbaridad, y, si no lo encontramos, se puede morir si no le ponemos la inyección.
Pues tenemos que movilizarnos rápidamente. ¡eh, sí!
Ay, pero es que ahora yo estoy muy cansada. Me voy a subir a la cama para descansar un rato.
¡sí, haces bien! No fumo.
Ah. Ay.
Oye, ¿no hubiera sido mejor ponérsela a él? Tal vez.
Lo sospeché desde un principio. Señorita, ya le pusieron...
¿el chapulín colorado? ¿qué estás haciendo aquí?
¡silencio! Calma, calma, de ver si allá afuera hay otra inyección.
Voy por ella. ¡síganme los buenos!
Pero no es necesario recurrir a esos trucos para convencer al paciente de que... Óigame, oiga, ¿qué está usted haciendo ahí?
¡qué le importa! ¡fíjese cómo contesta!
Ah, ¿qué le importa, doctor? Mire, déjese de cuentos.
¡salga de ahí! - nada, nada.
- ¿cómo nada? - ¡salga de ahí!
- ¡no, no, señor, no, señor! - salga, por favor, señor.
- no, no, no. - que...
Qué... ¡no contaban con mi astucia!
Mira, chapulín, es inútil. Ya busqué por todo el hospital y no aparece por ningún lado.
Pues tenemos que encontrar ese paciente a como dé lugar. Es el cuarto del velador, pero, si quieres, vamos a buscar.
Está cerrado. Quiere decir que está adentro, dormido.
No, no, el velador yo lo acabo de ver comiendo. ¡chanfle!
Déjame ir a ver, chapulín. ¡sí!
¡ahí está! ¡y se desmayó!
Está en el cuarto del velador. Lo sospeché desde un principio.
Oye, no, espera, espera. Es inútil que trates de abrir esa puerta.
Está cerrada con llave. ¡síganme los buenos!
¡cuidado, chapulín! - ¿no te lastimaste?
- no. Lo hice intencionalmente para quitar ese estorbo que ya me estaba cayendo gordo.
Todos mis movimientos están fríamente calculados. ¡y ahora sí, síganme los buenos!
¡ay! De roncaestornudacitis.
- ¿de roncaestornuda qué? - citis.
¡chanfle! - ¿qué es eso?
- lo que el enfermo tiene. Mira, es una enfermedad que empieza a roncar, y después a estornudar, estornude y estornude.
Y después de unos minutos, mira, "zacazonapan". - ¡chanfle!
- bueno, a menos que le pongamos una inyección de "antironcaestornudacilina". ¿una inyección de "antironcaestornudaci"...
Qué? - "lina".
- ¡chanfle! Pues ve por la inyección rápidamente.
- pero como... - ¡que vayas por esa inyección!
Te estoy diciendo, rápido. Ah, otra cosa.
De paso, me traes un paraguas. Sí, ¿un paraguas?
¡sí, un paraguas! ¿no sabes lo que es un paraguas?
- sí, ahorita vengo. - paraguas, paraguas.
Chapulín, chapulín. Perdóname, ¿puedo saber qué pretendes?
Algo muy simple. Voy a evitar que ese hombre muera de roncaestornudacitis aplicándole una inyección de antironcaestornudacilina.
No lo vuelvo a decir todo está muy bien, chapulín. Pero ¿cómo vas a entrar si la puerta está cerrada con llave?
Muy fácilmente, mira. Sí.
Me voy a colar por esa ventanita reduciéndome de tamaño con una de mis famosas pastillas de chiquitolina. Ah, sí, sí, ya me acuerdo.
Pero ¿el paraguas para qué lo quieres? El paraguas lo voy a usar como paracaídas, para bajar.
Pero necesito tener el paraguas en la mano cuando me tome la pastilla de chiquitolina para que el paraguas también se reduzca de tamaño, ¿entiendes? - aquí está la otra inyección...
Y aquí está el paraguas. - toma, detenme.
- sí, chapulín. Ahora sí.
¡no contaban con mi astucia! ¡date prisa, chapulín!
¡ya voy! ¡síganme los buenos!
¡ya sé! ¡buena suerte, chapulín!
Siempre la tengo. ¡apúrate!
¡ya, hombre, calma, calma, que no panda el cúnico! ¡ahora sí!
¡síganme los buenos! ¡ay!
Me vengo en traje de baño. Ahora sí.
Chapulín colorado. Se te olvidó la jeringa.
¡pues aviéntamela! Sale y vale.
Tantito más y se rompe la aguja en mi cabeza. ¿"on toy"?
¡mucho, mucho, lo logró, lo logró! ¡es lo máximo!
Mire, amigo valdés. Está usted completamente curado.
¿y gracias a quién? Al chapulín colorado.
De manera que tú me inyectaste, chapulín. Bueno, cualquiera lo hubiera hecho en mi lugar.
Pues sí, pero tú lo "hicistes". Venga un abrazo, chapulín.