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Estoy feliz, pero uno se imagina hasta lo feliz que estoy, de verdad, porque siquiera por esta vez estamos terminando sin que usted me haya pegado. ¡pero yo sí!
¿eh? ¡robachicos!
¡robachicos! ¡robachicos!
Chorguita que se iba tocando el violín. Hoy en la mañana para hacerle un mandado, ya son las 10.
¿pero cómo te atreviste a despertarme a las 10 de la madrugada, chavo? ¡nomás dime qué voy a hacer de aquí a la hora de la siesta de miño día!
¿qué voy a hacer? ¿cómo usted me atreve?
Pues yo te comenté... Ya, ya, ya, está bien, ya.
Ahora ya me despertaste y digo, mira, quiero que me hagas el favor de ir a la tienda a traerme unas cositas. Sí, sí, señor.
Sí, pero, chavo. ¿eh?
¿qué me vas a traer? Pues no sé.
¿qué no sé? Pues claro que no sabes, espérese.
Ven, mira, aquí está la lista. Te van a sobrar 50 centavos, ¿eh?
Te puedes quedar con ellos. Gracias.
Por nada, chavo, por nada. Bueno, ¿y ahora qué esperas?
Pues que me diga qué es lo que quiere que le traiga de la tienda. ¿para qué crees que te doy la lista, chavo?
¿para qué crees que te doy la lista? Aquí está todo lo que quiero con lo que necesito que me traigas.
No eres más bruto porque no eres más viejo. Pero algún día voy a ser tan grande como usted.
Mira, apúrate, ¿quieres? Sí, sí.
Con ese animal, lo estoy paseando. Le pregunto al perro.
¿vas a ver? ¿ves?
Te advierto que se va a enojar la bruja del 71. ¿sí?
¿qué cosa? No, nada, no, nada.
¿y tú qué haces con ese animal? ¿con qué se llama, señorita?
Estoy hablando con pico. Pues es que no se ponen de acuerdo.
A ver, dámelo. Ya se lo ibas a llevar a tu mamá, ¿verdad?
¿mamá? Ay, sí, ya sé que te la pidió para matarla.
¿qué bella, no? Mi mamá odia a dos perros.
Ay, no seas mentiroso. Por eso, precisamente, la quiere matar.
Y le advierto una cosa. Le dices a tu querida mamacita que si le pasa algo a mi perrita, lo mismo te va a pasar a ti.
Cachetón. Oye, chao, ¿qué pasó con el mandado?
Pues no le puedo traer las cosas porque son muchas cosas. ¿y cómo las cargo?
Chiseras, chiseras. ¿qué?
¿qué no le puedes decir al señor de la tienda que te preste una caja, una canasta o algo así? Ah, bueno, sí, pues sí.
Véanese, pues. ¡pues dándele!
Ay, sí, un petón bruto, ¿verdad, don deamón? Ay, hijo.
Oye, pico, este, ¿estará tu mamá? ¿de parte de quién?
Del creador carlos v. ¿ya vende chocolates?
No te hagas eso, pico, que ya con esa carita ya está bien. Por favor, ve a decirle que ya terminé de hacer el letrero que me encargó.
Sí, don deamón. Ya era tiempo.
A verlo. Así mire usted.
Dale como usted me dijo, ¿eh? En esta vecindad están prohibidos los animales y los niños chiquitos.
¿sí? ¿qué le parece?
Bueno, pues, la ortografía no está así que digamos qué bruto, qué ortografía. Pero, en fin, para la vecindad está bien.
Así lo entiende mejor la chusma. ¡chusma, chusma!
¿qué hubo, qué hubo? ¿qué pasa?
¿tú qué? ¿qué pasa?
Oye, pico. Sí.
Ahora no lo decía por don ramón, pico. Bueno, ya, olvídelo.
¿cuánto le debo? Ah, bueno, pues, que sea ahí lo que su conciencia le aconseje.
Bueno, pues, a ver. Tenga.
¿qué? ¿está bien así?
Bueno, pues, cuando menos sé que su conciencia vale ochenta y cinco centavos, ¿no? ¿cómo bien?
Digo. ¡y dése de santos!
Porque si le quitara cinco centavos por cada falta de ortografía, usted me quedaría de ver. Ahora sí.
No te juntes con esta chusma. Don ramón.
Precisamente iba a buscarlo a su casa. Pues ya no hace falta.
Aquí metió usted de cuerpo presente. ¿qué se le ofrece?
¿se acuerda usted, don ramón, que yo le había platicado que mi hermana menor vivía en parís? ¿se acuerda?
¿su hermana menor? Sí, porque la mayor ya no...
Digo, y además usted no me dijo que estaba en parís. Usted me dijo que estaba en francia.
Ah, no, sí. Sí, tiene usted razón.
Si es que ya no me acordaba que francia es la capital de parís. Ay, no, don ramón.
Por favor, ¿no? ¿al revés?
Sí, sí. Ah, bueno, por eso, sí.
Pero dígame, ¿qué le pasó a su hermana? ¿le pasó algo malo o qué?
Ay, no, nada, nada. Nada, nada, afortunadamente.
Es que, mire usted, acaba de llegar. Y, precisamente, yo le había pedido que me hiciera favor de traerle alguna cosita a usted de regalo.
Ah, mire. Esta lo siento.
¿qué? ¿chanfle?
Sí. ¿una loción?
¿de parís? ¿para mí?
Sí. Muchas gracias.
Es para mí, de veras. Sí, pero, mi hermano, ¿no se molestará si se lo obsequio?
No, no, desde luego que no, doña clotilde. ¿perdón?
Imagínese usted cuánto me podrán dar por una loción. Digo, digo, ay, digo, ay, ay.
Bueno, no se preocupe. Me alegro mucho que le haya gustado, don ramón.
Ay. Ay.
Y ahora me va a perdonar que lo deje, pero es que... Bueno, a ver si ya encontró departamento.
Pásele, pásele. Cómo no, que le vaya bien.
Y muchas gracias, ¿eh? Ay, unas que le abordan.
¿qué pasó, joe? Ahí están las cosas.
¿ahí están qué? Las cosas que me encargó.
¿sí? Pero ya desaparecieron.
No. No me digas.
Le salieron alas y se fueron. Y, y mira, yo, yo traje todas las cosas en una canasta que me prestó el señor de la tienda.
Y le puse aquí palabra del chapulín colorado. Mira, joe, ¿por qué mejor no confiesas que te robaste todo?
No, no, no, señor. Yo no me robé.
Yo, yo. ¿qué se le ocurre?
A mi mami. Y dijo que si a mí me pasa lo que le pasa a la perrita, a usted le pasa lo que le pasa a perico.
Ay, por favor, quico, cállate ya lo del perro. Olvídalo.
A mí ahora lo que me preocupa es la criatura, porque yo sé que a tu mamá no le gustan los niños pequeños. Uy, sí.
Uy, sí. Y nomás no suele llorar.
Hijo de tenor. Ay, pobrecita.
Ay, que no vaya a llorar la niña. Te advierto, quico, que, que esta niña no es mía.
No, no, quico, no. Es de mi hermana.
Sí. Y la voy a tener unos días mientras mi hermana encuentra de comer.
Ay, mira, si le dices a tu mamá que tengo una niña en la casa, ni te rebano los cachetes. ¿sabes qué?
Oye, quico, ¿de quién es esta canasta? Es del señor de la tienda, pero la traía el chavo del ocho.
Ay, tenía que ser el chavo del ocho. Bueno, voy a dejarle la canasta al señor de la tienda.
No vaya a pensar que tú se la robaste. ¿dónde es la mamicita?
Ay, sí, mis manos, qué cosa. La canasta que traía mi mami.
Sí. Nada más que pensé que no era prudente exponer a la bebita, ¿ves?
Y se la voy a regresar a mi hermana. Por eso la metí en la canasta, porque no quiero clavear a tu mamá.
Ay, por favor, quico, deténme así, con mucho cuidado, ¿eh? Sí, sí, señorita.
Por favor. Ay, cariño.
Chavo. Gracias, quico.
¿mía? ¿suya?
Sí. Me la trajeron de parís.
En la mañana. ¿y se siente bien?
No. Maravillosamente.
Preciosa. ¿no te gusta cómo huele?
No, fúchila. Parece que hay que cambiarla.
¿qué dijiste? Estás tú loco.
¿qué te pasa? ¿cómo voy a cambiar una loción francesa extraída directamente de parís?
Mira, mira. Borracho.
¿qué te pasa? En esta vecindad, ¿cuándo va a haber un niño, una cosita de...?
Cosas que me encargó usted de la tienda. Mira, chavo, dime la verdad.
Quiere decir que una madre sin corazón lo dejó abandonado. Abandonada.
Cortarme como una madre con ella. ¿me ayudas, chavo?
Sí. ¿sabes?
Yo seré como un padre. Un momentito.
Espérate. Ya va a estar tu mamila.
¿qué pasó, chavo? ¿ya está caliente?
Pues, no sé. Pues, pruébala.
¿qué? Dijo que la probara.
Sinceras. Así no se prueban las mamilas, chavo.
Entonces... Se tiene que hacer así.
Mira. Se agarra así y se pone tantito así en la piel para calcular que...
Acá. No, no, no.
Hay que dejarla enfriar otro poquitito. ¿me llevo la olla de agua caliente?
No. No, no, no.
Entonces, ¿qué hago? Échale talco.
Anda. ¿qué estás haciendo?
Pues, me dijo que le echara talco. Ay, chaval.
Ay, don ramón. Yo no sé cómo pudo pensar que yo tenía tan mal corazón.
Bueno, pues, perdóneme. Pero es que esto nomás es cambio.
Esta mujer, qué mamado que... Además, ¿quiere que le diga una cosa?
Estoy feliz, pero uno se imagina usted lo feliz que estoy, de verdad, porque siquiera por esta vez estamos terminando sin que usted me haya pegado. Pero yo sí.
¿eh? Ro...
Chico. Ese guarro.
Chico. Ay.
Chico. Chico.
Chico. Chico.
Chico. ¡gracias por ver el video!