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Toma, chavo. Chavo del ocho.
Es que la chilindrina me... Ay, ya, ya, ya, ya.
Ve a dejar ese letrero en la cocina y tráete el ocho. Sí.
Es orgirapales. Doña florinda.
Qué milagro que viene por acá. Bueno, supe que se había hecho cargo de la fonda.
Digo, del restaurante. Y...
Y me dije, pues, voy a darle una mano. Escuché bien.
¿te va a ofrecerme su mano? Bueno.
Yo dije que venía a darle una mano en el trabajo. O sea que vine a ayudarla.
Es mucho trabajo para una mujer sola, desde luego. Sí, claro.
¿no gusta pasar a tomar una tacita de café? No será mucha molestia.
Ay, no es ninguna. Pase usted.
Después de usted. Ay, gracias.
Ay, no, no. Sí, todavía no tengo café.
Por esta ocasión no vine a tomar café. Vine a ayudarle con el trabajo.
Ay, pues sí, ¿verdad? ¿por dónde empiezo?
Pues... Por donde quiera.
Yo voy a comer y luego regreso. ¿qué?
¿no tiene nada que hacer, chavo? No, yo no.
¿y usted? Que no lo estoy trabajando.
Sigue arrimándote más. A ver si yo te lastimo con el serrucho.
Hazte para allá. Pero es que tú tienes la copa por meter las narizotas en donde no debes, hombre.
Quería ver qué estaba haciendo usted. Que no te lo dije.
Sí. Entonces, ¿qué?
Mira, vete para allá. Vete para allá.
Profesor, ¿usted es carpintero? Claro que no.
Profesor, entonces, ¿por qué está trabajando como carpintero? Porque tengo que cortar esta tabla.
Profesor, ¿no se corta usted los dedos? Si no soy el chavo del ocho.
¿dónde está doña...? ¿don grandote chupándose el dedo?
¡ahí se viniste! No, nomás vine a cobrarle la renta a doña floringa.
¿te mandó tu papá a cobrar la renta? Sí.
Con razón se hacen ricos estos. Y ponen a trabajar hasta a los niños con tal de ahorrarse el sueldo de un cobrador.
Qué vergüenza. Qué vergüenza.
Qué vergüenza. ¿qué no sabe tu papá los peligros a los que te expone haciéndote regresar a la casa con los bolsillos cargados de dinero?
Qué vergüenza. Qué vergüenza.
Por supuesto que no, chavo. Pues yo veo que ya está cocinando la sopa.
No, hombre, esto no se come. Entonces, ¿qué está haciendo?
Cola. ¿qué?
Que estoy haciendo cola. Pues usted es el único de la fila.
Me refiero al pegamento. ¿cuál?
Esta es una sustancia que sirve para pegar. ¿me va a pegar a mí?
Por favor, chavo, ¿cómo te voy a pegar a ti? Pegar de unir es para reparar la silla de doña floringa.
Que, por cierto, está furiosa, ¿eh? ¿por qué?
¿te parece poco haberle roto una pata? ¿a doña floringa?
A la silla doña floringa no tiene patas. Sí, tiene dos.
Un día, fíjese muy bien, sobre todo mirándola así contra la luz, se alcanzan a ver así dos cositas que... Esas son piernas.
¿qué pasa algo? ¿qué sucede?
Que el profesor jirafales dice que las patas de usted se llaman piernas. No, yo lo que dije, doña floringa, fue que si estábamos así...
Permítame, profesor jirafales. ¿qué pasa?
Creo que ya entendí. Mira, chavo, por si no lo sabes, solamente los animales tienen patas.
¿y las sillas? Bueno, sí, pero...
¿y las mesas? Bueno, también, pero...
¿y usted? También, lo que te quiero explicar...
Yo tengo patas. Patas de gallo.
No se llaman así. Mira, ¿por qué no te largas a jugar al patio de la vecindad?
Eso, eso, eso. Cuidado con la cola, muchacho.
Me ibas a tropezar con la cola. ¿y usted se va a tropezar con las patas?
¿qué? Mira, chavo, mejor en lugar de discutir...
¿te quieres ganar un peso? Sí, sí, sí, sí, sí.
¿qué tengo que hacer? ¿me quieres menear la cola?
¿podrás? Toma, chavo.
¡el chavo del ocho! De manera que ya terminó de arreglar su fonda.
¿a quién usted dónde venir a llenarla a la cena? Bueno...
Me imagino que esto ha de ser un muy buen negocio, ¿no? Dicen que el barrio es bueno, pero...
De cualquier manera, yo espero que sea un buen negocio. Y a propósito de negocios, señor barriga...
El otro día hizo usted algo que me pareció francamente repugnante. ¿qué cosa, profesor jirafales?
Mandó usted a su hijo ñoño a cobrarle la renta a doña florinda. Ah, es que yo...
¡claro, claro! Es una hermosa manera de ahorrarse la vuelta...
O ahorrarse el sueldo de un cobrador, ¿no? ¡mire, profesor jirafales!
¡ese día estaba yo enfermo! ...
Que yo estoy al corriente en todos los pagos de la renta de mi casa. ¿o no?
Así es, doña florinda. Pero lo que le mandé cobrar no fue la renta de su casa.
¿entonces? Lo que le mandé cobrar...
... Fue la renta de este...
... Restorán.
Diga que usted también es dueño de este local. Sí, le digo.
¿que acaso no leyó por casualidad... ...
El contrato de traspaso? Bueno, sí, pero...
Es que esas cosas las lee uno muy deprisa y... Pero aquí lo trae.
¡cenón, barriga y pesado! ...
Que aquí también va a venir a cobrar la renta el señor barriga. ¡aquí está el letrero!
¿verdad? Es el anuncio del señor barriga.