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¿de verdad crees que me haga caso y que me acepte? Ya, pues, yo creo que sí.
Entonces, cueste lo que me cueste, la jarocha va a ser mía. Híjole, mejor la voy a poner aquí, no voy a hacer que se me rompa la de vidrio.
No, no, dios no quiera. Mejor aquí para más seguridad, sí.
Mejor aquí la voy a dejar. Ay, mamacita, ay, mamacita.
Ya se fue. Ay, ay, no manches, déjame descansar tantito.
Ay. ¿qué pasó, bebito fiu-fiu?
No me espantes. Cállate los ojos.
Lo que pasa es que me corretí un perro. Ay, no inventes.
¿era muy grande? Sí.
Bueno, para ser un chihuahua estaba bastante altito. Traigo la boca bien seca de la corretiza.
No, espérate, espérate, albertano, no deja. Ay, no manches, jarocha, me cae que eres bien hermosa.
¿qué dices? Jarochita, no te voy a avisar.
Estoy bien, pero eres la mujer más bella que he visto. ¿quieres hacerme el honor de pasar el resto de tu vida a mi lado?
Híjole, albertano, eso se me hace como mucho tiempo, ¿no? Además, tuviste tu oportunidad y no la aprovechaste.
¿cuántas veces te lo pedí, te busqué, te rogué, te entregué mi corazón y lo dejaste esmosquear? Y ahora le pertenece al mayor.
Por mí, dale tu corazón. A mí nomás préstame todo lo demás.
Este, no, albertano, ¿sabes qué? Además, voy a cerrarte el plan, órale.
Es que, es que tengo que ir a pasear al perro. Pero si tú ni perro tienes.
¿cómo no? ¿y este perro cuerpón que me cargó?
Órale, ya te dije, ya, sáquese. No, espérate.
Jarocha. Ya, fuera de aquí.
Siento que te amo, jarochita. Ya, sáquese, sáquese.
Órale, la pocina de amor sí funciona. Poli, poli.
Ay, albertano, quédate. Poli, no sé cómo no me di cuenta.
Tuve el amor de mi vida frente a mí y ahora es demasiado tarde. No, no, tano, no.
Para el amor nunca es tarde. ¿tú crees, poli?
Sí. Si tú estás enamorado de alguien que yo no sé quién pueda ser, no puedes perder las esperanzas.
¿en serio? Sí.
¿de verdad crees que me haga caso y te me acepte? Yo, pues, yo creo que sí.
Entonces, cueste lo que me cueste, la jarocha va a ser mía. Ahorita me va a escuchar.
Buenísimo, wanda zeus. De que la pócina funciona, sí, sí, funciona.
Hola, jarocha. Oye, ¿a cuánto sale la manicure, hermana?
Mira. Jarocha, ¿qué te pasa?
Dispénsame, flaca. Ajá.
Es que, figúrate que fui a ver un brujo para que me hiciera una poción para que el mayor se enamorara de mí. Ajá.
Cállate los ojos. ¿por qué alberta no se la tomó sin querer?
No inventes. No me digas que crecí en esas tonterías de la brujería.
No, hombre, eso es para la gente ignorante, para la gente tonta, para la gente que no está preparada, la gente ridícula, ¿verdad? Bueno, pero también para las mujeres inteligentes, empoderadas, rubias, acorpadas como tú, ¿verdad?
Sí, pues, estoy acorpada, la verdad, sí, empoderada también. Pero dime algo, ni modo que porque le agarres y le das un trayecto a esta cosa te vayas a enamorar.
Lucía, tenemos muchas cosas que hacer en la oficina. Esas memelas no se van a desayunar solitas.
Ay, licenciado, perdón, pero es que ahorita vamos a la oficina usted y yo, comemos solitos, edad, y estamos ahí, edad, licenciado. Lucía, ¿se siente bien?
Ay, no, mi corazón late fuerte, licenciado. Y mire, tóqueme, la temperatura se me está subiendo, edad.
Ay, no me digas que ya le di influenza. No, ¿sabe qué?
Mejor me voy antes de que me contagie. Permiso, miso, miso.
Ay, no, una cuarentena, licenciado. Usted y yo, edad, ahí solos.
Lucía, lucía, ven, espérate. Ay, lucía.
Ay, licenciado. Está usted muy rara, ¿se siente bien?
Ay, ¿cómo no me voy a sentir bien, licenciado, edad, con un hombre como usted? Ay.
No, no te confundas. Hasta se me secó la boca.
Ay, permiso. No, no, no.
Poli, qué bonito gritas. ¿qué?
¿qué le pasa a don gaspar? Poli, no sé cómo no me di cuenta antes.
Eres la mujer de mi vida. ¿qué?
Ay, ¿qué pasó? ¿qué pasó?
Ahora, ahora. Tienes que luchar por mí y por el amor de gaspar, edad, porque este hombre es mío, edad.
Ay, ay, lucía. ¿qué?
¿y esta cochinada? Yo ni la quiero.
Yo vine a desgreñar a la jarocha por andar queriéndose de la albertano. No, sirenita, no.
Ah, claro, estabas esperando a que termináramos para andar. No te interpongas entre el amor de la jarocha y yo.
Nuestro amor es puro y romántico, como una canción de los temerarios. No, no, no.
No, no, no, no, no.