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En una breve pero emotiva ceremonia, vamos a ver cuánto me pesa el tamal. Ay, ya está todo, poli.
Ay, albertano, ¿qué te pasó, güeda? Mira.
Que la poli nos está explotando a todos los vecinos desde ayer. Llevo 24 horas amasando, haciendo salsa, deshebrando y armando el tamal.
El tamal más grande del mundo. Eso, pues.
¿ya puedo ir a comer algo? La birria por lo menos comió pastito hace rato, pero yo traigo la panza de farol desde ayer.
¡no! Aquí nadie come hasta que el récord sea mío.
Albertano. Albertano, ay, don chon viene por su chiva.
Ya pagó lo que debía de la cuenta. ¿qué?
No, no. No puede ser.
No me diga que me tengo que separar de birria. No, no, albertano.
Yo ya pagué mi deuda con la sociedad. ¿qué?
Con la... Ya dame mi chiva.
Está bien. Lo siento, birria.
Tienes que irte. Pero nunca voy a olvidar que eres la más mejor amiga que he tenido en toda mi vida.
Yo sé que algún día nos volveremos a encontrar. Ah, no, de eso me encargo yo.
Pásamela. De que te la encuentras, te la encuentras, ¿eh?
Véngate. Vente, chiquita.
Vente, chiquita. ¡birria!
¡birria! Ay, ya, ya, ya, ya, ya.
Llegaron los jueces, edad. Ya llegaron los jueces.
¡hombre! ¡hombre!
Sí. Buenas tardes.
Buenas tardes. Buena.
Buena. Fuimos a verificar un intento de récord.
Bienvenida. ¡albertano!
Prepara todo para la medición. Bueno, ¿y dónde está el tamal?
Por favor, por aquí. Pásenme.
Pásen. Síganme.
Bien exigentes. Sí.
Sobre todo él, porque es rubio. Sí.
¡deténgome las mañas! Sabía que ibas a caer.
¿qué pasó? ¿qué pasó, mayor?
¿qué hace? Aquí detuve al enemigo público de chacaltepec.
A ver. Mira.
Ah, claro que no. Ese es el dalí de brocha gorda que contraté para que cubriera el grafiti.
Ah, caray. O sea, ¿no es el malas mañas?
No, porque creo que mientras usted estaba haciendo su arresto, mira cómo le intervinieron artísticamente en la unidad. ¿qué?
Miuli. Antes del mundo, todos los chacaltepenses trabajaron arduamente bajo mi directriz.
¡pase, pase! ¡lograremos el récord!
Sí, seguro sí. Con lo intenso que se puso apoli, no podemos fallar.
No, pues no. En una breve, pero emotiva ceremonia, vamos a ver cuánto me pesa el tamal.
No, no rompieron el récord. Ajá.
Sí, lo siento, pero según nuestros cálculos, les faltaron 200 gramos para poder romper el récord. ¡no puede ser!
¿eso es imposible? Yo calculé todo.
¡albertano! ¿qué haces?
Pues es que la apoli no me dejó comer nada desde ayer. Es más, me doy la ansiedad de separación porque se llevaron a birria.
¡te voy! Oigan, ¿y si vamos por un bolillote y tratamos de romper el récord de la guajolota más grande del mundo?
¿y creen que lo lograremos? ¿vamos?
Sí. Ay, no.
¿o sea que vamos a tener que regresar? Regresar a chacaltepec por una guajolota.
No es posible. ¡albertano!
¡albertano! ¡albertano!
Birria era tu mejor amiga. ¿cómo puedes estar comiéndotela?
Pues con harta tristeza, ¿no estás viendo? Es que sí está bien sabrosa.
La voy a extrañar para siempre. Ira, prueba su caldito.
Está bien bueno. ¡don john!
Écheme otros tres. Ay, albertano.
Uno no se anda comiendo a los amigos. Ay, bueno, ya que estamos aquí.
¡don john! Écheme dos de cabeza.
¿qué? ¡pedrario!
¡pedrario! ¡pedrario!
¡pedrario! ¡pedrario!
Príncipe!