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Yo me encargué de coordinarlo todo. ¡y claro que ese récord será mío!
Tomar distancia por tiempos. ¡uno, dos!
Ahora sí tenemos una misión muy importante y debemos cumplirla, cueste lo que cueste. Oye, mi querida sirenita de garrafón, ¿no te parece que estás exagerando?
Si nomás vamos a hacer un tamal. ¡no!
No nada más vamos a hacer un tamal. ¡vamos a hacer el tamal más grande del mundo!
¡ja, ja, ja! ¡qué miedo la chaparrita!
No te asustes, dirria, no muerde. Nomás a veces, pero no muy recio.
Si no logramos romper el récord, me las van a pagar. Oye, spoli, está muy bonito tu plan y para nada suenas como loca psicótica, ni mucho menos.
Pero, ¿ya no podemos empezar al rato? Es que no he desayunado.
¡sí, sí! ¡y ya sé hambrita!
¡no! ¡nada de comer!
Tenemos que empezar de inmediato. Los jueces del récord mundial llegan mañana.
Yo voy a ir por el pollo y mientras ustedes preparan la salsa. ¡no manches!
¿cuánto pollo vas a comprar para tamaño tamalote? Con dos pechugas de cebrada la hacemos.
Los tamales de la poli están bien engañados. ¡pura masa!
¡silencio! Yo voy por el pollo y más les vale que cuando regrese la salsa esté lista.
¡qué loca! Sí, chaparra.
Tú dijiste que nos tocaba la salsa y aquí nos tienes rifando con nuestros mejores pasos. ¿y mía?
Que lo mío mío es el perreo. ¿eh?
Y antes de que te enojes porque nos dijiste que la salsa tenía que estar lista, déjame explicarte que por más que quisimos explicarle cómo eran los pasos prohibidos a la birria, nomás no entendió. Parece que tiene cuatro pezuñas izquierdas.
Son unos tarados. Tenían que hacer la salsa verde.
¡oh! ¡salsa verde para los tamales!
¡ay! Pues es que no te explicas bien.
¡uf! ¡albertano!
Ahora vas a tener que hacer tú la masa para el tamal. ¿qué?
¿yo solito? Pues busca quien te ayude.
¿eh? Pero antes me das chance de comer.
¡que no! ¡no hay tiempo!
Vete inmediatamente a hacer la masa. ¡órale!
Ustedes me van a ayudar a preparar el pollo. ¿eh?
¿una pollo? ¿qué ha sido?
¿ya? Nomás vine por birria.
No se te vaya a ocurrir hacer de chivos los tamales. Vente, birria.
Ya va por mi hermandad. Ni una cascasa.
¿por qué preparo las malas malas? ¿por qué preparo las malas?
¿qué haces? Me estoy escondiendo.
¿de quién o qué? De la poli.
Se volvió loca. Se enfermó de poder.
Se volvió la mini dictadora del nixtamal. ¿entonces tú no sabes nada de las malas malas?
¡no! Sólo sé que tiene todo chacaltepec rayoneado.
Más rayada que la mamá de un árbitro. No.
Pues no por mucho tiempo. Pronto lo atraparé.
¡ya estoy siguiendo sus huellas! Ay, pues qué fácil.
A usted le quedan más cerquita. No tiene que agacharse.
Pues lo que me pediste. Me dijiste que consiguiera ayuda y amasara la masa.
Pues ni modo que lo hagamos muy perfecto. Es la primera vez que amasamos, ¿verdad, muchachos?
No, animal. Te digo que cómo se te ocurre amasar con los pies.
Oh, pues fue para más rápido. Además, yo vi que los vinos más carísimos se hacen así.
Oye, spoli, ¿no podríamos hacer una pausa para comer algo? ¡no!
De ninguna manera. ¿qué?
¡qué poca masa tienen! De verdad, no pueden parar.
Tienen que apurarse. Y no me importa si amasan toda la noche.
Mañana tenemos que tener listo el tamal. Si quieres, mato a la birria para que nos ayude.
Ay, no. De ninguna manera.
Eso ya sería mucha cochinada. Ni modo, muchachos.
Métela a más ritmo. Venga.
Olé. Ya que si llegan los jueces que van a validar el récord mundial...
Ay, ¿y creen que lo logremos? ¡logré!
Yo me encargué de coordinarlo todo. ¡y claro que ese récord será mío!
¡ah!