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Es un muñeco viviente, qué guapo. Tiene todos sus cachos buenos.
Ay, su pelo. Parece pelo de niño de adebis.
Ni una sola urzuela se le mira. ¡alberta nocho, hijo, despierta!
¡alberta nocho, despierta, hijo! ¿quién toca peta?
Ay, alberta nocho, por favor, despierta, hijo. Tienes que ir a la escuela.
¡jefe! Papá yepeto.
Está bien que sea de madera, pero no soy un lápiz. Ándale, ya levántate, hijo.
Vamos, ven. Te llevo a la escuela, hijo.
No seas flojo. Lo que pasa es que, como soy nuevo, anda de cuenta que me ganó de la chis y se que se minta mi madera.
No, hombre. Tengo las piernas pero bien, pero bien hinchadas.
Y no crea que son mentiras, ¿eh? Ajijo.
Ciudadano. Ah, caray.
¿y tú quién eres? ¿el llaverito de hulk o qué onda?
Soy cheper grillo, tu conciencia y representante ante las cámaras. ¿y por qué hablas así o qué?
Soy cheper grillo. Ando pero bien metido en la grilla.
Tú confía en mí. Yo te voy a decir lo que está chido y lo que no está chido.
Como, por ejemplo... Como, por ejemplo, que no está chido que digas mentiras.
Porque cada vez que digas mentiras, te va a crecer la nariz. Achis, achis.
Si así fuera la onda, los políticos como tú tendrían narices de tendedero. Así largas, largas.
No discutas, así dice el cuento. Tú nomás fluye.
Bueno, bueno, ya que estamos en esas, ¿no podrías mover tus influencias para cambiarme la configuración? Ah, caray, ¿de qué o qué?
Pues cada vez que diga mentiras en vez de la nariz, que me crezca otra cosa. No, no creo que se pueda.
Ahora tú, martillito, vas a ayudar al clavito para que esta sillita quede increíble. Así es el trabajo en equipo.
Muy bien, muy bien. ¡ah!
¡ah! ¡ah!
¡ah! ¡ah!
¡ah! ¡ah!
¡la, la, la, la, la! ¡alberta lucho!
¿qué tanto me decías hace rato? Ya no te oí.
No, pues la neta... La neta es que no quiero ir a la escuela, jefe.
Y sí te eché una mentirota, papá yepeto. Una disculpita.
¿y por qué no quieres ir a la escuela, hijo? Porque yo quiero ser un cantautor grupero.
¿cuándo has visto que se necesita escuela para eso? Pero ya me dijo acá el chepe grillo que sí tengo que estudiar.
Y también le dije que no diga mentiras. Entonces sí existe ese simpático grillito.
¡claro! Yo pensé que fueron los muffins que me comí.
¡alberta lucho, hijo! Ten, mira.
Este es tu primer libro de carpintería. Así podrás saber más de cómo fuiste hecho.
¿qué hubole con los palitos? Echemos uno o dos vistazos a la carpintería.
No, pues gracias, jefe. Qué bueno eres.
¿qué? Écheme su bendición.
Acerrina, ferran. Vaya, vaya, vaya.
Los maderos de san juan. Chepe grillo, cuida mucho de alberta lucho.
No se preocupe con ciudadano yepeto. Yo me encargo de que alberta lucho llegue a la escuela y aprenda muchas cosas.
Que llegue a la escuela ya. No nos pongamos tan ambiciosos.
Ándale, hijo. Ve a la escuela.
Ve. Vayan, vayan.
¿nos agarramos de la mano o es mucha jotería? Ah, no.
Así me llevó mi mamá a la escuela. Mira.
La, la, la, la, la. La, la, la, la, la.
Mira a la novia del mowgli. Oye, hermanita.
¿tú sigues de novia con el lobo del otro cuento? Cállate los ojos.
Shh. No, ya no.
Ahora se anda comiendo a la caperucita. Es que según él dice que soy muy enojona.
¿y no? Para nada, amigui.
Yo solamente me enojo por cinco razones. Por todo, por nada, porque sí, porque no y por si acaso.
Esto. ¿ya viste, amiguis?
Es un muñeco viviente. Qué guapo.
Tiene todos sus cachos buenos. Ay, su pelo.
Parece pelo de niño de adebis. Ni una sola urzuela se le mira.
¿cómo le llamas? Se vale ver, pero no tocar, ¿eh?
¿qué hacen o qué? Albertanocho, se te exhorta de la manera más atenta que no hables con desconocidas.
Oh, no son desconocidas. Se ve que se conocen entre ellas.
Hasta seguro que son primas. Hazme el favor de revisar tu cuento.
¿qué dice? Ahora verás, ahora verás.
Dice, hecho en china. Ay, ya vámonos de aquí, albertanocho.
No le hagas caso a la pastillita de menta. No vayas a la escuela.
Nosotras podemos llevarte a un lugar bien, pero bien divertido. Ey, es un lugar en donde los muñecos bailan y además puedes ganar harta lana.
Órale, va, va, va, jalo. Jalo, desde que dijeron no vayas a la escuela, ya me habían convencido.
Ey, compañero, no te dejes llevar por la oposición. Reflexiona, reflexiona.
No hagas muy nina, chaparrito. Ya hasta te pusiste verde del coraje.
Vámonos, miso. Vámonos, pato.
Hay un montón de musiquita. Mucho, bailan mucho, todo el tiempo.