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Va a ser una fiesta en su casa, bueno, más bien una albercada, entonces, ¿puedo ir? Porfa, ¿me dejan ir?
Claro que puedes ir, hija, pero yo te llevaré a esa fiesta. Sí, sí, sí, pa.
Estamos, muchísimas gracias. Va a ser la primera fiesta que voy con el chavo que me gusta.
Qué nervios. Diego.
Hola, oye, qué bueno que viniste. Te la vas a pasar súper.
Lo sé. Sé que vas a ir así.
Esta canción me encanta. ¿bailamos?
Sí. Oye, ¿y a qué hora nos vamos a meter a la alberca?
Ay, pues, en un ratito, ¿no? La verdad es que no me quiero meter a la alberca.
Yo lo que quiero es bailar contigo. Así.
Chavos. Chavos, todos por acá.
Todos por acá. ¿quieren pizzas?
Sí. ¿quieren pizzas?
Sí. Hola, pa.
Hijo, mira, te presento a ella. Es brenda, la chica de la que te había hablado.
Ay, qué buenos gustos, hijo. Felicidades, brenda.
Estás muy bonita. Ay, gracias, señor, qué amable.
Bueno, pues, coman, coman, que se acaban las pizzas. Gracias, pa.
No, ¿de qué? Les dejo una pizza por acá.
¿quieren? Claro.
Aquí está. No, ¿de qué?
Wow, diego, la neta, qué buena onda es tu papá. Es muy cool.
Sí, ¿verdad? Es el mejor papá del mundo.
¿el mejor? ¿cómo te la estás pasando?
Bien. Mira, ven, te voy a llevar a mi lugar favorito de la casa.
Este lugar, solo vengo cuando estoy muy feliz. Y la verdad, pues, no me gusta que venga cualquier persona, porque es un lugar especial para mí.
Me debería sentir especial. Pues, sí, mira.
Wow, está muy bonito. ¿te gusta?
Muchísimo. Oye, y yo, ¿te gusté?
Porque tú a mí sí, y mucho. Y quería saber si...
¿quieres ser mi novia? Brenda, ¿quieres ser mi novia?
Diego, tú a mí también me gustas, y mucho. Y sí, sí quiero ser tu novia.
¿de verdad? Sí.
Oye, ¿me esperas un momento? Tengo que ir a tocar.
Sí, claro. Aquí te veo.
Va. Bueno.
Ahorita salgo, ¿va? Buenas noches.
Hola, buenas noches. Soy el papá de una de las niñas que vinieron a la fiesta.
Le hablé hace 15 minutos a mi hija su celular, y me dijo que ya salía, pero no sale. Lo más bueno es que sigue enfiestada.
¿cree que pueda pasar a buscarla? Claro, pásale.
Seguro siguen aventándose clavadas en la alberca. Sí.
Pase, por favor. Muchas gracias.
Aquí el señor presente, viene por alguna de ustedes. ¿cuál es su hija, amigo?
No está. Se llama brenda.
Pero no está. ¿brenda es su hija, señor?
Sí. Le marqué hace un poco más de un minuto.
Le marqué hace 15 minutos a su celular, y me dijo que ya salía, y hace como uno o dos minutos le marqué, pero su celular está apagado. ¿alguien sabe dónde está mi hija?
Brenda ya se fue. No está aquí, señor.
No, mi hija no ha salido de aquí. Porque llevo más de 30 minutos esperándola afuera, en la puerta de la casa, y nadie ha salido de aquí.
Nadie. ¿dónde está mi hija?
No. Pero se lo juro, brenda ya se fue.
¿o no, chavos? Que ya se fue.
Sí. Sí, sí, se fue.
Seguramente usted se fue. Usted se distrajo y no le había salido, pero todos vimos que se fue.
No. No, no, nunca despegué los ojos de la puerta de la calle.
Nunca me moví. Mi hija no salió de aquí.
Mi hija está en esta casa y voy a buscarla. Yo lo acompaño, señor.
Yo también lo acompaño, para que vea que su hija ya se fue. No está aquí.
Chavos, mire, venga por acá. Por favor, ayúdenme a buscar a brenda.
¿no? Vamos a registrar toda la casa.
Hay que encontrar a mi novia. Algo le pasó a mi novia.
Se despidió de todos en la fiesta y se fue. Su papá la estaba esperando afuera y brenda nunca salió.
Nos vamos a quedar así, como si nada, luis. Nuestra hija está perdida.
No nos podemos quedar aquí en casa. Tenemos que ir a buscarla.
Pero ¿en dónde? ¿en dónde la buscamos, irene?
¿en dónde? Pues, no sé.
Vamos por lo pronto a la policía, a levantar una denuncia por su desaparición. Ándale, vamos, por favor.
No voy a estar esperando aquí. Grave error de mi parte.
Te voy a hacer mía. Y después, te voy a...
Mi papá, mi papá la tenía encerrada en el cuarto de máquinas. A diego, que hiciera fiestas en la casa, que veía a todas sus amigas.
Y a la que me gustaba, la comenzaba a vigilar. Cuando esa niña se despidió de todos, yo ya la estaba esperando, y la agarraba a la fuerza.
Me la llevaba al cuarto de máquinas. Me la agarraba, la mordazaba.
Y cuando todos se iban, y mi hijo se iba a dormir, sacaba estas del cuarto de máquinas, y las metía a la cajuela, y me las llevaba a un lote baldío, y ahí las hacía mías. Escarbamos en el baldío, y efectivamente, había cuerpos de jovencitas desaparecidas.
Y entre ellos, estaba el de su hija. Y yo puedo creer que mi papá sea un psicópata y un asesino.
Y yo puedo creerlo, hijo. Todos estos años viviendo con un asesino, con un violador psicópata.
Pero tenemos que seguir adelante y buscar ayuda. Diego, tú no eres como tu papá.
Tienes una vida por delante, ¿ok?