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¿ya podemos comenzar con las clases extras, maestra? Por supuesto.
Es lo que he estado esperando desde hace mucho tiempo. Desde el primer día de clases de segundo grado.
Desde que te vi creciendo muy rápido, te estás poniendo tan guapo, tan bello. Y de una vez les aviso que la calificación de este examen se pondrá en la boleta que será entregada a sus padres.
Entonces, ¿se queda o se va, antonio? No, pues, me quedo.
¿alguien más que no quiera hacer el examen? ¿tú, ignacio?
No, maestra. Yo no dije nada.
Muy bien. No quiero ver nada sobre sus pupitres y mucho menos los quiero ver copiando.
Yo no regalo calificaciones. Que comience el examen.
Cero en matemáticas. Cero.
Ni siquiera llegué al final. Llegaste al seis, ignacio.
¿en qué quedamos? Ay, es que la maestra susana...
Ay, cállate, cállate. Lo único que tienes que hacer en la escuela es estudiar, traer buenas calificaciones, no reprobar, no traer un cero.
Por favor, ignacio. Mira, la próxima vez que me vuelvas a traer estas calificaciones, te saco de la escuela y te pongo a trabajar.
No, ma. Es que no es que no quiera estudiar, sino...
Por más que estudio las matemáticas, no me entran. Pues, vas a hacer que te entren, porque no quiero una calificación igual para el siguiente mes.
Y a ver quién te firma la boleta, porque yo no, ¿eh? Hola, bebecito.
¿qué te pasa, nacho? ¿dormiste mal?
Dile a tu cara que enfrente de ti está el amor de tu vida, porque la traes más larga que nada. Ya, ya te veo, hija.
No pasa nada. Nacho, estás así porque tu mamá te regañó por tus calificaciones, ¿verdad?
Sí. Se enojó mucho.
Ni siquiera me quiso firmar la boleta. La firmó mi tía trini.
La verdad, no sé qué hacer para no seguir reprobando matemáticas. ¿quién me hace esto, maestra?
¿que no éramos amigos? Yo la escuché.
Usted lloró conmigo. No, ignacio, no te confundas.
Yo no te estoy haciendo nada. Yo solo quiero ayudarte.
Sabes que no eres buena en matemáticas, que son tu talón de aquiles. Yo quiero apoyarte para que tus calificaciones mejoren.
Quiero ayudarte a que no tengas problemas en tu casa. Somos amigos, ignacio, no lo olvides.
Y así como tú me escuchaste con el tema de mi marido, así quiero ayudarte. Tú sabes qué hacer.
En ti está que en lugar de cero saques dieces siempre hasta que te gradúes de la secundaria. Yo lo único que quiero hacer es ayudarte.
Hola, ignacio. Pasa.
Te estaba esperando. ¿quieres algo de tomar?
¿un agua, un refresco? No, sí estoy bien.
Ya podemos comenzar con las clases extras, maestra. Por supuesto.
Es lo que he estado esperando desde hace mucho tiempo. Desde el primer día de clases de segundo grado.
Creciendo muy rápido. Te estás poniendo tan guapo, tan bello.
Nacho, ¿vas a cenar o qué? Hijo, ¿estás bien?
¿te pasa algo? Déjalo, trinidad.
¿sabrá qué mosca le picó? Mejor, ¿qué onda con mañana?
¿vamos a ir a la fábrica? ¿no?
Yo tengo un buen de pedidos. Mira.
¿y tú? Ignacio.
Dígame. ¿ves cómo mejoraste en matemáticas?
Las clases extras están funcionando, por lo que te veo hoy a las cuatro de la tarde para continuar con las clases. No, no voy a poder.
Tengo tareas que hacer de otras materias. Pues, organízate.
Pero las clases no las puedes abandonar porque bajarías tu calificación. Si faltas a las clases extra, tendrías cero otra vez.
¿eso quieres, ignacio? Vaya, pensé que te habías quedado dormido.
Ya iba a ir por ti. Pues, no.
Ya ves que estoy aquí. Ya dame de desayunar para alargarme a la maldita escuela.
Todavía no está. Y no me hables así que soy tu madre.
No te extrañe que un día de estos te vole los dientes de una buena cachetada. ¿qué es lo que te pasa, ignacio?
¿tú no eras así? De un tipo para qué estás muy rebelde, muy respondón.
¿te crees muy hombrecito o qué? Nacho.
Ignacio, qué bueno que llegas. ¿qué?
¿me vas a regañar? ¿ahora por qué quieres?
¿quieres que saque diez en otra materia? No, mi amor.
No. Me doy cuenta que algo te está pasando.
¿qué es? Dímelo.
Cuéntamelo, por favor, para poder ayudarte. ¿por qué lloras, mi amor?
Ignacio, hijo. Hijo, hijo.
Hijo. ¿qué tienes?
No quiero ir a la escuela. No quiero ir nunca más.
Hijo, ¿por qué? ¿a qué te lo digo si no te...
Creo que eres lo más importante en mi vida. Eres, eres por quien me levanto todos los días.
Por quien lucho. Eres mi razón de ser.
Mientes. Claro que no miento, mi amor.
Yo sé que, yo sé que he estado muy ocupada y el poco tiempo que te dedico, dedico a regañarte, pero, pero es que no sé cómo ser padre y madre al mismo tiempo. Todos los días me violaste.
Hace tiempo me violaste. Cállate.
Llévesela. No, no, por favor, nacho.
Tú y yo somos amigos. Yo no quería hacerte daño.
No debí callar. Mi amor, vas a estar bien.
Me voy a encargar de eso de ahora en adelante. Gracias, virgen de guadalupe, por ayudarme a saber lo que le pasa a mi hijo.
Gracias, madre mía. Ahora lo podré ayudar.