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¡ay, no! ¿qué pasa, hija?
¿por qué sacaste todos los vestidos del closet? Porque ninguno me gusta.
¡qué coraje! Necesito que me compres uno nuevo.
¿pero para qué necesitas un vestido nuevo, mija? Yo puedo hacértelo.
No, no quiero que tú me lo hagas. Quiero que me lo compres.
Y lo necesito para mañana. Mi madre.
Se nos fue, mija. Se fue tu abuela, consuelo.
Es tan doloroso ver partir a nuestros seres queridos. Ahora solo estamos tú y yo, mija.
Nos quedamos solas. Ay, mamá, así es la vida.
Hay que resignarnos a las pérdidas. Algún día todos vamos a morir.
Pues sí, es cierto, mija. Oye, nati.
Ahora tendremos que ajustarnos con los gastos. ¿qué?
¿por qué no? Por supuesto que no.
A mí no me vas a quitar nada. Oye, por favor, no te enojes, nati.
Y antes, con la pensión, con la pensión de tu abuelita, consuelo, pues, nos la sobrellevábamos, pero... Pero ahora que se murió ya no contamos con ese dinero, hija.
Pues ve pensando cómo sacar más dinero, ¿eh? Porque en un mes es mi graduación de la prepa.
Y yo quiero seguir estudiando. Así que piénsalo y rápido.
Bueno, me da mucho gusto que quieras seguir estudiando. Oye, ¿por qué no comienzas a buscar información y tratas de entrar en la universidad nacional?
No, ni lo sueñes. Yo no voy a ir a una escuela pública.
Mira, hija. La universidad es la mejor opción.
No, nada, mamá. Que yo no voy a ir a una escuela pública.
Yo voy a ir a una universidad de paga donde conozca gente de mejor posición social. ¿ya viste qué vas a hacer para pagarme la universidad?
Sí, mija. Ayer hablé con mi jefe y le pedí que me diera doble turno en la fábrica de vestidos para quinceañeras.
¿y crees que con eso vas a lograr pagar mi escuela? Te recuerdo que voy a ir a la de mayor prestigio, la más cara.
Sí, mija, ya me lo dijiste. También tengo unos ahorritos que he logrado guardar con mucho esfuerzo.
Ay, muy bien, mamá, muy bien. Oye, mija, y si en esa escuela de ricos pides una beca, ¿tú crees que te la den?
Así como en tu preparatoria, tienes buenas calificaciones y eso nos ayudaría mucho. ¿cómo ves?
¿se podrá? Ah, cómo te fui.
Vas a tener que agradecérmelo siempre. Fui a la universidad en la que quiero estudiar, y conseguí hacer aceptada con un 50% de beca.
Qué bueno, mija. Qué felicidad, oye.
Ay, no, no, no, ni te alegres, ¿eh? Digo, sí es una super beca y todo, pero solo es el 50%.
Lo demás, la inscripción, las mensualidades, son muy caras, ¿eh? Y suma en los gastos de las tareas.
Digo, yo soy buena estudiante, te ayudé con la mitad. Yo ya hice mi parte.
Ahora te toca a ti hacer la tuya. Y lo estoy haciendo.
Aparte del doble turno de mi trabajo, me di vuelta en el mercado de la lagunilla y algunas tiendas del centro, y les ofrecí mis vestidos de quinceañeras, y me los aceptaron a consignación. Aparte de los vecinos, pues, les remendaré su ropa, les haré algunos surcidos.
Mijita, estoy muy feliz porque vas a estudiar en la escuela que quieres. No me importa trabajar horas de noche.
Lo que me importa es tu felicidad. Siempre.
Siempre. ¿qué haces despierta esta noche?
Hola, mija. Es que debo entregar este vestido mañana en el mercado de la lagunilla.
Lo bueno es que ya solo faltan unos pequeñitos detalles. ¿cómo te fue la fiesta con tus amigas?
Ay, muy bien. Me divertí muchísimo, ¿no sabes?
Es que la casa de mi amiga elisa es grande, hermosa, llena de lujos. No como aquí.
Mija. Ay, ya, mamá.
A ver, no te vayas a poner dramática y sentimental. No me angusties más de lo que ya estoy.
Se acerca el día de la graduación y mis amigas me enseñaron sus vestidos y están hermosos. Y yo no tengo un vestido bonito como el de ellas.
Así que no iré a la graduación. ¿qué?
¿cómo de qué no vas a ir si es tu graduación? Yo te voy a hacer un vestido como el de las revistas y será mucho más hermoso que el de tus amigas.
Te lo prometo. Mira, mañana acompáñame al centro a comprar las telas.
¿sí, mija? Ay, no, no, no puedo.
A ver, tengo que hacer tarea. Ve tú sola.
A ver, y dame la revista para decirte qué vestido quiero. Ay, sí.
Sí, mija. Si supieras que me da vergüenza que me vean contigo.
Eres humilde, corriente. Mira, aquí está la revista.
Mira, qué hermoso. Mira, dime cuál quieres y yo te lo haré con mucho gusto.
¿quién? Quiero este.
Con esa horrible cicatriz que te hace ver como un monstruo. Mi desagrado es mayor.
Qué bonito. Hasta parece caro.
De boutique. Me llena de alegría ver que sí te gustó.
Te vas a ver muy hermosa. Ay, lástima que no voy a poder asistir a tu graduación, mija.
¿no vas a ir? No.
¿por qué? Pues es que en la fábrica me pusieron un ultimátum.
Debo recuperar los días que falté por hacer tu vestido. En el mercado de la lagunilla también tengo que entregar unos vestidos que urgen.
Estaba esperando el día de tu graduación con muchas ansias. Verte recibir tu diploma.
Pero, pues, no puedo faltar a la fábrica porque, pues, si pierdo el trabajo, pues, ahí sí nos las vamos a ver muy difíciles. Perdóname, hija.
Ay, no, tú tranquila, ¿eh? No te preocupes.
Relájate. Y mira, me voy a poner el vestido para que, si le falta algún ajuste, se lo hagas, ¿ok?
Sí, sí, sí, sí. Ven, ven.
Ven acá. Ven, ven.
¡mamá, despierta! ¡mamá!
Ay, ¿qué? ¿qué?
¿pasa algo? Necesito que me des el dinero para la inscripción y para el pago de la primer mensualidad de la universidad.
Ay, perdona. Mucho se me olvidó dártelo.
Llevé tan cansada de la fábrica, pero perdóname, hija. Todavía no me pagan los vestidos que se vendieron en el mercado de la lagunilla y los de la tienda, pero bueno.
Te voy a dar el dinero de los ahorros. Espérame tantito.
Sí. Este está completo.
Este y... Toma.
Faltan estos trescientos. Inscripción y primera mensualidad pagada.
Ya soy parte de esta escuela. Es aquí.
Es aquí donde pertenezco. ¿y qué hago, benita?
Debo trabajar muy duro para poder pagarle la universidad a mi hija. Es que, de verdad, lucero, tu hija no tiene conciencia de lo que haces.
A natalia le vale. Es una egoísta.
Es que, de verdad, lucero, tu hija no tiene conciencia de lo que haces. Es mi hija, benita.
Mi única hija. Y no me importa trabajar mucho.
Yo lo único que siempre he querido es que natalia sea una chica feliz. Desde que iba a nacer, yo la amé y la protegí en contra de todos.
Y te consta. La protegiste incluso del desgraciado de su padre, que era un maldito cobarde.
El pasado hay que dejarlo en el pasado. Lo importante es que natalia será una gran ingeniera civil y que todos mis esfuerzos algún día valdrán la pena.
¿por qué? Porque estoy segura que me los va a recompensar.
Natalia, en este tiempo que llevamos tratándonos, me he dado cuenta de que eres la mujer de mi vida. Y quiero que mis papás te conozcan, porque contigo voy muy en serio.
Te amo. Rodrigo, yo te amo mucho más.
Mucho. ¿qué pasa, hija?
¿por qué sacaste todos los vestidos del closet? Porque ninguno me gusta.
¡qué coraje! Necesito que me compres uno nuevo.
¿pero para qué necesitas uno nuevo? Necesitas un vestido nuevo, hija.
¿yo puedo hacértelo? No, no quiero que tú me lo hagas.
Quiero que me lo compres. Y lo necesito para mañana.
Es para una presentación de final de semestre. Muy importante.
Es para la universidad. Debo de ir guapa.
Arreglada. De eso depende que siga conservando mi beca.
A ver, espérame aquí. Ahorita vengo.
Ándale, benita. Préstame el dinero.
Natalia, lo necesito urgentemente. Debes ponerle límites.
Para que se ubique y valore el gran sacrificio que haces por ella. Ay, por favor, préstamelo ya.
Es mucho dinero. Ay, lucero, solo por ti voy a prestarte.
Ay.