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Vamos a tomarnos un té. ¿otra vez tú?
Me vas a obligar a ponerte una orden de restricción. Y no va a ser nada difícil porque eres un ex convicto.
Zahid, por favor, solo vino a traer estas cosas. ¡lárgate!
Zahid, ya basta. ¡lárgate!
Hijo, por favor. ¡que te vayas!
¡es que escúchame! ¡que te vayas!
¡no quiero tus porquerías en esta casa! ¡no quiero tus porquerías!
Hola, hijo. ¿tú qué haces aquí?
Me dejaron pasar porque saben que soy tu papá. Pues de ahora en adelante voy a dar la orden para que no te dejen entrar.
Por favor, perdóname. Te lo suplico.
Cometí muchos errores que estoy pagando muy caro. El más grande fue...
La muerte de tu mamá. El día que se murió mi mamá, también te moriste tú.
Así que no pierdas tu tiempo conmigo. No te voy a perdonar.
Mira, hijo. Te compré un libro de cocina.
Ya sé que tú sabes todo, pero quizá te pueda servir el libro. Gracias.
Muchas gracias. Maricruz, qué alegría volver a verte.
Yo salí y me pasó la dirección. Espero que no les moleste.
De ninguna manera. Siéntese, por favor.
Gracias. Ya said me había contado que se volvieron a ver.
Aunque no la llevan bien, ¿no es así? Pues sí, es que es muy difícil enmendar los errores del pasado.
Pero de verdad me da mucho gusto volver a verte. Y ahora embarazada.
Sí, tengo siete meses de embarazo. Oye, ¿qué va a ser?
Niño, said anda feliz y vuelto loco. Pintando el cuarto del bebé.
Déjame tocar al bebé. Claro que sí.
¿tú qué haces aquí? ¿que no te cansas de buscarme?
Ya te dije que no te quiero volver a ver. Y no quiero que me molestes a mi mujer.
Said. No.
No, maricruz. No quiero que este señor venga a mi casa a molestar a mi familia.
Tú nunca verás a mi hijo. Así que déjanos en paz.
Voy a cansar de pedirte perdón. Y espero que un día puedas hacerlo.
Said, ojalá... No.
No, maricruz. No quiero que me digas nada.
Pues de todos modos te lo voy a decir. Espero que un día no te arrepientas por no perdonar a tu papá.
Siempre te quejaste de que era muy necio. Y ahora tú estás siendo igual que él.
Es que no sé qué puede ablandar tu corazón. Tú no eras así, said.
Ya basta, no lo voy a perdonar. Por favor, said, recapacita.
No, jocelyn, recapacita tú. Esto ya es un tema muy hablado.
Entiende que no lo quiero ver. No lo quiero en mi vida.
Esa es una decisión tuya. Y hasta te nombran como said castillo porque no usas el apellido de mi papá.
Y todo este rencor es alimentado por mi abuela. Con mi abuela no te metas.
Es la única que me ha apoyado siempre. ¿y ya por eso haces lo que ella quiere?
Ella ha sido mi apoyo. ¿y sabes qué?
De una vez escogí. O estás conmigo o estás con él.
Y si estás con él, entonces tampoco te quiero volver a ver. Ya quiero que nazca.
Ya quiero tenerlo entre mis brazos. Voy a ser un muy buen hijo.
Un muy buen padre. El mejor.
Said, no puedes ser un buen padre mientras sigas arrastrando ese coraje que tienes hacia tu propio padre. ¿eso qué tiene que ver con nuestro hijo?
Todo. Tiene todo que ver.
Porque mientras no lo perdones, algo te faltará siempre. No se puede ser feliz ni pleno si no perdonas.
Y más si se trata de tu padre. No.
No, no, no. No puedo con el dolor que sentí cuando me avisaron del accidente de mi madre.
Y me dijeron que estaba muerto. Pero tu papá vivió.
Y no es que fuera malo. Pero se equivocó.
Y todos cometemos errores. Porque es de humano errar y también rectificar.
Piénsalo, said. No somos perfectos.
Y podemos equivocarnos. Y al menos yo sí quiero que nuestro hijo conozca a su abuelo.
Ese señor perdió sus derechos. Pero yo no.
Y seré la madre de nuestro bebé. Así que también tengo derecho de decidir con quién quiero que crezca mi hijo.
Buenas noches. Maricruz.
Mira lo que traje para mi nieto. ¿ya viste?
Ay, qué bonito juguete. Ve.
Tengo esta. No se hubiera molestado, don rogelio.
¿qué dices? No, no, no.
Pero pase. Vamos a tomarnos un té.
¿otra vez tú? Me vas a obligar a ponerte una orden de restricción.
Y no va a ser nada difícil porque eres un ex convicto. Said, por favor.
Solo vino a traer estas cosas. ¡lárgate!
Said, ya basta. ¡lárgate!
Hijo, por favor. ¡que te vayas!
Escúchame, es que escúchame. ¡que te vayas!
¡said, por favor! ¡no quiero tus porquerías en esta casa!
¡no quiero tus porquerías! ¡no quiero tus porquerías!
¡no! ¡mi amor!
Sí, papá. Por san ignacio y...
Y por mi hermanito, mauricio. Sí, papá.
Claro que te perdono. Yo nunca debí haberte recriminado tanto.
Y es verdad. Pagaste tu deuda con la sociedad.
Perdóname tú a mí por no haberte escuchado. Son mis hijos y los quiero.
Sean felices. Son buen padres, said, y esposo.
¡papá! ¡papá, papá!
¡no, papá, papá! ¡no, papá!
¡no, papá, papá! Toma, yacelín, cárgalo.
Para que te vayas entrenando como mamá. Pero qué cosita tan bonita.
¿cómo la van a llamar? Ya sé.
Said como el papá. No.
Se va a llamar rogelio, como mi papá. Qué bonito.
Rogelio. Rogelio.
Gracias a la terapia entendí muchas cosas. Y aprendí a perdonarme.
Yo creo que uno de los ingredientes más importantes del perdón es el amor.