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La fiesta de halloween que van a hacer en el patio de la escuela. Dice que va a haber un concurso y que el premio al mejor disfraz va a ser de mil...
Y tenemos que ser las campeonas. Sí, susy, así alguna de las dos tiene que ganar.
Nos vamos a disfrazar bien chido. ¿cómo?
¿de qué se piensa disfrazar? Yo me voy a disfrazar de vampira.
Ay, como mi novio edward cullen. Ay, yo pensé que yo era tu novio.
Claro que lo eres. El otro es solo de chocolate.
Ay, bueno, yo me voy a disfrazar de zombie. De muerta viviente.
Ya están vendiendo cosas para disfrazarnos en halloween. Vamos a ver, vamos.
¿ya vieron esa máscara? Está bien chida.
Es suficiente para que espantes. No le hagas caso a lulu, tú estás rete lindo.
Tus pupilentes voy a parecer zombie. Y a mí se me van a poner las hojas amarillas como de vampiro.
¿cuánto cuesta? 300 pesos.
¿es lo menos? Sí, es que son de los buenos, importados.
Pues habrá que decirle a nuestras mamás para ver si nos quieren dar dinero para comprarlo. Vimos unos pupilentes que nos queremos comprar para que se nos pongan los ojos así de muerto.
Y a mí amarillos así como de vampiro. Vaya, sí, amarillos.
Se le ponían los ojos a diana salazar. Qué novelón se aventó la lucía méndez.
¿y cómo era eso, mami? Pues así, de repente se le ponían los ojos amarillos.
Estamos seguras de que si una de las dos se compre sus pupilentes, seguro ganamos. Pero deben de estar muy caros.
Yo recuerdo que a la méndez se los trajeron de no sé dónde. Ay, por favor, mami.
Mamita, por favor, queremos ganar ese concurso. No, no, no, yo no estoy de acuerdo en que se pongan esas cosas en los ojos.
Ay, no seas así, ma. Porfa, me voy a ganar 1.
500 pesos. Apenas algo cobra los gastos con lo que gano en el puesto.
Ya. Te prometo ahorrar todo lo que me des para los domingos, pero, por favor, échame la mano para los pupilentes, por favor, mamá.
Te prometo pagarte el último centavo. Está bien.
Sí. Gracias, mamá.
Voy a hacer lo posible para que se te pongan los ojos como los de diana salazar. Ay, gracias, mamá.
Ay, es lo mejor. Mamá, no tiene nada de malo que me ponga unos pupilentes.
Todos los chavos se los ponen. Que no, que no me convences de que uses esas cosas en los ojos.
Además, dios sabe de qué estarán hechas. Ya, duérmete, por favor.
Son de los buenos, mamá. Por eso cuestan 300 pesos.
Si no, costarían menos. Ya, por favor, mamá.
Que no, niña, ya, duérmete, por favor, porque eres bien floja para ir de mañana a la escuela. Choca que mi mamá sea tan mal pensada y que no sea como mi tía rosaura, que sí te va a comprar tus pupilentes.
Ay. No te preocupes, prima, la vamos a convencer.
Uy, a ustedes les fue bien. A mí y mis papás me dijeron que no tienen dinero, que consiga el disfraz como pueda, pero que no cuente con ningún solo peso, porque la vida está bien dura.
Claro que no van a trabajar con nosotras. Ay, por favor, mamá, necesitamos el dinero.
Entendemos que ustedes no pueden y no lo queremos ganar. Sí, tía, y qué mejor que trabajemos aquí con ustedes para que nos echen un ojo y no corramos riesgo.
No, es que se van a distraer de la escuela. No, no, no, no, les prometemos que no.
Pero, andi. Contrártenos de esos chalanas.
Está bien, vamos a darles la oportunidad. Pero, rosaura.
Prudencia, hay que apoyar a nuestras hijas, pero a la primera calificación baja que saquen, les quitamos el trabajo. Juega.
Pues, órale, a lavar los platos. Yo primero.
¿están esos pupilentes? Son 300 por cada una.
Sí. Aquí.
Tienen. Muchas gracias.
Lo que se les ofrezca, güeritas. Susi, nuestros disfraces van a ser los mejores.
Sí que van a dar miedo con esos pupilentes puestos. Sí.
Y con el dinero que me sobró, nosotros podemos comprar unas uñas postizas largas y punteadas así como de vampiro. Ay, qué buena idea.
Yo me voy a comprar maquillaje para parecer un zorro que nos compramos para disfrazarnos en la fiesta de halloween. La neta, sí van a sacar más de un susto.
Hicieron un gran esfuerzo y me da mucho gusto que ya hayan comprado sus pupilentes y todo. Nada.
En china. No, pues, más a mi favor para que no se pongan esas cosas.
Los chinos hacen puros productos baratos. ¿quién sabe qué tenga eso, eh?
No les destruyas la ilusión a nuestras chamacas, que se la rifaron honestamente. Caste.
Sangre. Ah, ¿verdad?
Pues, creo que ya. Solo nos falta ponernos los pupilentes.
Pero yo no sé cómo... Pero yo no sé cómo...
Ay, pues, es muy fácil, susi. Solo sígueme.
Ve, te lo pones en tu dedo, pero con cuidado, ¿eh? Abres bien tu ojo.
Piqué. El ojo.
Te picaste con las uñas de vampiro. Ten cuidado con el otro, susi.
Concurso, susi. Vamos a ganar el primer partido.
Vamos a ganar el primer lugar. Ay, ¿con qué quieres, eh?
Te voy a comer tu cerebro. Los maestros y yo hemos estado observando sus disfraces y ya tenemos al ganador.
El concurso de disfraces es... Yarlas, están felices.
Son rete buenas muchachas. Bueno, sí, ya, ya, tienes razón.
Disculpen por haber sido el negrito en el arroz, ya. No.
Importa, ma. Entiendo que te preocupes, pero ve.
Bueno, sí, pero ya tenemos que ir a descansar. Ay, sí, porque estoy muerta.
Está como mi disfraz. Que les vaya bien.
Me voy a la cabeza en la almohada. Voy.
A dormir con todos mis pupilentes puestos. Ay, pues ya, ¿qué?
Voy por algodón y crema para que te quites todo eso. Ay, está bien.
Era desarreglarme. ¡daste!
¿por qué te volviste a poner los pupilentes? Medio flojera quitármelos.
Medio me levanté en la noche para ponerme la pijama. No debiste dormirte con los pupilentes puestos, hija.
Mira nada más cómo tienes el ojo derecho, bien rojo. Ahorita me los quito y me lavo.
Para que no se me irrite más. ¿a ti también te pica el ojo?
Cuesta. Mucho trabajo mantener el ojo derecho abierto.
A ver, espérame. ¿qué?
Te pasa. Es que me duele mucho.
A mí también me duele. Ya no se los tallen, que se les van a hinchar más.
Y les va a doler peor. Es que no aguanto el dolor.
¿sabes? Te voy a dar unos besitos para que ya no te dé lavar.
Es que no veo, mi... ¿cómo que no ves?
Sí, no alcanzo a ver. Veo muy borroso.
Mi. Niña, pues, ¿cómo no vas a ver borroso?
Si traes ese ojo bien hinchado e irritado. Pues, ¿qué te pasó?
No lo sé, maestra. Seguro se me metió mucho polvo.
Está bien, siéntate. No sé qué me pasa.
Ya, no te preocupes. Es que sigo viendo borroso.
Peor de como veía antes. Seguro es por todo lo que te lo has estado tallando.
Es que de verdad no aguanto. Deja que tu ojo descanse.
Verás que cuando lo dejes de tallar, vas a volver a ver como si nada. Yo veo bien.
A lo mejor se te metió algo en el ojo y no te diste cuenta. Sí, a lo mejor.
Quiero un ojo. ¿y las papas?
Ay, yo también. Espérame.