
La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
¡hola, hola! No me grites así que la sal rosada del himalaya de las micheladas de ayer me cayó mal.
¿la sal rosada del himalaya te cayó mal? ¿no habrán sido más bien las 17 caguamas que te tomaste?
No, no, no, mami, no. Tampoco me levantes falsos.
Fueron 18. Rojo, ya le he dicho.
Por favor, no baje a desayunar crudo. Ya estuvo, que no desayuné, eso, nada.
Es un lindo día, es un lindo día, es un lindo día que no llena de alegría. ¿por qué estás tan de buen humor?
Tu buen humor es mi mal humor. Con razón, siempre estás de malas.
Adivinen qué día es hoy. Martes.
Sí, sí, sí, pero no es cualquier martes. Es martes.
Es martes de... ¿m, m?
Es martes de micheladas. Sí, muy bien, seguro ya se me antojó una.
No, no, es día de m, m. ¿me está elgureando?
No, no, es martes de mollejitas. Nuestra tradición familiar.
No, elgureando m, m. Ya cámbile a sus mollejitas, por favor.
Qué ridiculeza es esa. Pero si así lo hacíamos, lo hacíamos antes, flaquita.
Antes. Antes es antes de fue de tiempo pasado.
Verbo, ahora somos millonarios. ¿sabe qué es otro?
Yo soy lento. Pero mejor lo hacemos martes de m, m, m.
Martes de mollejitas y micheladas. No sean ridículos, por favor.
Arturo, la gente de nuestro nivel no tiene martes de mollejitas. Mejor tengamos una cena de martes como nos merecemos.
¿como nos merecemos? ¿vamos a cenar galletas saladas?
Sí. Sí.
Sí. Sí.
Sí. ¿qué es ese olor tan asqueroso?
Ahora sí no fui yo, ¿eh? O sea, a veces se me cae uno que otro, pero esta vez no fui yo.
No, no, no, no. Lo que huele son las mollejitas que estoy cocinando.
No, no, no. Con todo respeto, señor, huelen espantoso.
Bueno, lo que pasa es que apenas están hirviendo, pero les voy a poner su salsita y van a quedar de rechupete, como dice la chaviza. Oiga, suegro.
Sí. ¿por qué sigue cocinando esas mollejitas?
Ya somos ricos, ya podemos comer hasta carne. Arturo, por favor, huele toda la casa.
¿en qué quedamos? Deja de cocinar eso.
Pero, flaquita, hoy es m. M.
Martes de mollejitas. Acuérdate que te encantan.
Por supuesto que no. Nosotros nunca hemos comido mollejas, arturo.
No seas ordinario. No manches, suegra.
Si bien que le decía al pollero que le apartara las mollejitas, no se haga. ¿cuántas veces le tengo que decir que no me llames suegra?
Ah, sí, sí. Cámara, suegra.
Les quiero presentar al chef que acabo de contratar. Carísimo, por cierto.
Él va a estar a cargo de nuestra nueva cena m. M.
Martes de millonarios. Él es emilio.
Emilio de navo. ¿eso?
¿el nabo? El nabú.
No, eso. De nabó.
¡dios! Es el famoso chef.
Es, es, es... Oh, el chef de nabú.
Bienvenido, monsieur. Es un reconocido chef cinco estrellas.
¿cinco estrellas? Eso es reprobado.
Arturo, dale una buena propina para que sean diez estrellas. La verdad es que se me antoja algo más...
Normalito. De ninguna manera, arturo.
Nosotros, nosotros somos todo. Menos normalito.
Me queda clarísimo que no son normalitos. Bueno, pues, a trabajar esas diez estrellas que acabo de contratar.
Carísimas, por cierto.