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¿cómo ves a mi mamá? Urge tomarle la presión.
A ver, y cuénteme, ¿qué le pasó? Me dolió la cabeza.
Estaba mareada. Sí, vio luces amarillas, empezó a sentirse peor hasta que se desmayó.
Sí. ¡ay, ojalá que no se nos muera!
¡ojalá que no se nos muera! ¡cállese!
¡es que ya le dio el ataque cardíaco! La señora solamente se desmayó, por favor, no ponga más nerviosa a su hija.
¿y usted quién es? ¡ayúdame!
Ayúdame a llevarla. Sí, sí.
A mí también. La señora solo va a estar aquí.
¡ayúdame! Apóyese en mí, apóyese en mí.
Sabía que le iba a dar, lo dijo el doctor. ¿qué doctor?
Uno que fuimos a ver. Le advirtió que no hiciera esfuerzos porque su presión estaba altísima.
¿le dio algún medicamento? Sí, esto.
Pero pues doña refugio no lo compró porque no le alcanzó el dinerito. Por favor, suelta la receta.
Sí. Aquí tiene.
Sí. Y compró un baumanómetro.
¿un qué? Es un aparato para medir la presión.
Yo aquí se lo anoto. Ah, sí.
Baumanómetro. Sí.
No se tarde, por favor. Sí.
No, doctor, sí, te doy permiso. Mamita, ¿qué te duele?
¿qué sientes? Ya estoy bien, hijita.
No se vaya a levantar. No, no, no, no, no.
Tiene que estar tranquila. Sí, mamita, descansa.
Ya se me está pasando el mareo. Qué pena conocerlo en estas circunstancias.
Jóven. ¿cómo ves a mi mamá?
Urge a tomarle la presión. A ver, y cuéntame, ¿qué le pasó?
Me dolía la cabeza. Estaba mareada.
Sí, vio luces amarillas, empezó a sentirse peor hasta que se desmayó. Sí, sí.
Vaya, ¿hasta qué llegó? Pues hubieras ido tú.
Muchas gracias. Gracias.
El medicamento que tiene que tomar, depende de qué tan alta tenga su presión. Vete trayendo agüita para la medicina, rubí.
Ándale, muévete, muévete, muévete. Tardes, ¿eh?
¿a poco usted es doctor? Así es.
Dolores, el joven es el que trajo a rubí la otra noche en la casa. Ah, ¿usted es el amigo del novio de la tal maribel?
Ajá. Dolores.
Doña lola, le agradezco su ayuda, pero fíjese que mi mamá sí necesita descansar. Bueno, pues, vengo más tarde a darle una vueltecita a doña refugio.
¿qué pasó? Hasta luego, doctorcito.
Hasta luego, muchas gracias. Sí.
Señora, no deje de tomar sus medicinas a sus horas. Aquí se lo anoté.
Y coma solamente lo que le anoté. Y por favor, guarde reposo.
Sí, mamita, yo te voy a traer de comer y me voy a quedar a cuidarte. Ya no voy a ir al cóctel a la universidad.
No, hija, ve, yo sé lo importante que es para ti. No, no te voy a dejar sola, mamá.
Tu hermana me puede cuidar. Ya estoy bien.
Ya estoy bien. Oh, no, doctor.
Dígame la verdad. Ya le dije la verdad, pero tiene que seguir al pie de la letra el tratamiento.
Ya ves, hija, ve a tu fiesta, me cuida. Gracias, mamita.
Pero me espera hasta que llegue cristina. ¿es en serio que mi mamá está bien?
¿o solo lo dijiste para tranquilizarla? Me gustaría que después hiciera algunos estudios, pero si hace lo que le indiqué, no va a tener ningún problema.
Muchas gracias, alejandro. No tengo con qué pagarte lo que hiciste por ella.
Fue una suerte que llegarás a tiempo para ayudarla. Olvídalo.
¿entonces qué? ¿entonces al cóctel?
Me encantaría ir contigo. Y más ahora que ya me di cuenta que sí reúnes todas las cualidades del hombre que siempre he soñado.
¡guau! Lástima que ahora tú tengas tan mal concepto de mí.
Rubí, ¿qué te parece si olvidamos todo? Empezamos otra vez.
Ojalá pudiera pagarte desde ahora muchas sirvientas para que tú no me hubieras ni un dedo. Eso no es lo que quiero, hija, sino que cristina y tú estén bien, que lleven una vida digna.
Yo ya viví, estoy tranquila. Me puedo ir en paz si dios me llama al lado de tu padre.
Mamita, no digas eso. Tú vas a vivir muchos, muchos años más.
Y no vas a terminar tus días en un lugar como este, te lo juro. Yo te voy a dar una buena vida, mamá.
Rubí, buena vida, hija. Mamá, por favor, deja de hablar como si te fueras a morir.
Alejandro te dijo que estás bien. Sí, hija, ya sé.
Pero de todos modos, pues, me alegra de que platiquemos. Que luego se va la vida en las preocupaciones diarias.
Y uno nunca habla de las cosas que de veras son importantes, hija. Sí, mamita, claro.
Ay, mi vida, hija, te quiero muchísimo. Espero haber hecho de ti un buen ser humano.
Te estaba buscando porque necesito hablar contigo. ¿tú dirás?
La mamá de la chava con la que estoy saliendo padece de hipertensión. Quiero que se haga un electro.
No te preocupes. Yo tengo electrocardiógrafo portátil y el holter alquilados.
Sí, sí, yo de eso yo me encargo. Pero me interesa que tú la veas como cardiólogo y me des opinión.
Por supuesto. Gracias.
Ay, fue una suerte que rubí llegara con ese doctor. Sí.
Pero más que curarme físicamente, no sabes el bien que me hizo comprobar que yo no estaba equivocada, que rubí no nos mintió con lo que nos dijo del hombre que la trajo la otra noche. Y cómo es él, mamá?
Es joven? Sí.
Y muy guapo, hija. Además, se le ve que está interesado en tu hermana.
¿y por qué rubí no nos había hablado de él? Ay, porque ella es muy reservada.
Aunque no nos cuente mucho. Estoy segura que no ande en malos pasos.
Mira, también tengo este collar que te va muy bien. No, gracias.
Prefiero usar mi moneda de siempre, pero el anillo sí te lo sé. Yo creo que ahora, con mayor razón, tengo que ir a visitar a tu mamá.
De veras, siento mucho que se haya puesto mal. Gracias.
¿y a ti cómo te fue con los padrinos de héctor? Ya llegó tu papá de la oficina y quiere hablar contigo a solas.
Está en el jardín. ¿todo está bien?
Eso espero. Después te cuento.
Comprar. ¿y este?
Este no lo conoce, ¿verdad? Este no es un vestidito de su niña.
Qué bueno que haya otra gente que también le regale ropita nueva. Ah.
Y le encargo que regrese la ropita que se llevó el día que fueron al golf. Luis es el presidente de la sociedad de alumnos y también es arquitecto, igual que tú.
Un placer. Bueno, no me ha recibido, pero estoy haciendo mi tesis sobre proyectos ecológicos.
Qué bien. Yo dirigí un proyecto así en nueva york.
Si quieres, luego platicamos. Claro, me interesa mucho.
Bueno, y perdón por interrumpirlos, pero está hecho un lío con la asignación de las mesas. A ver, déjame ver.
Me disculpa un momento. Voy a ver lo de las mesas con él.
¿vamos a bailar, luis? Claro.
¿vamos a bailar? No, no, me da pena.
No puedo hacerlo bien. ¿y?
Aquí entre nos, yo nunca gané un concurso de baile ni nada por el estilo. Dice que quiso besar a la fuerza roya.
¿por qué tan sola? ¿estás aquí?
Nada más vine a hacer el ridículo. Ah, no.
No, no, no. Un accidente.
Ya no bailamos. Ya, ya, mi amor, no le des importancia.
Estar contigo y aquí estamos mejor solos los dos. ¿vamos solos?
Eso depende. ¿ah, sí?
¿de qué? De que no vuelvas a separarte de mí en todas las noches.
Eso no es así. Prefiero que regresemos a la mesa.
No, no, no, no, vamos a hablar. Ya sabes que yo no tengo ningún problema con esto.
Y tampoco quiero que te sientas incómoda. No, no, por favor, no.
Maribel, si nuestra relación va en serio, no debes sentir pena. Es que es la primera vez que un hombre me acaricia así.
Me da vergüenza que toques este aparato que tengo que usar para caminar. Nada, nada.
Soy una tonta. No quise estropear el momento, pero no estaba preparada.
Iríamos poco a poco. Yo no quiero hacerte sentir mal.