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Me parece increíble que tengas la desfachatez de venir a pedirme ayuda a mí. Si no estuviera tan desesperada, ten por seguro que no lo habría hecho.
O sea, todo me tenía presa, como si fuera una criminal. Exactamente como lo hicieron conmigo en la cárcel, por tu culpa.
Te he dicho mil veces que no tuve nada que ver con tu encierro. Y sea como sea, si ahora estás con la mujer que amas, es gracias a mí.
El celular de alejandro sigue apagado, pero por lo menos en el hospital me informaron que está estable. ¿y cómo quieres que te conteste el celular, primor?
Si el pobre hombre está tirado en la cama, gracias a tu maridito. ¿qué le hizo?
Intentó envenenarlo, loreto. Es primor, mejor tranquilízate y no insistas en ir al hospital.
Si héctor te amenazó con matar a tu amado, júralo que lo va a volver a intentar en cuanto te le acerques. Loreto, no puedo creer lo que está pasando.
¿cómo me iba a imaginar que héctor sería capaz de encerrarme y de intentar matar a alejandro? Es que, es que lo trastornaste.
Pobrecito, primor. De plano, héctor sí resultó tan loco como telo.
Antes no te mató como aves de... Ay, cállate, no lo digas ni de broma.
Se fue capaz de envenenar a alejandro. ¿quién sabe qué piensa hacerme a mí cuando me atropeye?
Eso es muy grave. Tienes que protegerte, loreto.
Todo va a estar bien, primor. Lo importante es que ya te escapaste.
Sí, pero de todos modos eso no soluciona todo lo demás que está mal. Ay, ma.
¿a qué te refieres, primor? Alejandro se hizo novio de la maldita coja.
¿qué? No, doctor, tengo que estar bien.
Es que no puedo quedarme inmóvil. ¿por qué no te has movilizado?
¿era que me...? Por favor, recéteme un calmante más fuerte.
¿por qué no se puede? Está bien en tiempo, gracias.
¿qué pasó, polo? Ya buscamos por todos los alrededores y no encontramos a la señora.
Son unos estúpidos. ¡ah!
¿quién llamó ese proveo? Dora, señor, pero dora tampoco aparece.
¿cómo que no aparece? No pierda más tiempo, hay que ir al hospital buenaventura.
Seguramente rubí está ahí con... Tráeme otra vez las medicinas.
Pero si ya se las tomó, señor. ¿y a ti qué te importa?
No me importa. Voy a tomar lo que tenga que tomar para estar bien.
Tengo que ir con ustedes. Tengo que encontrar a rubí.
¡déjenme las medicinas, por favor! No bebas eso.
Aquí está tu celular. No debí traértelo, pero eres tan terco.
Alejandro, deberías descansar en lugar de estar pensando en el trabajo. Sabrina ya canceló todas tus citas.
Sí, marco, pero tengo pacientes que me van a hablar al celular. Quiero ir mis recados.
Eso es todo. Bueno, te veo después.
Muchas gracias. No cabe duda que tienes más vidas que un gato.
Cuídate. Me tienes cerrada.
A mí y a tu hijo. Loreto, por favor, llévame a tu departamento.
Me tengo que bañar y arreglar para ir al hospital a buscar a alejandro. Ya te dije que...
¿es una imprudencia? ¿quieres que tu marido nos asesine?
Nosotros también. No, no, está bien.
Voy a esperar un poco. Pero de todos modos tengo que ver a alejandro.
Necesito hablar con él. Además, ya estando con él, héctor no me va a poder hacer nada.
¿y podrás convencer a alejandro que regrese contigo? Digo, ¿por qué?
¿porque si ya anda de novio con la cojita? Sí, pero esa estúpida no me lo va a quitar.
Y menos ahora que yo estoy esperando un hijo de él. Siempre y cuando él te crea.
Porque según lo que me dijiste, él piensa que ese hijo es de héctor. Por el ultrasonido falso que tu maridito le enseñó.
Yo voy a probarle que este hijo es de él. ¿y te va a creer solo porque tú lo dices?
Puedo hacerme otro ultrasonido en el hospital. Y que él mismo me acompañe y vea con sus propios ojos que es verdad lo que le estoy diciendo.
Así no tendrá ninguna duda. ¿y mientras?
¿qué vas a hacer? Tienes que buscar un lugar donde esconderte.
¿puedo quedar contigo? Pues me ha encantado darte hospedaje, pero seguramente héctor va a ir enloquecido a buscarte.
Hasta yo estoy arriesgando el pellejo. Porque en cuanto él sepa que yo te ayudé, no quiero ni pensar lo que va a tratar de hacerme.
Sí, tienes razón. Te voy a prestar algo de dinero para que vayas a un hotel.
No, no, no, yo sola no. Tengo mucho miedo.
No quiero estar sola, loreto. ¿a dónde puedo ir?
¿a dónde? No.
Lo que quiero es estar en tu casa. No.
Tienes que creerme, cayetano. Héctor me tenía encerrada.
¿usted? ¿y usted qué hace aquí?
Soy amigo de la familia. Qué bueno que la vuelvo a ver, porque estaba verdaderamente preocupado por usted.
Con permiso, con permiso. ¿esta es la rubí que rescató?
¿sí? ¿me crees ahora, cayetano?
Tienes que recibirme en esta casa. Este hombre es testigo de lo que pasó.
Él me rescató. Sí, mi hombre, sí es cierto.
Bueno, pero la vida está llena de coincidencias, ¿no? ¿quién iba a decir que yo iba a ayudar a la hermana de cristinita?
Un momento, un momento, un momento. Usted fue quien metió en la cárcel injustamente a cayetano, ¿verdad?
Sí. ¿y ahora viene a pedir posada, la muy descarada?
Discúlpame, cayetano. Lo último que yo hubiera imaginado es que estaba ayudando a la rubí esta que te encerró injustamente en la cárcel.
Usted no se meta. Ay, ¿por qué no?
¿por qué no? Si cayetano es mi amigo, es mi brother.
De todos modos, onésimo, yo mismo le aconsejé que le ayudara porque eso era lo justo. Pues sí, nadie debe privarnos de la libertad.
Ahora sí te tocó una cucharada de tu propia medicina, rubí. Doña lola, déjeme hablar con cayetano.
Sí, por favor, déjenlo solos. Véngase.
¿dónde quiere que le invite mi dolores? Porque ahora sí traigo feria, mire.
Lo que me dieron por rescatar aquí a la seño. Al menos, algo bueno salió de todo este lío.
Véngase, hombre. Venga.
¡loreto! ¡loreto!
¿dónde está rubí? ¿y yo cómo voy a saberlo?
No te hagas el tonto. Tú entraste a mi casa y tú te pasaste por un plomero para sacar a rubí.
No, no, no. Yo estuve en un desfile.
Yo no la he visto nunca. ¿otra vez se pelearon?
¿qué le hiciste? Nada.
Pero a ti te voy a romper la cara si no me dices dónde está rubí. No, no, no.
Me parece increíble que tengas la desfachatez de venir a pedirme ayuda a mí. A ver, si no estuviera tan desesperada, ten por seguro que no lo habría hecho.
O sea, tú me tenías presa como si fuera una criminal. Exactamente como lo hicieron conmigo en la cárcel, por tu culpa.
Te he dicho mil veces que no tuve nada que ver con tu encierro. Y sea como sea, si ahora estás con la mujer que amas, es gracias a mí.
Sí, darme el amor de mi hija y reconquistar a mi mujer. No es mi culpa que no hayas podido hacerlo, cayetano.
¿qué pasa? ¿qué haces aquí?
Vino a pedir que la recibamos en esta casa. ¿en la casa de tía rubí?
Todo depende de lo que digan tus papás. No, las cosas no pueden ser así de sencillas, rubí.
Tenemos que hablar. ¿por qué no me hablaste de lo que estaba sucediendo?
Desde que se perdió fernanda no he sabido nada de ti. No podía venir a verte, héctor.
Me tenía encerrada. Ya te había contado que me celaba, que me maltrataba.
¿estás diciendo la verdad? Y traté de hablarte, pero héctor no me dejaba.
Por eso estoy aquí, cristina. Pero ya veo que tengo cerradas las puertas de esta casa.
Viene por mí. ¿y mi esposa?
¿dónde está rubí? En el cuarto de mi silla.
Vámonos, rubí. Rubí no sale de aquí.
Es mi esposa y nadie va a impedir que me la lleve. Le recuerdo que está en mi casa y yo no voy a dejar que se la lleve.
¿por qué? ¿qué fue lo que les dijo ella?
La verdad, que me has tenido encerrada todo este tiempo. Que no me dejabas ahí.
Tuve que encerrarla por la salud de nuestro hijo. ¿estás embarazada, rubí?
¿por qué no nos dijiste nada? Porque no nos iba a chantajear con eso.
Y lo que dice héctor no es así. Sí estoy embarazada, pero mi hijo está bien.
No necesito estar encerrada. Si quieren, vamos ahora mismo con un médico para que lo confirmen.
Yo soy el que va a estar al pendiente de ese hijo. Sí, pero no a costa de la libertad de rubí.
Voy a llevarme la hija. ¡no, rubí!
¡no me lleves! Si rubí no quiere irse con usted, no puedo obligarla.
Mi amor, llévatela al cuarto. ¡ándale!
Si insiste en llevársela por la fuerza, voy a llamar a la policía. Cada vez es más violento conmigo.
Y yo puedo soportarlo, pero mi hijo no tiene la culpa. Gracias por ayudarnos, cayetana.
Te puedes quedar, rubí. Pero si héctor te trata como dices, deberías denunciarlo, precisamente para proteger a tu hijo.
Bueno, yo me tengo que regresar al trabajo. ¡pero ni siquiera has comido!
Así me suelta la mano. Nos vemos después.
Cayetana, gracias por todo. Voy a hacer un ayuno.
¿a quién me vas a hablar? A mi suegro, él tiene que saber la verdad.
Bueno. Don genaro.
Rubí. Estoy muy preocupada y tengo miedo.
Me acabo de escapar porque héctor me tenía encerrado. Y no me dejaba ni salir ni hablar por teléfono.
¿qué estás diciendo? Es la verdad y usted tiene que ayudarme.
Héctor, escapar es de cualquier cosa. ¿dónde estás, rubí?
En casa de mi hermana. Espérame ahí, voy para allá.
No te muevas. No, no se preocupe por mí.
Mi cuñado no dejó que héctor me llevara con él. Pero usted tiene que convencerlo para que me deje en paz.