Experto revela qué trastornos psicológicos podrían estar detrás del exceso de cirugías plásticas

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La aparición de 'La Muñeca Latina' en el programa 'Hoy' causó gran revuelo en redes sociales

Luego de que Aleira Avendaño, 'La Muñeca Latina', apareciera en el programa 'Hoy' el pasado martes 14 de julio en una sección de ejercicio físico, en redes sociales se desató gran controversia por el imponente físico de la modelo y por el tamaño de sus glúteos, pues su curvilíneo cuerpo es producto de un estricto régimen alimenticio, en combinación con exhaustivas rutinas de ejercicio y más de una cirugía plástica.

Y eso es algo que Avendaño no niega: en una entrevista con un programa de espectáculos en diciembre de 2019, la maestra fitness de 30 años reveló que desde que tenía 19 años se ha realizado 38 cirugías plásticas para lograr el cuerpo de sus sueños.

En medio de la conversación que ha provocado en redes sociales, nos preguntamos qué hay detrás de la motivación que alguien podría tener para entrar al quirófano con frecuencia: ¿existe alguna razón psicológica que lleve a someterse a muchos procedimientos quirúrgicos?

Al respecto, Las Estrellas entrevistó a Herson García Noguez, Psicólogo y Maestro en Psicoterapia, para conocer más sobre la psique de una persona que ha transformado su cuerpo de manera radical.

"Bueno, pues podría tratarse de una persona con un apego al papel que juega su imagen dentro de sus relaciones interpersonales, es decir, con las demás personas, o intrapersonales, que es con uno mismo; cómo se lleva uno con su propia imagen, con su propio cuerpo. Suelen ser personas con mucha atención respecto a lo que 'deberían ser', lo que ya son, lo que no han conseguido todavía e incluso con lo que temen perder", explica García.

Sobre si esta motivación está relacionada con algún trastorno psicológico, el especialista en salud mental expone que existen tres desórdenes asociados con la búsqueda constante de someterse a procedimientos quirúrgicos estéticos.

Trastorno histriónico de la personalidad: "Se trata de personas con una necesidad muy grande de recibir atención de los demás, lo cual los lleva a modos de comportamiento que busquen impactar o atraer la mirada ajena, como con el dramatismo o en este caso con la imagen".

Trastono dismórfico corporal: "Cuando uno no pude dejar de pensar en alguna singularidad corporal, pueden ser más, que se perciben como defectos o rasgos incómodos, aunque estos sean mínimos o imperceptibles para los demás".

Trastorno narcisista de la personalidad: "Son personas que tienen una percepción muy alta de sí mismas, que se enganchan mucho con la idea de recibir atenciones de las demás personas o que se ven a sí mismas como figuras muy importantes. Sin embargo, este aparente exceso de confianza podría encubrir una autoestima muy frágil que resiente demasiado cualquier crítica hacia a su persona".

Sin embargo, el experto aclara que estos trastornos no siempre están relacionados con alguien que se somete a diversas cirugías plásticas. "Me refiero a casos más extremos, donde sí puede existir alguno de estos tres".

Pero, ¿qué pasa cuando estos procedimientos estéticos son evidentes? Es bien sabido que las cirugías plásticas, en ocasiones, no son bien percibidas por ajenos, ya que existe una sinfín de tabúes respecto al amor propio y a la aceptación del físico con el que hemos nacido.

Al respecto, García responde: "Las sociedades actuales tienden a marcar con mucho rigor, algo así como un culto al cuerpo, que señala y que rescata atributos muy específicos de acuerdo a lo que lo que se considera un ideal. Esto no solo ocurre a nivel de una cirugía estética, lo podemos ver con las críticas que reciben quienes se pintan el pelo o que usan pupilentes; esto puede ser rechazable por algunos grupos sociales, incluso se puede llegar a la burla".

El experto agrega que esta actitud de rechazo está relacionada con el choque que existe entre la percepción de cómo es una persona y cómo esta persona se transforma, por eso la cirugía plástica genera esa sensación de que algo "no es natural".

Y esto lo considera como un estereotipo muy marcado sobre las personas que se someten a estas cirugías, sobre todo en personas que pertenecen al medio artístico o con un alto nivel adquisitivo, que los lleva a querer mejorar su imagen. "Esto siempre genera un debate sobre si es bueno o no que una persona invierta tanto en este tipo de procedimientos".

Finalmente, García reflexiona sobre la importancia de sentirnos bien con nosotros mismos. No obstante, aclara que cualquier cambio que decidamos hacer respecto a nuestra imagen, no debe ser bajo un concepto de rechazo absoluto.

"Yo, personalmente, considero que cada uno debe de hacer lo que le haga sentir mejor consigo mismo, siempre y cuando esto no esté apoyado en un total y absoluto rechazo a uno mismo, rechazo a tu propia imagen, a la propia esencia. Porque entonces, si se trata de eso, no existe ninguna cirugía estética que pueda cambiar esa devaluación interna", concluye.