De Los Monstruos de Ecatpec a Fátima: los feminicidios que impactaron a México

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De Los Monstruos de Ecatepec a Fátima: Los feminicidios que indignaron a México

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Casos como los de Ingrid Escamilla y Abril Pérez provocaron la indignación del país

El próximo lunes 9 de marzo, las mujeres mexicanas protestarán con un Paro Nacional para protestar por la violencia de género y el alarmante repunte de feminicidios que azotan al país. Además, el paro pretende mandar un poderoso mensaje: Si paran las mujeres, un país entero se para.

De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, a lo largo del 2019 se registraron 3,795 asesinatos de mujeres, y actualmente matan a 10 mujeres al día. Y aunque todos los casos han sembrado indignación en toda la población, el hartazgo social, que ha desembocado en marchas, manifestaciones y protestas, se derivó de ciertos casos que alcanzaron gran impacto social y mediático (a nivel tanto nacional como internacional) por la crueldad de las circunstancias en las que sucedieron.

Estos casos provocaron la indignación de la ciudadanía y lograron encender un foco rojo respecto a la crueldad generalizada con la que se cometen los feminicidios en el país, pues de
de acuerdo con la red 'Reconcilia DH', "a diferencia de los hombres que suelen ser asesinados con arma de fuego por otros hombres con los que no necesariamente tenían una relación, las mujeres en México mueren principalmente a mano de sus parejas, exparejas o de personas a quienes conocían, en su gran mayoría hombres, mutiladas, asfixiadas, golpeadas, acuchilladas o ahorcadas y sus cuerpos mutilados son desechados en las vías públicas, frecuentemente con signos de tortura sexual".

Se convirtió en uno de los casos más escalofriantes del 2018 debido a las crueles declaraciones de los asesinos seriales, una pareja conformada por Juan Carlos Hernández y Patricia Martínez Bernal, conocidos mediáticamente como los 'Monstruos de Ecatepec', ya que actuaban en dicho municipio del Estado de México.

Su aprehensión se dio luego de que secuestraran y asesinara a una mujer de 28 años, a la cual también le robaron a su hijo de dos meses de edad para cometer trata de menores. Además de este crimen, las autoridades indicaron que Hernández y Martínez pudieron cometer abuso sexual y matar entre 10 a 20 mujeres más.

"Prefiero que mis perritos coman carne de esas mujeres, a que ellas sigan respirando mi oxigeno (…) Si salgo de esta, les digo que voy a seguir matando mujeres porque a veces la voz no me deja dormir, dos por el odio que les tengo y tres porque sigo teniendo necesidad todavía, que coman mis hijos a que coman en otro lado, que coman mis hijos”, dijo Hernández en su declaración.

En octubre de 2019, tras una investigación, fueron condenados a 327 años de prisión por ocho cargos de feminicidios, así como delitos de trata de personas e inhumación ilegal de restos humanos.

Su muerte se registró el 25 de noviembre de 2019, el mismo día que se protestaba Contra la Violencia de Género. Abril Pérez Sagaón fue asesinada a las18:05 cuando salió de un juzgado en Río Churubusco e Insurgentes, donde enfrentaba una batalla legal con su exmarido, Juan Carlos García, por la custodia de su hijo.

Abril fue herida en la nuca y posteriormente perdió la vida en un hospital. Su exesposo se convirtió en el principal sospechoso del asesinato luego de hacerse pública la violencia física que ejerció contra ella e incluso la trató de matar.

En enero de 2019, mientras Pérez dormía la golpeó con un bat y la lesionó con un bisturí, hecho por el que lo denunció y por el que Juan Carlos ingresó al penal por tentativa de feminidicio; pero solo permaneció 49 días preso y fue puesto en libertad cuando el caso fue reclasificado como violencia familiar.

Sin embargo, el exesposo de Abril negó ser el responsable del crimen e incluso mandó una carta, en la que no solo pedía justicia, sino que señaló que estaba en total disposición para colaborar con las autoridades.

“Estoy en la total disposición de colaborar con la autoridad en la investigación correspondiente. Pese a los conflictos que tuvimos como matrimonio, jamás hubiera deseado este desenlace tan trágico”, indicó; pero la familia de su exmujer puso en duda sus palabras y lo señalan como el responsable.

Pese a las sospechas, los presuntos asesinos de Abril Pérez fueron detenidos el pasado 5 de marzo en calles de la Ciudad de México. De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Ciudadana uno de los detenidos fue el que le disparó y el otro sujeto era el que iba abordo del taxi, resguardando la motocicleta.

Ingrid era una joven de 25 años que murió en febrero pasado a manos de su pareja, Erick Francisco, quien la descuartizó en su departamento. En su confesión, el feminicida reveló que Ingrid Escamilla había amenazado con atacarlo con un cuchillo e incluso lo golpeó minutos antes de que él la apuñalara en repetidas ocasiones en el cuello.

Erick Francisco, quien afirmó que cometió el crimen por vergüenza y miedo, descuartizó el cuerpo de la víctima con un cuchillo de cocina, con el cual también le arrancó la piel desde la cabeza hasta las rodillas; además le quitó varios órganos que primero tiró en el baño de su casa y después optó los depositó en una coladera de la alcaldía Gustavo A. Madero.

Después del asesinato, el sujeto relató todo a su expareja, quien además de dar aviso a las autoridades, acudió a recoger a su hijo, un adolescente de 15 años que sufre de autismo y quien fue testigo del homicidio.

La crueldad del crimen provocó que tanto familiares como cientos de mujeres se manifestaran en la Ciudad de México aclamando justicia. El caso cobró más relevancia, luego de que se filtrara un video del feminicida confesando su delito y de que circularan en redes sociales y medios impresos una serie de imágenes del cuerpo de Ingrid Escamilla, lo que abrió un nuevo debate: el tratamiento que los medios de comunicación amarillistas hacen de los feminicidios, tratándolos como un espectáculo y revictimizando a las mujeres.

Erick Francisco fue vinculado a proceso en el Reclusorio Oriente por feminicidio y en los próximos tres meses se hará una investigación complementaria para esclarecer el crimen.

El 11 de febrero pasado Fátima, de tan solo 7 años, desapareció al salir de la escuela mientras esperaba a que su madre pasara por ella. La menor fue sustraída por una mujer y cuatro días después fue encontrada sin vida y con huellas de violencia, tortura y abuso sexual envuelta en una bolsa de plástico dentro de un costal.

Su cuerpo fue identificado tras realizarse un examen genético y a los días del hallazgo fueron detenidos los responsables Gladis Giovana Cruz Hernández y Mario Alberto Reyez Nájera, quienes fueron procesados por los delitos de feminicidio y secuestro agravado.

La detención de los feminicidas se logró gracias a que se viralizaron sus fotografías y nombres, lo que permitió que fueran identificados y finalmente acusados por un familiar de Mario Alberto ante las autoridades del Estado de México, donde estaban refugiados.

Al momento de la aprehensión, los asesinos ofrecieron dinero a los policías para que les permitieran escapar; sin embargo, los intentos de fuga fueron frustrados y Giovana y Mario fueron aprehendidos. Ante el temor de ser agredidos dentro de la prisión en la que se encuentran recluidos, solicitaron a las autoridades del sistema penitenciario vigilancia especial, ya que han recibido amenazados de muerte.

Están en un área restringida, pero no van a estar así pos mucho tiempo y ahí es donde van a empezar los problemas (…) La noticia llegó hasta aquí y los internos están muy molestos, dicen que eso no se hace”, señaló una fuente a El Universal.

Giovani y Mario permanecerán en prisión mientras sigue la investigación para recabar más pruebas y es que la Fiscalía General de Justicia sigue buscando el arma con la que se cometió el asesinato, un cinturón, el cual utilizó Giovana para estrangular a la menor.

Aunque no se trató de un feminicidio , el caso de María Elena Ríos Ortiz es otro ejemplo de la violencia de género que a diario enfrentan todas las mujeres mexicanas. La saxofonista oaxaqueña fue atacada con ácido en la cara el pasado 9 de septiembre cuando un hombre le vació dos litros de ácido sulfúrico en todo el cuerpo y rostro.

Desde un inicio, la joven señaló como responsable a Juan Antonio Vera Carrizal, exdiputado del PRI, con el que sostuvo una relación en la que afirma vivió amenazas, acoso y maltrato psicológico por año y medio.

Me rociaron ácido porque decidí terminar una relación y dedicarme a la música”, señaló Ríos en el programa Así Las Cosas de W Radio. La joven fue atacada luego de que terminó su relación con Vera Carrizal, quien hasta el momento se encuentra prófugo de la justicia.

Las autoridades solo han podido detener a los agresores materiales de María Elena, quienes se encuentran bajo prisión preventiva; sin embargo, la joven lanzó un fuerte llamado de atención al presidente Andrés Manuel López Obrador para que dé con el autor intelectual del ataque, su expareja Juan Antonio Vera Carrizal.

La agresión provocó que las articulaciones de María Elena fueran afectadas e incluso que no pudiera moverse; además, el corrosivo dejó profundas cicatrices tanto en la cabeza como en las mejillas. Tras el ataque, María Elena ha enfrentado varias cirugías e injertos en el rostro, brazos y piernas como parte del proceso de recuperación, la cual podría prolongarse hasta cuatro años.

Todos estos casos reflejan que la violencia contra las mujeres es algo normalizado y sistemático que merece una atención especial por tratarse de asesinatos violentos por cuestiones de género, que nada tienen que ver con un homicidio tipificado como tal. Es por eso que los feminicidios merecen una atención especializada y urgente.