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Ay... Ay...
Ay, ay. Ay, ay, ay, ay, ay, ay.
Señor, por favor. Por favor, aguante un poco más.
- solo falta un poco. - ay, no puedo.
Ya no puedo. Pues ¿qué le duele mucho?
Ay, sobre todo cuando me río. Mire.
¿y ahora por qué tardará mucho el doctor chapatín? Pues ya no estaba en la sala de operaciones, pero yo creo que ya no debe de tardar.
- aquí viene, ya. - doctor chapatín.
- doctor chapatín. - ¿qué quiere?
- un herido. - no tengo.
Pero yo sí tengo uno aquí. ¿entonces para qué quiere más?
No, doctor, se lo digo para ver si lo atiende. Ya lleva aquí más de dos horas esperándolo.
Chanfle. Ay, perdone que me haya dilatado, pero es que tuve una operación de mucha urgencia, ¿sabe?
No tenga cuida... Por cierto.
¿creerá usted que me tardé más de cuatro horas para encontrar el tumor del paciente? Chanfle, pues ¿dónde estaba el tumor?
Lo tenía en el estómago, pero empecé a buscar por el tobillo. Oiga...
- - ah, otra cosa. Recuérdeme que tengo que ir todos los días al hospital para ver las novedades que acaban de llegar.
Las enfermeras. Oiga, doctor, ¿y a qué horas me va a usted a atender?
Ahorita, nomás deje que me quite esta cosa. Ah, otra cosa.
Fuera de las enfermeras, en ese hospital todo es horrible. Heridos por acá, heridos por allá, enfermos por más allá.
- nomás de verlos me da cosa. El día que yo tenga un hospital, únicamente voy a admitir gente sana, coloradota, robusta.
Sí, señor. Doctor, me va usted a atender, ¿sí o no?
Ay, sí, hombre, sí, sí, sí. A ver, ¿qué es lo que tienes?
Ay, doctor, tengo todo y es que anoche bajé la escalera rodando de cabeza. ¿y por qué no baja caminando como todo mundo?
No lo hice intencionalmente, doctor. Lo que pasa es que, al ir bajando, le pisé la cola al gato, el gato chilló, yo me espanté y saca sonaban.
- ay. Ay, no, pues más lo sentí yo.
Sí, sí, pero no se preocupe, mire. Casualmente, el otro día acudió un señor que le pasó exactamente iba bajando la escalera, le pisó la cola al gato, se asustó, se tropezó y saca sonaba.
Yo lo atendí. Y, dígame, ¿pudo volver a caminar?
¿cuándo ha visto que los muertos caminen? ¿se murió el señor aquel?
Sí. Bueno, pero usted no tuvo la culpa.
¡no! ¿le duele tanto haber perdido un paciente?
¡no! Bueno, entonces ¿por qué llora?
Me estoy machucando los dedos. Yo no sé cómo puede usted seguir ejerciendo la medicina a su edad, doctor.
¿me insinúa que soy viejo? No, no, no, de ninguna manera, pero no sé por qué me late que usted empezó a hacer trasplantes de corazones cuidado, doctor chapatín, lo va a dejar peor de lo que está.
Con esa cara ya no se puede ah, y a propósito, es usted muy tonto. - ¿por qué?
- ¿por qué no metió las manos cuando se estaba cayendo para evitar golpearse en la cara? No, no, no, si yo no me golpeé en la cara, doctor.
¿ya nació así? Digo, ¿qué pasó, doctor?
Digo, bueno, me va a recetar, ¿sí o no, doctor? Ah, sí, sí, sí.
Le voy a recetar esta pomada que es muy buena para quitar el dolor. Ah, para untar en todo el cuerpo.
Óigame, doctor, pero es que a mí me duele todo el cuerpo. En la cola del gato.
¿qué? ¿cree que los gatos no sienten?
No, pues sí, sí, sí, bueno, pero para mí. Bueno, pues a usted le podemos dar una friega.
¿otra? Es una friega de alcohol.
Ay, muy bien, doctor, muy bien. Bueno, y dígame, ¿cuándo cree que pueda yo volver a caminar?
Ah, eso se lo voy a decir con toda precisión. Señorita, ¿tiene por aquí un calendario que me preste?
Eh, sí, doctor. Aquí hay uno.
No, pero un calendario de 1988. Ay, mire, olvídelo, doctor.
Yo creo que con dificultades, pero puedo caminar. Así que yo ya me voy.
Ahí le dejo su pomada. Oiga, espere.
Ahí hay un gato afuera. - tenga mucho cuidado con...
- ay, amor, ¿ya vas a empezar otra vez con tus bromas pesadas? No son bromas, mi amor.
Es que estoy haciendo la limpieza. Bueno, ¿y por qué tienes que hacer la limpieza precisamente cuando estoy leyendo mi periódico?
¿y por qué tienes que ponerte a leer el periódico haciendo la limpieza? Mira, creo que mejor me voy a leer ándale.
¡carlos! ¡carlitos!
Oye, mi amor, ¿de casualidad no sabes de quién es el cadáver que está ahí adentro del baúl? Ay, no sé, amor.
Probablemente es de... ¿el qué?
El muerto, el cadáver que está dentro del baúl. ¿quieres decirme que adentro del baúl hay un cadáver?
Sí, ¿no es tuyo? Ay, amor, no estoy de humor para bromas pesadas.
Pues eso es lo que yo digo. En las casas decentes no debe haber baúles llenos de cadáveres por ahí.
Ándale, ándale. Llévatelo de aquí, ándale.
Ay, en el fondo envidio tu sentido del humor. Voy a comprar unos cigarrillos, ahorita vengo.
No, espérate, no. No miento.
No me tardo, regreso rápido. Eso es lo malo de no tener un hombre en la casa.
Sombreros, botellas o ropa usada que den. - algo de ropa...
- ¡señor, señor ropavejero! Pásele, pásele.
- esta usted en su casa. - sí, gracias.
Dígame. Ay, viene usted como caído del cielo.
Ja, pues tampoco soy paracaidista. No sea tonto, señor.
Perdóneme, señorita, pero yo no tengo nada de tonto. Perdóneme, pero yo no tengo nada de señorita, tonto.
Bien, ¿para qué soy bueno? Ay, ¿se interesa en comprar un traje de caballero usado?
¿está muy usado el caballero? No, el que está usado es el traje.
Ah... Bien, pues me gustaría verlo.
¿de veras le gustaría verlo? Claro, digo, ¿no?
No creo. ¿cómo?
Este, digo que... Que no creo que quepa en el costal que trae usted.
Uy, pues ¿tan grandote está? El traje no, pero el relleno sí.
- ¿qué...? - ay, pero no se preocupe.
Yo tengo allá adentro un costal más grande. Ahorita vengo, espérenme tantito, ¿eh?
Ay... ¿y ahora quién podrá defenderme?
¡yo! ¡el chapulín colorado!
Síganme los buenos. ¿qué pasó, chapulín?
¿no te lastimaste? Claro que no.
Ya sabes que todos mis movimientos están fríamente calculados. Ajá, pero qué bueno que viniste, chapulín colorado.
Fíjate que acabo de escurrir de un difunto que ya falleció. Eso se llama pleonasmo.
No, pues, ve tú a saber cómo se llamaba, pero de que está muerto, no. Pleonasmo se llama lo que acabas de hacer.
La repetición de varias palabras que significan lo mismo, como eso del cadáver muerto de un difunto que ya falleció. Es como si dijeras...
¿tú cómo te llamas? Ramón.
Bueno, es como si dijeras "ramón, analfabeta, bruto, bestia". O sea, ¿para qué usar tantas palabras si diciendo "ramón" bastaba?
Pero ¿qué pasó, qué pasó? Vamos, ay.
Bueno, ya entendiste lo que quiere decir un pleonasmo. Ahora dime, ¿cuál es la preocupación que te preocupa?
Por nada, chapulín. Pero a mí me late que me quieren echar la culpa.
- ¿la culpa de qué? - pues del muertito...
Aguas, ahí viene esa vieja loca. Yo mejor me escondo, chapulín.
¡ay, no! Mire, señor ropavejero, yo creo que con este cos...
¡el chapulín colorado! No contaban con mi astucia.
Por fin se ha cumplido mi sueño dorado de conocerte en persona. - yo me llamo margarita pérez, ¿y tú?
No, yo no. Oh...
Este, que diga, yo... Pues yo soy el chapulín colorado.
Ay, pues sí, ¿verdad? - oye.
- ¿mmm? ¿qué no estaba por aquí un ropavejero?
Ah, sí. Él fue precisamente el que me invocó para que lo ayudara.
¡ándale! Ayudando los dos, se lo pueden llevar más fácilmente.
- toma, ahorita vengo. - ¿qué?
Voy a la cocina por mi monedero para darles la propina. Oye, ¿esto qué?
¿qué pasó, chapulín? ¿ya viste lo que hay en el baúl?
Sí. Oye, ¿pero quién habrá puesto esos despojos aquí?
- yo. - ¿tú?
Sí, pero... Bueno, pero ¿quién se lo quebró?
- yo. - no.
- sí. - no.
- sí. - ¿sí?
No. Digo, sí, sí, sí.
Ah, pero no lo hice intencionalmente, ¿eh? - ah, ¿no?
- no, lo que pasó fue que... Le pegué con el costal, se cayó y...
No voy a creer que con un costal así, así nada más de... - ¿quieres que me quiebra otro?
- no, no, no. ¡no, perdóname, chapulín!
¡yo soy padre de 14 hijos y 5 más en proyecto! ¡no, chapulín, yo no!
Oye, oye, oye, oye, oye, oye, ¿qué, qué te pasa? No, nada, nada, chapulín.
Olvídalo. Es más, mira, como tú venías a ayudarme, ayudándote a ti, chapulín.
¿ayudándome en qué? Ah, pues a llevarnos eso de aquí.
Sí, mira, yo conozco un terreno baldío aquí cerca. Si quieres, ahí lo tiramos.
Buena idea, mira. Tú velo sacando, mientras yo vigilo que no regrese la señora.
- ¡sale y vale, chapulín! - ¡síganme los buenos!
Margarita. ¿ya acabaste de hacer la limpieza, mi vida?
No, no, no, ¿qué pasó, qué pasó? Vamos, ay ¿a qué hora llegó?
¿por dónde entró? Ramón, a las ocho, por la puerta.
¡no sea payaso, amigo! ¿amigo?
Me va usted a perdonar, pero yo escojo mis amistades. ¡le repito que no sea payaso!
¡lo agarré con las manos en la masa! ¿en la masa?
Pues ni que fuera tortillera. Mire, ¿cuál masa?
Mire, mire. Pero ya sé quién es usted.
¡es un ratero! ¿ratero yo?
¿no? ¿entonces por qué está aquí?
Por desgracia, señor. - ¿qué?
- mire, es más. Así que me voy.
- óigame. - qué esculcar y qué esculcar.
Me lleva el chanfle. ¿qué estaría tratando de llevarse este tipo?
- a ver... - ¡aguas, aguas!
¡aguas, ahí viene la vieja! ¡el chapulín colorado!
¿de qué vieja hablaba? - es mi mujer.
Pues esa, aguas que... - ¿tu esposa?
- sí. Lo sospeché desde un principio.
Yo ni siquiera puedo saber qué hacía ese ropavejero aquí en mi casa. Pues es que yo lo mandé a llamar para que se llevara al difunto.
- ¿cuál difunto? - olvídalo, olvídalo, chapulín.
A mi esposa e encantan las bromas. Ah...
Y dale con los de las bromas. Bueno, si no me quieres creer, allá tú.
Pero por si acaso quieres salir de dudas, ¿por qué no ves lo que hay ahí dentro de ese baúl? Ay, baúl.
Ni modo, voy a ver. No, no, espera.
No hace falta. Yo sé qué es lo que hay adentro del baúl.
¿qué hay? Un florero.
Un florero roto. Es que se me rompió sin querer, entonces yo eché ay, chapulín, ¿y todo por un florero roto?
Aunque te voy a confesar una cosa, chapulín, ¿eh? Chapulín, chapulín, te estoy hablando.
No, hombre, no te apenes, no te apenes. Mira, ahorita voy por una escoba y lo recojo rapidísimo.
No tardo, chapulín. Es que le traigo un poco de café.
Ah, sí, mira, yo voy por un recogedor a llevarme... Sí, ándale.
Chapulín, mira. ¿te quieres servir tú mismo el café?
Chapulín. ¿eh?
¿eh? Que si te quieres servir un poco de café.
Sí. Chanfle.
Se rompió mi florero. Ay, era nuevo.
Ay, chapulín, ¿qué le vamos a hacer? Ahorita vengo, chapulín.
Voy a tirar esto a la cocina, ¿eh? - ¡chapulín!
- ¿qué te pasa? ¿la mujer de quién?
No. Ah, el difuntito, dices, ¿no?
Pues por eso me regresé, yo ya me había comprometido a ayudarte con él, ¿no? Y pues hay que cumplir.
Órale, dame una manita. ¿te gusta esa o prefieres otra?
Ah, qué bien. Ya lo estabas empezando a sacar, ¿no?
Órale, ándale. Vamos a acabar con esto de una vez.
Órale. Agárralo de los pies.
- ¿yo? Órale.
- órale. - sí lo agarro.
Por eso. Órale.
- sí lo agarro. - ya sé.
Pero órale. Está muerto.
- sí lo agarro. - ¡pero ya!
Se aprovechan de mi nobleza. Ándale, eso.
Ahí va. Eso, eso, eso.
Eso, eso, eso. Ay, ay, espérame.
Espérame tantito. Voy...
Voy a cerrar el raúl. Oh, ¿qué digo?
Que me estoy cansando. No, no, no.
No me grites. Encima...
En primer lugar, yo no tengo vela en este entierro. En segundo lugar, ni siquiera sé quién es el muerto.
- ¡mi madre! - ah, ¿es tu mamá?
Mucho... ¡ay, señor don difunto!
¿por qué no respetas la paz de los muertos? No fue con intención.
A mí me habló la vieja del ropero. No, ¿qué digo?
No, ¿qué diga? La...
El... El...
El ropavejero. Yo no, yo no tuve la culpa.
Ay, ay, ay. Ay, por favor.
Está ocupado. Árbol de la esperanza, mantente firme.
Quiero ver tus ojos al despedirme. ¡lo vi!
¡el muerto caminaba! ¡caminaba el muerto!
¿de que te ríes? De que el muerto no está muerto.
¿qué? Sí, es una pequeña broma que te preparamos.
El muerto es mi primo. Y se prestó para esto.
Lo sospeché desde un principio. ¿ropavejero?
No, no, sí, sí. Pero a mí me llamaron para que me llevara un traje usado, ¿no?
Y me llevo un traje usado. - chapulín, con tu con permiso.
- señor. Señor, por favor.
Es mi traje. Señor, lo siento mucho.
Me pasaron por muerto.