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Ya encontré alacrán, ¿y ya para qué? Usted la ve, yo de rueda.
A usted también la picó bien. Estábamos hablando de lo peligroso que es este animalito llamado alacrán.
¿sabían ustedes que su picadura puede matar un marrano? Debes tener mucho cuidado, ñoño.
Mira él, mira él. A ver, dime.
¿me lo podría prestar? El alacrán.
¿para qué lo quieres? Para que lo vea mi mami.
¿con qué objeto? Con los ojos.
Pregunto qué causa, motivo, razón, circunstancia. Ah, pues para que vea que es un animal muy distinto.
No lo entiendo. Ah, bueno, es que mire, el otro día que regresé yo de la escuela a mi casa, mi mami me dijo: "tesoro, ¿qué fue lo que viste hoy en la escuela?
" y yo le dije: "mami, fíjate que vi un animal a través de un cristal. " y me dijo: "ah, ya pusieron un espejo en la escuela.
" silencio, silencio. ¿a quién te referías cuando dijiste "vieja chancluda"?
Y les advierto una cosa. De ninguna manera voy a permitir que se le falte el respeto a esa dignísima dama que es doña florinda.
Y a ti, kiko, te voy a prestar el alacrán. Únicamente para tener un pretexto para ir a su casa a recogerlo.
De la mujer indígena. Indígena.
¿y qué es venenoso? ¿pero de dónde lo sacaste, mija?
Me lo prestó kiko. ¿y a kiko quién se lo prestó?
Se lo prestó el profesor jirafales. ¿y para qué se lo prestó el profesor jirafales?
Para que se lo enseñara a su mamá. Entonces ya el profesor jirafales se dio cuenta de la clase de mujer que es doña florinda, ¿no?
¿por qué? ¿por qué, mi hijita?
Está muy claro. Es una forma muy sutil de decir que doña florinda es muy venenosa.
¿y qué es? Claro que sí.
Bueno, ya dame, dame. No, no, espérate, santiago.
No, si dárselo, como no, como no. Ah, ya está.
¿el profesor jirafales te dijo que vinieras a enseñarme un alacrán? Sí, porque dijo que así tenía un pretexto para venir a verte.
... De los alfileres que traía en esta cajita.
¿alfileres? Sí, alfileres.
Encontrarlos. Ah, encontré un alfiler.
Sí, chabón, pero con mucho cuidado, eh. Sí, cuidado.
¿cómo diablo se te ocurrió abrir el frasco, kiko? Pues es que no me di cuenta.
No me di cuenta, claro, porque espérate, espérate. Digo, para bruto no se estudia, eh, kiko.
Pues sí. Además, mírate...
¿qué onda, amor? ¡que te esperes!
Digo, ¿tú sabes lo que significa tener un alacrán vivo aquí en la vecindad? ¿qué onda, amor?
¡que te esperes, chabón! ¿qué quieres?
Quería preguntarle qué es eso que trae usted atrás de la oreja. ¿eh?
¿quieres preguntarme qué es lo que trae usted atrás de la oreja? ¿a qué trae usted atrás de la oreja?
Alacrán. Por ningún motivo.
No quiero alarmarla, ¿entendiste? Sí.
Bien, yo me encargo de todo. Una tacita de café, amor.
Gracias. Aunque si la tiene a buscar...
¿qué le pasa, profesor? ¿le picó?
¿qué le picó? El alacrán.
Hablando, eh. Mami, de nada.
Ay, de nada. Ay, de nada.
Sí, ya acaba de picar el profesor jirafales. ¿a qué pasó, kiko?
¿le diste mi recado al maestro jirafales? ¿qué traes, qué traes, qué traes?
¿que no puede hablar en voz baja? ¿y por qué voy a hablar en voz baja?
Usted debe respetar a un moribundo. ¿a cuál moribundo?
Era de suponerse. ¡era de suponerse!
Por eso te estaba yo regañando, kiko. Pero a mí también.
¿dónde? Pues es que la poppy se lo llevó para enseñárselo a su mamá.
Y luego me lo prestó a mí para que yo se lo enseñara. Y ahora a mi papá.
Nada más que ya no traigo a devolver. Pero entonces, ¿quién picó a todos?
A usted también la picó. Una cajita con alfileres cuando kiko me enseñó la lacra.
Pues me asusté y... Ay.