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Maritza, no tengo nada que decir. Al contrario, has hecho un excelente trabajo con nuestro hijo.
Y si quieres tener tu fiesta de 15 años, ¡pues la hacemos! ¡león!
¿a qué estás? ¿qué estás haciendo?
Deja eso, lavar trastes es para mujeres. Además, en la semana viene doña telvina a hacer el quehacer.
No me cuesta nada venir a dejar mis trastes sucios y lavarlos. Tampoco es como que se me vayan a caer las manos.
Y tampoco dejar de ser hombre. Ya terminé.
Claro que sí, es mi único hijo. Mi orgullo.
Me convenciste. Muchas gracias.
Y bien ganado. Sonia, pásame las especificaciones.
Muchísimas gracias. ¿y cómo te va en casa de tu padre?
Bien. Solo que él tiene creencias muy marcadas de que las labores domésticas son solo para mujeres.
Es un troglodita. ¿qué más?
No lo digas así, abuela. A él le educaron de una forma diferente.
Tienes razón, hijo. Tú nos has dado lecciones a nosotros los mayores.
Y espero que realmente el pensamiento de tu padre cambie. Yo también.
¿aún quieres tu fiesta de 15 años? Sí.
Entonces sigue con los preparativos. Seguro tu papá se va a dar cuenta de tu deseo y va a respetar lo que tú quieras.
Ojalá. Vas a ver que sí.
¡mmm! ¿qué haces, abuelo?
Ya vine, pa. Qué bien.
¿dónde andabas? Fui a ver a mi abuela y a mi mamá.
¿qué pasa? Nada.
Bueno, sí, es que las cosas no han ido bien con el negocio. Pero estoy tratando de que salgamos adelante.
Te irá bien, pa. Ojalá pudiera apoyarte más.
Solo quiero que sepas que aquí estoy si me necesitas. ¿qué hacen hasta?
No, pero ahorita pedimos algo. Vamos a cocinar.
Vi que había carne en el refri. Pero...
No, no, no, no. No me digas que eso tampoco es cosa de hombres.
Mi mamá me enseñó porque él dijo que el día que yo a solo, debo saber cocinar y limpiar. Está bien.
Vamos a cocinar. Venga.
Buenas tardes, niñas. ¿cómo están?
Ando buscando a león y sé que ustedes son sus amigas. ¿no saben en dónde está?
Está aquí con nosotras. Creo que entró para ir al baño.
Sí, pero ya se tardó un vuelo. ¿en qué tiempo?
¿tiene algo que ver con marco? Ay, pues ya ves cómo es marco.
Se la pasa molestando a león con lo de la fiesta de 15 años. Hasta que te encuentro solo.
Déjame en paz, marco. No quiero problemas.
Ay, la nenita no quiere problemas. Pero si ya los tienes.
Siempre tienes a alguien que te defienda, pero esta vez estás tú solo. Te voy a dar tu regalo de 15 años.
Hasta vestidito vas a usar. Vigila que nadie venga.
¿qué me van a hacer? Te voy a dar lo que te gusta.
¿qué te gusta? Aunque lo niegues, a mí te gustan los hombres, maldita.
Ya no me peguen. ¡león!
Te dije que no te metieras conmigo, saúl. Pero si no queríamos asustar a león.
Estaban atacando a mi hijo, ellos dos. ¿estás bien?
¿estás bien? Yo estoy aquí para defenderte de quien sea, hijo.
De quien sea. No vamos a permitir caso alguno de violencia o violencia en este instituto.
Así que marco está expulsado definitivamente de esta escuela. Y enfrentarán una denuncia porque quiso huir de mi hijo.
Y lo está hostigando con que era un maldita. Ay, válgame dios, los estaba esperando.
Estaba muy preocupada. Muchachito quiso huir de león.
No sé si fue realmente porque le bajaron los pantalones. Ay, desgraciados, hay que denunciarlos.
Sí, así lo hicimos. Pero yo también te quiero pedir perdón, hijo.
Porque yo fui el primero en llamarte de esa manera tan despectiva que no pienso volver a decirlo. No te preocupes, papá.
En estos días he aprendido de ti. Eres más hombre que cualquiera.
Por los valores que tienes de respeto hacia los demás. De empatía y de educación.
Maritza, no tengo nada que decir. Al contrario.
Has hecho un excelente trabajo con nuestro hijo. Y si quieres tener tu fiesta de quince años.
¡pues la hacemos! ¡muy guapo!
Sí, toda la noche. Nunca me imaginé tener mi fiesta de quince años.
Te ves muy bien, hijo. Te ves hermosa.
Gracias, héctor. Tú hueles muy bien.
Bueno, ¿vamos? Vámonos porque a él lo espera la limusina para llevarnos al salón.
Vámonos. Papá.
Gracias por acompañarme en mi fiesta de quince años. Porque estoy con las personas que amo.
Bueno, no se olviden de esta vieja que va a bailar toda la noche. Sí, abuela.
Vámonos. Vámonos.
Vámonos. Vámonos.
Sí, es verdad. Las fiestas de quince años no son algo muy común para los chicos.
Pero tampoco tienen nada de malo. Y también podemos celebrar con una gran fiesta.
Bailes y, ¿por qué no? , chambelanas.
Eso no quiere decir que seamos gays. Porque ser respetuoso, empático, responsable, caballeroso.
Ayudar en las labores del hogar. Permitirse sentir y llorar.
También es cosas de hombres. Dos.
Dos.