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Hijo, me dijiste que ibas a pedir algo para tus 15 años. ¿qué deseas?
¿un carro? No, papá.
No lo podría manejar hasta los 16. Tienes razón.
Aunque yo te estoy preparando una sorpresita en mi departamento, pero... Ese es otro tema.
Dime qué quieres. Un viaje.
No, papá. Yo quería pedirte una fiesta de 15 años.
Para que tú pagaras la mitad del salón y mi mamá la otra mitad. ¿qué dijiste?
Fiesta de 15 años. Eso es para viejas, no es para hombres.
Pero yo quiero mi fiesta de 15 años. No, león.
Yo te llevo a donde quieras. Te llevo la fórmula 1.
Después un viaje. Pero una fiesta de 15 años, por favor.
Solo me falta que me pidas el vestido de 15 años. Entonces, ¿qué, héctor?
¿cerramos el trato del carro? Porque ya lo están viendo nuestras horas.
Cerradísimo. Vamos a la oficina a hacer el papeleo, ¿no?
Órale, pues. Oye, ¿qué traes a león?
¿para que aprenda de negocio familiar o qué? Claro.
Esto algún día va a ser de esto. De mi hijo.
De mi único hijo. Y debe aprender a hacer negocios como su padre.
Yo quiero ser arquitecto. ¿arquitecto?
Bueno, pero este podría ser un negocio alterno. Además, siempre hay que tener unas velitas prendidas.
Eso también aplica en el amor, y tú sabes. Totalmente.
Oye, ¿y qué, león? ¿ya tienes novia o qué?
No, todavía no. ¿no?
Pero ya no tarda. Mi hijo será como su padre.
Ok. Yo a su edad tenía varias novias.
Perfecto. ¿es o no?
Papá. Tener varias novias no es correcto.
Eres muy pobre para saber de la vida. Acabo todo en las diccioncitas, ¿eh?
Eso es porque vive con su mamá. Pero mi hijo tiene que ser como su padre.
Y mi orgullo. Bueno, papá.
Me tengo que ir porque van a llegar unas amigas a hacer un trabajo. Solo necesito que me des dinero para comprar las maquilladas.
Unas amigas, ¿eh? Amigas, ¿eh?
Muy bien. Muy bien, claro que sí.
Y por ahí les invitas algo. Ante todo hay que ser un caballero, ¿eh?
Porque... Eso de que salen ahorita con sus cincuenta...
¿cincuenta, cincuenta? Nada de eso.
El hombre siempre invita, ¿sale? Bueno, pues...
Te vas con mucho cuidado. Sí, pasa.
Gracias. Cuídate.
Bye. ¿qué?
¿vamos a ver eso? ¿un cigarrito?
No, ya no fue un guarda. Lo costó, pero ya.
Lo dejé. ¿vamos a hacer el papel?
Claro que sí. Oye, hijo.
Ya fui con mi mamá al centro. Fui a ver los vestidos de quince años, aunque...
Todavía no me he decidido. Estoy entre un lila precioso...
... O un acompañante.
... O un acompañante.
Un color menta. Eso de las fiestas de quince años está muy oldie.
Yo prefiero un viaje. Claro que no.
Las fiestas de quince años jamás pasarán de moda. El viaje, en cualquier momento, lo haces.
Pero la fiesta, no. Yo sí sueño con mis quince.
¿y a ti, león? ¿no te van a hacer fiesta de quince años?
Pues, yo no he visto nada. La verdad, ni se me había ocurrido.
Pero sí me gustaría. ¿por qué no?
Sí. Y nosotras podríamos ser tus chamelanas.
Claro que no. A los hombres no se les hacen fiestas de quince años.
Eso no se usa. ¿por qué no?
Ellos también merecen tener una fiesta de quince años. No es sólo para mujeres.
Los tiempos ya han cambiado. Ustedes tienen unas ideas bien raras.
Más bien, no tenemos prejuicios. Y si león se decida tener una fiesta de quince años, pues...
¿le podemos ayudar? Sí.
A ser mi chamelana. A ser mi chamelana.
Ay, qué bonita les quedó la maqueta, hijo. Y eso que ayer yo nada más escuchaba que estabas con tus compañeritas risa y risa.
Es que dani y sus amigas no dejaban de hablar de sus fiestas de quince años. Ay, qué bien, hijo.
¿vas a ser su chamelán? Aquí está el jugo.
¿de qué hablaban? De las fiestas de quince años de las amigas de leoncito.
¿quieren que sea su chamelán? No.
Ellas quieren ser mis chamelanas. Y estaba pensando en que quiero unos quince años.
Eso no me lo esperaba. Pensé que solamente te haríamos una comida y ya.
Pero qué buena idea hacerte una fiesta. Ay, lo que tú quieras hacer está bien.
Quizá en el jardín podamos poner una carpa. No, no, no, no, no.
Abuela, yo quiero una fiesta de quince años bien. En salón, con bailes y todo.
Ay, ¿en serio? Pues, qué maravilla.
Ya me imagino a mi hijo todo guapo con su traje en sus quince años bailando el baile. Bueno, no se usa que los hombres tengan una fiesta de quince como la tienen las niñas.
Ay, cómo han cambiado los tiempos. Eso antes no se usaba.
No se usaba, pero ahora sí. Y yo estaré fascinada de que se haga tu fiesta.
Creo que estoy más emocionada por la fiesta de leon que por mi fiesta. Sí, este será todo un acontecimiento.
Los chicos no la acostumbran. Sí, y le van a hacer muchísimas burlas a leon cuando sepan que va a tener fiesta de quince años con chamelanas.
¿vas a tener una fiesta de quince años? ¿es en serio?
¡qué ridículo! Bueno, siempre supimos que eras una nenita.
No me digas que también puedo hacer un vestidito de quince años. Ya no vas a ser un león.
Ahora vas a ser una pantera rosa. No tiene nada de malo.
A él sí le dan fiesta. En cambio a ti, ni quién te pele.
Mamis, prefiero que nadie me pele a que me confundan con una nena. Como para hacer fiesta de quince años.
Por fin saliste del closet. Por fin salió del closet.
Por fin salió del closet. Uy, se rogó la nenita.
Vámonos. A eso me refería con las burlas que te iban a hacer por tu fiesta.
¿te afecta que te hagan burlas? Mi mamá me apoya.
Ustedes me apoyan. Y eso es lo único que me importa.
Ay, perdón, papá. Hijo, no te esperaba.
Se me olvidó ponerle seguro la puerta. ¿no estaba sonia ahí afuera?
No, no había nadie. Es que quedamos de comer juntos, ¿no?
Ah, sí, perdón. Lo olvidé.
Perdonan. Luego te veo, corazón.
Él es mi hijo. Es león.
Ah, ¿y también ruge como el papá? Por supuesto que sí.
Luego te veo. Adiós, leoncito.
Miau. ¿ella es tu novia?
No. Es una amiguita nada más.
Ya te platicaré qué significa eso. Ya estás en edad de saberlo.
Vámonos, vente. Hijo, me dijiste que ibas a pedir algo para tus quince años.
¿qué deseas? Un carro.
No, papá. No lo podría manejar hasta los dieciséis.
Tienes razón. Aunque yo te estoy preparando una sorpresita en mi departamento, pero...
Ese es otro tema. Dime qué quieres.
Un viaje. No, papá.
Yo quería pedirte una fiesta de quince años. Para que tú pagaras la mitad del salón y mi mamá la otra mitad.
¿fiesta de quince años? Eso es para viejas, no es para hombres.
Pero yo quiero mi fiesta de quince años. No, león.
Yo te llevo a donde quieras. Te llevo la fórmula 1.
Después un viaje. Pero una fiesta de quince años, por favor.
Solo me falta que me pidas el vestido de quince años. Pero solo te estoy pidiendo una fiesta.
¡dije que no! Y fin de la discusión.
Seguramente fuiste tú quien le metió en la cabeza esas mamarrachadas de la fiesta de quince años. León lo decidió.
Es lo que él quiere y tenemos que respetar lo que él quiera. Por supuesto que no.
Y estoy seguro que tú tuviste que ver. Claro.
Como no tuviste quince años y tampoco tuvimos una hija, ahora te proyectas en león. ¿a poco sientes que león dejará de ser hombre solo por una fiesta?
No voy a permitir que mi hijo, mi único hijo, sea el asmerrer de la gente. No habría fiesta de quince años.
¡esas son mariconadas! ¿lo oíste?
Nadie va a decir que mi hijo es un maricón. Qué palabra más despectiva y horrenda.
Maricón. Como siempre tu machismo sale a relucir.
No vas a cambiar. Eso fue lo que nos separó.
No soy machista. Las buenas costumbres nunca van a pasar de boda.
¿crees que nuestro hijo dejará de ser hombre por una fiesta de quince años? Qué masculinidad tan frágil tienes.
Esos términos que se inventan hoy en día. No tengo masculinidad frágil.
Pero no voy a permitir que piensen que mi hijo es homosexual. Yo haré lo que mi hijo quiera para sus quince años.
Si quieres apoyar bien y si no, también. ¡buenas tardes!
Mejor me voy olvidando de la fiesta, ¿verdad? No, mi amor.
No le hagas caso a tu papá. Seguiremos con los preparativos.
Si él no quiere cooperar, que no lo haga. Yo me encargo del costo de la fiesta.
En mi salón de belleza no me va tan mal. Y yo coopero con mi pensión.
Muchas gracias, abue. Gracias a las dos.
Pero ahora mi papá piensa que soy gay. ¿y lo eres?
Pues no. Entonces no asumas lo que no eres a causa de las opiniones de los otros.
Además, si así fuera, no tiene nada de malo ser gay. Así que tú, tranquilo.
Ay, qué padre. Sí.
Ay. Ya no aguanto.
Hay que cantarle la canción de quinceañera a la nenita. Ya, marco, déjame en paz.
O si no, ¿qué? ¿me vas a pegar con tu bolsita?
Oye, pues deberías traerte tu bolsa al colegio y no una mochila. Y no entres al baño de hombres, mejor el de las nenas.
Ya, marco, deja de molestar a león. Es un idiota.
Y tú eres una estúpida. Cállate mejor.
Qué vergüenza que te tenga que defender a una niña. Con eso de que no eres hombre.
¡me dejes en paz! Y si no, ¿qué?
¡suelta a mi hijo! O verás para qué naciste, escuicle baboso.
¿qué te traes conmigo, eh? Nada.
No, a ver, no, que muy machito. ¿tú le haces algo a mi hijo?
Te voy a pegar a ti, así me vaya de la cárcel. ¿tú por qué te alejas?
No, no me dejé. Pero si vi que te estaban agarrando del suéter.
¿por qué te molestaban? Marco le dice cosas por lo de la fiesta de quince años.
¿ves? Lo que te estaba diciendo.
Que todo mundo se va a burlar de ti con ese tema de la fiesta de quince años. Pero no tiene nada de malo.
Las fiestas de quince años son para ustedes, las niñas. Para mi hijo es otra cosa, algo que sea de varones.
Deberías aprender a boxear para que te defiendas. Pero no me gusta el box.
Pues debería de gustarte, porque además es deporte para hombres. Ven, vamos.