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Mamita, ¿si me vas a prestar el dinero que te pedí? El otro mes te lo regreso, es que a josé no le ha ido nada bien en el negocio y...
Sí, mi amor, ya te dije que sí. Pero te lo doy hasta la próxima semana, ¿te parece?
Gracias, mamá, gracias. Cuento contigo.
Claro que sí. Mamá, ven.
Ya siéntate a comer con nosotros. Venimos a verte y convivir contigo.
Mujer, si ya sabes cómo es tu mamá. Sí, hija, pero es que no quiero que les falte nada.
Con permiso. No hace falta nada, mamá.
Además, para eso está severina. Para que traiga lo que haga falta.
A ver, ¿quién va a querer más arroz? Yo, yo, yo.
Les quedó muy bueno, severina, ¿eh? Oye, ni se diga, el mole está buenísimo.
Todo muy rico, suegra. A ver si me pasa la receta, ¿no?
Ay, es que mi receta del mole viene desde mi bisabuela. Uy, entonces yo creo que todavía existían los dinosaurios.
Te falta receta. ¿respeto para mi mamá?
Mi amor, no es falta de respeto. Es un decir.
No lo tomes tan a pecho, mi amor. Mira, ernesto, ellos crecieron en esta época moderna.
No te digo que él me enseñó a usar el celular. La tecnología ya es parte de la vida, se usa para todo.
Sí, claro. Claro.
Los seres humanos avanzan, evolucionan. Y con eso la tecnología y la ciencia.
Pues yo les presumo que ya sé usar las aplicaciones. Bueno, no todas, no todas.
Pero ya solita pude pagar mi luz. Ernesto me enseñó cómo y lo hice.
Ya es hora. Muy bien, mamá.
Es importante que sepas hacer tus cosas con el celular. Sí, abuelita, pero también tienes que tener cuidado porque así como se pueden hacer cosas buenas con la tecnología, también hay malas.
Hay extorsionadores, virus... ¿y otras cosas?
Luego, luego, a meterle miedo a mi suegra. No, no es meterle miedo, es alertarla.
Tu hijo le enseñó a usar el celular, pero no le dijo los peligros que hay. Sí, bueno, sí.
Ya no vamos a pelear, no vamos a pelear, mamá. Más cuando les estoy diciendo que ya sé pedir mi súper por teléfono.
Aunque a severina no le gusta porque ella quiere escoger la fruta y la verdura ella misma. Pues sí, porque la que traen del súper y luego está toda fea, no hay como ir.
Una en persona y una elegir su mandado. Aquí está el pastel de zanahoria que hizo mi señor normita.
¡es mi favorito! Es buenísimo.
También esa es receta de mi bisabuela. No es por nada, pero a mí los pasteles me quedan súper.
Pásame un pedacito, ¿no? Gracias, hija.
Aquí traigo más trastes sucios, ¿eh? Ay, chino.
¿cómo se acumulan? Lo que es la basura, el polvo, el oxígeno.
Los pasteles sucios, esos nunca se acaban. Ahorita nos los echamos rápido, no te preocupes.
Mamita, ¿sí me vas a prestar el dinero que te pedí? El otro mes te lo regreso, es que a josé no le ha ido nada bien en el negocio y...
Sí, mi amor, ya te dije que sí. Pero te lo doy hasta la próxima semana, ¿te parece?
Gracias, mamá. Gracias.
Cuento contigo. Claro que sí.
Mamá, ya me voy porque sofi tiene que terminar un trabajo del día. Bueno, solo vinimos a comer contigo.
Al menos te hubieras acomodado a lavar los trastes. Limpié la mesa y levanté las cosas que había en la sala.
Además, tus hijos son los que más tiraderos. Sí, gracias.
Ya, ya, ya. Ya, ya no empiecen a pelear.
De todas maneras, severina y yo ahorita recogemos todo. Pero siempre se agradece una ayudadita, ¿no, niña ceci?
Mamá, ya me voy porque no quiero andar en transporte público tarde con la niña. Sí, nos vemos.
Adiós, adiós. Ay, amor.
Que dios los acompañe. Cuídense.
Severina. Ay, pero...
Hasta parece que nos hace el favor de venir. Desde que se divorció, anda ha hecho una amargada.
No, no. Siempre ha sido una amargada.
Mi amor. Mi amor, por favor.
Es tu hermana, hecha tu hija. En la vida solamente se cuenta con los hermanos y los padres.
No lo olvides. La familia es lo más importante.
Bueno, mami, me voy. Muchísimas gracias.
Todo muy bien, como siempre. Gracias por todo.
Nos vemos el domingo que viene, hijo. Claro, primero dios.
Gracias, mami. Estuvo riquísimo todo.
Muchas gracias. El mole, el pastel, el pollo.
Ay, todo. Me encantó.
Gracias, de verdad. Ay, gracias.
Qué bueno que te vienes. Gracias.
Que te vaya bonito. Ernesto, deja ya tu celular y despídete de tu abuela, por favor.
Adiós, mijo. Nos vemos, abuelita.
Te cuidas mucho y a la próxima te instalo también los ojos para que puedas ir cuando va. Mira, yo con que sepa pagar el agua, la luz y pedir todo mi súper me doy por bien servir.
Ok, abuela. Te amo.
Cuídate mucho, hijo. Por favor, cuídate mucho.
Adiós, abuelita. Ay, señora, ya.
Ya se fueron. Ya.
Oye, sebe, estoy bien cansada. Pero cómo no va a estar cansada mi señora normita si se dejó venir toda la maravilla.
Ay, severina, son mi familia. Pues sí, señora, pero son muchos, hay que tenderlos a todos.
Pero me vienen a visitar los domingos, me llena de felicidad. Ellos cuentan conmigo y yo cuento con ellos.
Ah, ¿será por eso? Pues hoy fue un buen día, ¿no?
Pues sí, pero qué gorda me cae tu hermana cecilia, ¿eh? Es insoportable.
Todavía me cae mejor laura. Cecilia tiene un carácter difícil.
Salió a mi papá. Pues me dieron ganas de contestarle cuando le dijo ernesto, ay, qué falta de respeto.
Solo porque estaba ahí tu mamá no le contesté. Cada quien tiene sus problemas.
Además tú sabes que lo que más me preocupa ahorita es resolver nuestros problemas económicos. Me lo tenías que recordar.
El negocio no va bien. Yo creo que vamos a tener que hacer recortes de gastos aquí en la casa.
¿más? ¿qué más recortes quieres hacer?
No sé, francisco. Ya ni las uñas me hago.
Ve cómo traigo las manos. Sí, ya lo sé, perdón.
Ernesto no tiene tenis y los que tiene están para tirarse y no se los hemos podido comprar. ¿por qué no le pides dinero a tu mamá?
Ella tiene. Bonito, me voy a ver a mi edad pidiéndole dinero a mi mamá.
¿y qué tiene? Es tu mamá, ¿no?
Además, ni que tus hermanas nunca le pidieran. Pues no, yo no se lo voy a pedir.
Ya lo resolveremos. Buenas noches.
Bueno, pero entonces te dijo que sí. Ay, ya te dije que sí.
La próxima semana nos entrega el dinero. ¿y por qué no nos lo da esta semana?
Nosotros tenemos urgencia. Pues no sé.
Tal vez tiene que ir a cobrar su pensión o yo qué sé. No, no sé de sus cosas.
Y no la voy a presionar porque nos está haciendo el favor de prestarnos el dinero. Lo sé, lo sé.
Pero me pongo nervioso. Todo nuestro futuro depende de eso.
Sí, lo sé. La próxima semana, el jueves, la llevo al banco.
Sacamos el dinero. Sí, lo sé.
Y lo deposito para tu negocio. Muchas gracias, mi amor.
Cuento contigo. Bueno, voy a ir a apurar a los niños que no quiero que se les haga tarde para la escuela.
¿no ves? Ay, chirión, ¿y ahora esas bolsas?
No serán unas que yo dejé en la cocina y que, por cierto, ya había yo desempaquetado. Ay, sí, pero lo que no te dije es que no las desempacaras, es que se las voy a llevar a mi hija.
¿a la niña laurita? Ay, no solo a laurita.
Es mi hija. También estas cecilias son para ella.
Pues a ver si no se las regresa, con eso de que es tan orgullosa. Pues ayer no se las di porque no quiero herir susceptibilidades, ¿verdad?
Pero... Bueno, pues vaya.
A ver si no regresa con las bolsas otra vez de regreso. Ya verás que no.
Oye, apúrate con la comida, a mí se ve. Quiero que cuando llegue esté todo listo.
Oye, que no estés muy insípida. Ay, señora.
Yo que le cuido su salud, quitándole todo lo que le hace daño, la sal sobre todo. Pero bueno, pierda cuidado.
Cuando usted regrese, yo la estaré esperando aquí con la comida, con todo lo que le hace daño. Ay, qué bueno, déjamela así con sal como chicharrón.
Gracias. Hasta luego.
Me voy. Ay.