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¿podrías no pensar nada más en ti? Deja la colegiatura.
No vamos a tener ni para pagar la renta. O sea que ni siquiera te dieron tu liquidación.
No, todavía no. Rubi, te vas a tener que meter a trabajar tú también.
Por supuesto que no. Ni quiero ni puedo.
Yo no voy a terminar como tú. Eso te pasa por dejada y por no protestar.
Cuando quieres algo, hay que buscarlo y conseguirlo a como dé lugar. Esta es rubi, tan bella como perversa.
¿qué mujer no desearía ser bella? Que hombre permanece indiferente ante los encantos de una mujer hermosa.
Pero cuidado, a ti mujer, que te sirva de ejemplo para evitar que la belleza física desvanezca la belleza de tu alma. Y tú, hombre, conoce primero el alma de la mujer que has de amar.
Rubi. Paco, ya lo hemos hablado muchas veces.
No, no, no. Si no te estoy pidiendo nada.
Solo que... Aceptas esta rosa, ¿sí?
Está bien, paco. Pero solo porque somos amigos.
Sí, sí, claro. Amigos.
¡ni modo, chavo! Te mandaron a volar otra vez.
Yo no sé. ¿qué insistes con esa presumida?
Es una sangrona. La sangrona eres tú.
Y hablas así porque... Pues porque te da coraje que le gusta a todos.
Qué linda flor. Sí, pero paco no me interesa para nada.
Ay, es muy linda. Es muy linda y está guapo.
Bueno, si te gusta, te la regalo. Rubi, yo solo tengo ojos para héctor.
Ay, sí, cómo olvidarlo. Héctor, héctor y héctor.
Es que estoy tan emocionada. No puedo creer que pronto va a venir a méxico.
Te tengo que enseñar toda la ropa nueva que me compré. Sí, claro.
Pero si venimos a tu casa es para estudiar para el examen, ¿eh? Sí.
Gracias, cayetano. De nada, señorita.
Ay, de veras me fascina tu casa, ¿eh? Y si nadamos un rato, podemos estudiar mientras nos asustamos.
No, ya sabes que no me gusta usar traje de baño. Oye, mi papá me dijo que hoy sí vendría a comer.
Ay, ¿por fin se me va a hacer conocerlo? El chofer me dio esta flor que dejó usted en el coche.
Ah, ponla en un florero, pancha. No se vaya a marchitar.
Ven, ana, por favor. Sí, mi niña.
Fíjate, no sabía que tu amiga tiene un pretendiente. Paco, para mí no es ningún pretendiente.
Sé que me tichas esta pancha, ¿eh? No lo tomes a mal.
Ya sabes que siempre hay un amigo que tiene un pretendiente. Siempre está el pendiente de mí y de todos los que me rodean.
Trata de entenderla. Cuidado de ser niñita.
Está bien, si para ti pancha es tan importante, también lo va a ser para mí. Aunque no me soporte.
¿cómo que solo dos millones de dólares? No, no, ese no fue el trato.
Manda un correo electrónico a frankfurt y que se comunique con nosotros lo antes posible. Papi.
Papi. Qué bueno que sí pudiste venir a comer.
Hija, ¿cómo te fue la escuela? Bien.
Mira, ella es rubí, mi amiga de la que tanto te he hablado. Muy buenas tardes.
¿verdad que no exageré cuando te conté que es muy bonita? Más de lo que me imaginaba.
Pero tú no te quedas atrás, mi princesa. Y vaya que maribel es una princesa.
Vive en un palacio y con un verdadero rey. Rubí se ha convertido en mi mejor amiga de la universidad, papi.
Bueno, más bien la única, porque los demás me ven con lástima o no saben cómo tratarme por lo de mi piel. No pienses en eso.
Mira lo afortunada que eres. Todo lo que tienes.
Empezando por un papá así. Tienes todo lo que cualquiera desearía para ser feliz.
Así es, princesa. Y cuéntame, rubí.
¿tu papá a qué se dedica? Mi papá murió, señor.
Mi hermana cristina los mantiene mi mamá y a mí. Y si estoy en la misma universidad que maribel es porque tengo media beca.
Pero no me avergüenza que la gente sepa cómo es la situación en la que vivo. Por ahora.
Muy bien tu papá, ¿eh? Yo lo adoro.
Aunque como viste siempre anda deprisa ocupado con su trabajo. Es que debe ser una gran responsabilidad manejar una casa de bolsa.
Y de veras, desde que quedó viudo no ha vuelto a tener una pareja. Bueno, tiene amigas y a veces sale con ellas, pero yo creo que no quiso volver a casarse por mí.
¿te molestaría que lo hiciera? Para nada, me daría muchísimo gusto.
Es más, estoy segura que cuando me case él va a rehacer su vida. A ver, a ver, a ver, ¿cómo que cuando te cases?
¿qué va tan en serio lo de tu galá? ¿tú por internet?
Bueno, no es que yo quiera adelantarme, pero por lo pronto lo que sí te puedo decir es que estoy enamoradísima. Me muero de ganas de tener cerca a mi héctor.
Ay, sí, mi héctor. ¡sí!
¡ya, rubí! Príncipe azul para la princesita del castillo.
Ay, rubí, déjate de cosas. A mí el dinero no me interesa.
Dices eso porque lo tienes. Y héctor también.
No es el dinero lo que me importa de él, sino su forma de ser, de pensar, sus sentimientos. Ay, es tan lindo.
Ay, ¿ya vas a empezar de cursi? No, rubí, estoy hablando en serio.
Guau, vaya que te compraste ropa. Mira esto, es tan precioso.
Pues si te queda, te lo regalo. Ay, no, ¿cómo crees?
Es tuyo. Además, te lo compraste para cuando venga héctor, ¿no?
Ay, tengo otros. Pruébatelo, rubí.
Ándale, pruébatelo. Bueno, solo porque insistes.
Se te ve mucho mejor que a mí. Estos te combinan.
Acéptalos. Y también el vestido, ¿sí?
Ay, bueno, gracias. De nada.
Ay, gracias. Ay, ni ganas tengo de estudiar.
Preferiría ponerme a escribirle a héctor. Digo sin atender que estés tan enamorada de un chavo al que nunca has visto en persona.
Bueno, nos mandamos fotos y también hablamos seguido por teléfono. Aunque a mí me gusta más escribirle.
Hay cosas que me cuestan menos trabajo decirle por internet que por teléfono. ¿tan extraña tu relación?
Yo para enamorarme primero tendría que saber qué siento cuando lo tengo cerca, cuando me toca, cuando me besa. Ay, rubí, luego dices que yo me paso de romántica.
Pues no estoy diciendo romántica, sino realista. El contacto físico es muy importante en una relación amorosa.
Porque si no, es como si solo tuvieras un buen amigo. Pues no sé, yo creo que me voy a desmayar la primera vez que héctor me bese.
Ay... Voy a pedir que le avisen al chofer que te lleve a tu casa.
Gracias. Se le estaba olvidando otra vez su rosa.
Usted siempre tan pendiente de todo, ¿verdad? Fíjese que sí.
Sobre todo de lo que tiene que ver con maribel. Y qué bueno que se haya dado cuenta porque yo la quiero como una hija.
Pues fíjese que ella hice quererme como si fuera su hermana. Qué linda, ¿no?
Listo, cayetano ya te está esperando. Bueno, me voy para que le escribas a tu amado.
Ay, sí. Oiga, ese vestido es igualito a uno que se acaba de comprar virginia maribel.
Yo se lo regalé, nana. Ay, niña, qué bueno que hagas obras de caridad y ayudes al que no tiene ni siquiera para vestirse.
¿de dónde vienes? ¿ya vas a empezar con el interrogatorio?
Vengo de casa de mi amiga maribel. Y antes de que preguntes este vestido y estos aretes, me los regaló ella.
Hubieras avisado dónde andabas. ¿cómo te voy a avisar?
Si nos cortaron el teléfono por falta de pago. Cuando se te ofrezca puedes llamar a mi casa y yo paso el recado.
¿podemos seguir hablando en la casa con más privacidad? Con permiso.
Rubí, no quiero que mi mamá se entere todavía. Me quedé sin chamba.
¿qué? ¿cómo le vas a hacer para pagar mi colegiatura, eh?
Ya debo tres meses, cristina. ¿podrías no pensar nada más en sí?
Deja la colegiatura. No vamos a tener ni para pagar la renta.
Oye, ni siquiera te dieron tu liquidación. No, todavía no.
Rubí, te vas a tener que meter a trabajar tú también. Por supuesto que no.
Ni quiero ni puedo. Yo no voy a terminar como tú.
Eso te pasa por dejada y por no protestar. Cuando quieres algo, hay que buscarlo y conseguirlo a como dé lugar.
Cuando vayas a una oficina te vas a tener que levantar en la madrugada. Tal vez tú no te saques ningún provecho estando frente al espejo.
Pero fíjate que yo sí. Me gusta presumir lo que yo tengo.
Voy a calentar unas tortillas. Sí, mamá.
¿vestido nuevo? Me lo hizo mi mamá.
Pues dichosa tú que puedes estrenar. Tú tienes el vestido que te dio tu amiga, ¿no?
Mira, usar lo que a maribel le sobra no es estrenar. A ver, ¿cuándo me hace a mí un vestido mi mamá?
Tu hermana necesita estar presentable para estar en el despacho, hija. ¿cuál despacho, pritz?
Te pedí que no le comentaras nada a mi mamá. Quiero decirle hasta que ya tenga otra chamba segura.
¿de qué están hablando? De que yo también quiero estrenar, mamá.
A la universidad todas van muy bien vestidas, menos yo. Ay, hija, no seas tan exigente.
Más bien le debes agradecer a tu hermana que hace lo que puede para sostener esta casa y tus estudios, rubi. Ya me tengo que ir, mamá.
Es que me quemé y tuve que soltar la cafetera, perdón. Ten más cuidado, por favor.
No está caliente. Manchaste el vestido de tu hermana a propósito para que no lo pudiera estrenar.
Eres envidiosa. Mi vida, ¿por qué eres así?
¿por qué no te puedes alegrar por los demás? Si acaso tuviera algo que envidiarle a cristina es la preferencia que siempre has tenido por ella.
Tú quieres más a mi hermana. Las quiero igual.
Y lo sabes. No quiero deslumbrar por tu belleza con los demás.
Mi amor de madre no me ciega y veo con mucha tristeza que están haciendo en ti sentimientos muy bajos. Mamá, no exageres.
Hija, si te hablo así es porque te quiero. Si al menos cuando haces algo te arrepintieras de tu actitud.
Mamá, yo no hice nada malo. Mamá, esta blusa también me la hiciste tú.
¿te acuerdas? Sí.
Cuando regrese desmancho el vestido. Sí, mi vida, que te vaya muy bien.
A ver. Yo también ya me voy.
Tengo examen y no quiero que se me agate.