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Ay, este es precioso. Buena elección.
Es de lo más fino. Se te ve precioso.
¿tú crees que a maribel le guste? A cualquier mujer le encantaría.
Para mí tener un anillo así sería mi mayor ilusión. ¿vas a tu casa?
Sí, estoy viviendo en el departamento de mi amigo héctor. Y la verdad ya no quiero seguir ahí sin pagarme.
Bueno, en el hospital ya vas a empezar a cobrar. Ahora, me urge, porque lo único que tengo por ahora es un deudas con héctor.
Cristina, que alejandro nos ayude con lo de mi mamá. Habla muy bien de él.
Y no estamos como para ponernos de orgullosas. Pero no quiero que la ayuda de ese doctor te comprometa.
Yo voy a ir a aceptar el trabajo que me ofrece el contador gutiérrez. ¿y tú crees que con eso basta?
Con tu sueldo apenas nos alcanza para malvivir. Ni siquiera hemos podido pagar el teléfono.
Por favor, cristina. No te sientas la única que puede resolver las cosas.
Deja que yo me encargue de que mi mamá esté bien atendida. ¿sí?
¿qué haces aquí? Vine a ver a tu mamá, espero que no te importe.
No, al contrario. Gracias.
Pásale. Gracias.
Con permiso. Mamá.
Mira, ella es mi amiga maribel de la que tanto les he platicado. Qué gusto conocerla.
¿cómo sigue, señora? Mucho mejor.
Muchas gracias. Pero qué pena.
Mire qué fachas. Si hubiera sabido que venía.
Me hubiera doblado un poquito. Le hubiera preparado que sean unas galletitas.
No, no se preocupe. Yo le traje unos pastelitos.
Ojalá le gusten. Ay, no se hubiera molestado.
Qué linda, ¿verdad? Sí.
Los voy a poner aquí. Gracias.
Gracias. Como ves, maribel, mi casa es tan parecida a la tuya.
Nuestra casa es muy humilde. Pero tiene las puertas abiertas para usted.
Muchas gracias. No te preocupes.
Ay, qué linda. Bueno, no es precisamente encaje de bucelas, ¿verdad?
Pero lo tejió mi mamá. Señora, si yo tuviera algo así hecho por mi mamá, lo guardaría como un tesoro.
Voy por algo de tomar, café, té. Lo que sea está bien, gracias.
Qué pena que ya no esté su mamá. Se sentiría tan contenta.
Porque usted es bonita. Buena.
Y muy generosa. Gracias, señora.
Yo extraño mucho a mi mamá. La perdí siendo una niña.
A veces trato de imaginarme qué me aconsejaría ahora que tengo novio. Ah, sí.
Me contó rubi que ese muchacho ya regresó del extranjero. Sí.
¿sabe qué? Estoy feliz de tenerlo a mi lado.
Feliz. Me excursionó bastante.
¿qué? Es que mi marido y yo nos dimos novios.
Rubén. Siempre lograba hacerme sentirme querida.
Apoyada. Escudero.
Señora, yo no quería entristecerla. Ay, mamita, no seas tan sentimental.
Ay, mi vida. Es que esos recuerdos...
¿recuerdas mucho de tu papá, rubi? Pues, sí, es eso.
Esto es lo único que me dejó. Pero bueno, ya no te entretenemos más porque tienes que preparar tus cosas para la día de grado, ¿no?
¿tú no vas a ir? Pues...
No sé si mi mamita me dé permiso. ¿cómo ha estado el fin de semana?
Ay, señora, déjela ir. Maribel, yo le agradezco mucho sus atenciones.
Pero no puede estar siempre invitándola. Nosotros no tenemos dinero.
Señora, yo quiero mucho a su hija. Nunca había tenido una amiga tan cercana y me gusta compartir todo con ella.
Mamá, yo me muero de ganas de ir. Pero lo que tú decías, mamita, lo que tú decías está bien.
Por favor. Por favor, denle permiso de acompañarme, ¿sí?
Perdone. Sí, déjame.
¿usted es el chaper de la señorita maribel? Así es.
Soy cayetano martínez para servirle. Ah.
Y la señorita y mi hermana son muy amigas, ¿verdad? Perdón, perdón, perdón.
¿usted es hermana de la señorita rubí? Muchísimo gusto.
No sabía que la señorita rubí tuviera una hermana tan... Agradable.
Qué bueno que tu mamá sí te dio permiso de ir a valle de bras. Gracias por venir aquí.
Yo entiendo que este no es un lugar para tu mamá. No, no digas eso.
Tu casa es modesta, pero se siente el calor de hogar, el cariño de una madre. A mí me hubiera gustado tanto que mi mamá me contara de su juventud, de su noviazgo con mi papá.
¿no te aburrió con sus recuerdos? No, al contrario.
Oye, maribel, me da pena, pero voy a necesitar que me prestes ropa para ir a valle de bravo. Es que no le quiero causar una mala impresión a los padrinos del club.
Y para el lago me gustaría llevar un sombrero y un buen bikini. Cuenta con todo, menos con el bikini.
Ya sabes que eso sí no tengo. Ah, sí, claro.
Tú más bien usas pareos y cosas así para... Para sentirte más a gusto, ¿no?
Cristina, llegas justo a tiempo porque maribel ya se va y quería que la conocieras. Hola.
Hola, ¿qué tal? ¡ah, sí!
¿así que tú eres la famosa maribel? ¡ay, mucho gusto!
Mientras tú cuidas a mamá, voy a aprovechar para entregar la ropa limpia a cris. ¡ah, sí!
¿así que tú eres la famosa maribel? ¡ay, mucho gusto!
¡ay, qué bueno que ya nos presentaste a maribel! A ver si así ya deja de andar de chismosa.
¡ay, tu amiga está bonita! Lástima de su defectito.
Doña lola. ¿y qué cree?
¿qué? Vengo de ver a mi ex jefe y...
Ya acepté el trabajo. Pues yo sigo sin estar de acuerdo.
Por eso cada vez pagan menos. Porque hay gente que acepta lo que sea.
Ay, pero usted conoce mis razones. Sí, sí, sí, sí.
Ya sé que tu mamacita está enferma. Pero te hubieras esperado tantito.
Al final... ¿y que el doctorcito ese alejandro?
Pues ya le resolvió el problema. Esos colores que están aquí están de moda.
Y con esa figura que tiene usted, usted se verá su persona. ¿dinero por dos pedacitos de tela?
Pues, ¿de qué precio buscaba? ¿la montadura, en oro o platino?
No sé. Qué difícil es escoger un anillo de compromiso.
Yo entiendo. Todos quieren algo muy especial.
Es una joya que su esposa portará para siempre. ¿con que ya buscando anillos de compromiso?
Sí. ¡felicidades!
Y por la sortija no te preocupes. Yo te ayudo a escogerla.
Maribel y yo tenemos los mismos gustos. ¿te parece muy precipitado?
Bueno, no. Yo soy de la idea de que cuando uno desea algo y está convencido, ¿para qué esperar?
¿de qué precio lo quieres? No sé.
El precio no importa. Ay, este es precioso.
Buena elección. Es de lo más fino.
Se te ve precioso. ¿tú crees que a maribel le guste?
A cualquier mujer le encantaría. Para mí, tener un anillo así sería mi mayor ilusión.
¿así que te ilusiona casarte y formar una familia? Sí, claro.
Maribel es tan afortunada por todo lo que este anillo significa. Está otra vez en el mismo carrazo.
Oiga, ¿y averiguó quién era el hombre con el que llegó rubí la otra noche? ¡claro!
Es el doctorcito que atendió a doña refugio el día que se desmayó. Ay, ¿a poco ese es el doctorcito?
Pura, y ella me lo cambiaron. Gracias por todo, rubí.
Estoy segura que a maribel le va a encantar el anillo. Gracias.
¡la cristina! Ay, ¿cuál es lo que le creen todo a rubí?
Yo mejor estoy colegiera. ¡hola, rubí!
Sí, mamá. Entregue toda la ropa planchada.
Ya me empezaba a preocupar porque no regresabas. No te preocupes, mamita.
Bueno, voy a preparar mi maleta para brian. Hija.
Durante el viaje. Mamá, no le va a pasar nada.
Y si te refieres a que también va a ir alejandro, no te preocupes, mamita. Tú me has enseñado a comportarme muy bien.
Yo sé que te sabes dar al respetar. Y te tengo mucha confianza.
Además, tu amiguita me cayó muy bien. Me parece una muchacha muy valiosa.
Sí, lo es. Así que puedes estar tranquila cuando yo salga con ella.
Rubí, ¿ya no sientes envidia por todo lo que maribel tiene? Mamá, por supuesto que me gustan todas las comodidades que ella tiene.
Pero tú tienes razón. Yo soy más bonita.
Estoy sana. Además, encontré al mejor pequeño.
Jamás te había visto tan entusiasmada como un muchacho. Es que nunca había sentido lo que siento por alejandro, mamá.
Ay, qué bueno que le di mi teléfono. Sí, doña refugio está mejor.
No, no se ha puesto a trabajar. Porque, cristinita, figúrese nada más.
Bueno, hasta luego, doctorcito. Gracias.
Bueno, ¿sí? Permíteme un momento.
Lola, ya que tanto se ha ofrecido, ¿por qué no acompaña un rato a mi mamá porque mi hermana fue a comprar pan? Sabes leer, ¿verdad?
Sí, doña lola. Aquí te lo dejo por si se te olvida, ¿eh?
Perdona, alejandro. Sí, sí, también voy a ir.
Maribel me insistió mucho para que la acompañara. Y ya me dieron permiso.
Y es que cuando me enteré que ibas a ir tú, luego, luego acepté la invitación. No sé, pero yo siento que va a ser un fin de semana muy especial, ¿no crees?
Yo también. Ya lo tengo anotado en la agenda que me regalaste.
¿de veras? Ay, me da mucho gusto que la uses.
Sí, todos los días. Y cuando la veo, me acuerdo mucho de ti y de lo afortunada que fui al conocerla.
Bueno, entonces, ¿sí reúno las características del hombre que tú quieres para ti? Sí, alejandro.
Completamente.