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Ya ni siquiera sé si quiero casarme contigo. De verdad, tú lo estás dudando.
Esperaba encontrarte aquí. Vine a buscar a amparo.
Necesitaba hablar con una amiga o con alguien que me escuchara. ¿viniste a querétaro sin decirme nada?
¿por qué? Porque ya no tengo nada que hacer en montalegre.
Tú mismo me dijiste que mi presencia no era necesaria. A ver, entiende, en mi trabajo tengo que mostrarme firme.
No puedo dar privilegios, ni siquiera contigo, que eres mi novia. Pero irte así, sin más, es una exageración.
No, el que exagera eres tú. Te atreviste a humillarme frente a todos cuando ni siquiera estoy contratada oficialmente.
Bueno, no he tenido tiempo para hablar con mis abogados para que elaboren tu contrato. ¿contrato?
Descubrí el laboratorio de mi abuelo, algo que podría cambiarlo todo, y a ti no te importó. Cuando julián se peleó con clemente, me dejaste botada en el antro.
Ni siquiera te preguntaste dónde iba a dormir. Estás demasiado susceptible.
No, no es eso, es dignidad. Y tú la pisoteaste.
Si te ofendí, discúlpame, no era mi intención que te alejaras. No, no sé, has cambiado mucho.
Ya no eres el hombre que conocí. Sí, estoy presionado.
Ok, perdón, te prometo que no vuelva a pasar. Hagamos borrón y cuenta nueva, ¿sí?
No, no, no, lo siento, tomás. El desplante en la junta fue la gota que derramó el vaso.
¿me estás diciendo que no quieres estar conmigo? Así es.
No quiero estar con alguien que no me respeta ni me valora. Yo vine para disculparme, porque me importas.
Tú y yo hacemos bonita pareja. Pero veo que tú y yo no pensamos igual.
Tienes razón, no pensamos igual. Son demasiadas diferencias y prefiero terminar antes de que acabemos peor.
Si así es lo que dices, está bien. Terminamos.
Oigan, pensé que no repetiríamos esta experiencia. ¿por qué no?
Está cool. Eso lo dices porque tú no vives en la calle.
Pero yo ya estoy cansado, hijo, de dormir una noche aquí, otra allá. Extraño mi camita, mi casa, comer bien.
Pero véale el lado bueno, jefe. No todos tienen la oportunidad de vivir en medio de la naturaleza.
Respirar aire puro, tener vistas chidas, tranquilidad. Ah, pues sí, sí, sí, sí, para un fin de semana está bien.
Pero yo ya llevo un buen rato así. Ya, pa', no te azotes.
Ya no puedo vivir así, hijo. Extraño a tu madre.
No te pongas de intenso, jefe. No, no estoy de intenso, hijo.
Lo que pasa es que tú no me entiendes porque nunca te has enamorado. Ay, mi chatita.
Extraño a mi chatita. No sé por qué te extraño tanto.
¿por qué, max? Porque no puedes ser un marido normal.
¿quién es? Soy yo, vicente.
Tienes unos minutos. Quiero platicar contigo.
Dígame, lo escucho. Estuve pensando mucho en que así como rosa tuvo a bien heredarte esta casa, yo también quiero hacer algo parecido con mariano y decidí hacerle un regalo de bodas.
¿qué es esto? Son acciones del embrujo.
Las puse a nombre de mariano y ya no va a ser mi empleado. De ahora en adelante va a ser mi socio.
Guarda, guarda esos papeles hasta el día de la boda de ustedes, ¿eh? Don vicente, esto es muy generoso de su parte.
Mariano se lo merece. Ha trabajado conmigo muchos años y yo sé que se va a poner muy feliz cuando se entere de esta sorpresa.
Creo que ya lo sabe. ¿qué, no entras, mariano?
¿cómo supiste que estaba aquí? Siempre sé cuando estás cerca.
¿escuchaste lo que hablamos? No sé cómo agradecerle.
No tienes nada que agradecer. Es mi forma de recompensarte por tu trabajo y tu lealtad.
Y los años que faltan. Seguro.
¿qué pasa aquí? Don vicente me regaló acciones de "el embrujo" como regalo de bodas.
Esto es tuyo, mariano. Desde hoy ya no eres mi empleado.
Eres mi socio. Que dios lo bendiga, don vicente.
Mi amor, ¿qué, no estás feliz? Por favor, acompáñame al invernadero.
Necesito hablar contigo. Con permiso.
Sí, como tú digas. ¿qué pasa con lucero?
No sé. Hace rato le conté los planes para la boda, pero se molestó.
No sé si siga convencida de casarse con mariano. ¿qué pasa?
Con solo verte la cara sé que algo no está bien. No sé qué cara tengo.
No puedo verme en el espejo. Deberías estar feliz.
Todo está listo para casarnos. Mi mamá ya mandó a hacer tu vestido.
Ya está pensando en el menú. Don vicente nos acaba de dar un regalo increíble.
Doña rosa te heredó su casa. Tenemos más que muchas parejas que apenas comienzan.
No hay nada que pensar para casarnos. Todo está a nuestro favor, menos la confianza que está rota entre nosotros.
Si lo dices por lo que pasó con ángela, ya te pedí perdón. Eres lo más importante en mi vida.
Eres la única mujer que me interesa. ¿por qué te niegas a ser feliz?
Ya lo único que falta es confirmar la fecha en la iglesia. Ese es el problema.
Todo el mundo opinó, menos yo. A mí nadie me pidió mi opinión.
Ya ni siquiera sé si quiero casarme contigo. ¿de verdad lo estás dudando?
Sí, por favor, no me presiones más. Necesito pensar.
Sería bueno que vayamos trayendo tus cosas para acomodarlas en el cuarto que era de doña rosa. Otra vez con lo mismo, filo.
Ya te dije que no quiero. ¿por qué insistes?
Porque es la recámara principal y ahora que te vas a casar, necesitas más espacio. Ya hablé con antonia y le dije que la íbamos a cambiar al cuarto que ocupaba ángela.
¿por qué lo hiciste? Porque es lo que corresponde.
Por más que la casa sea mía, yo no quiero ese cuarto. Ya no insistas.
No es el espacio, es lo que significa. No sé si estoy lista para ocuparlo.
Espero que me comprendas. Solo dame tiempo.
Sí. Adelante.
Son bocetos para renovar el logo de la viña. Ah, a ver.
Ellos son muy buenos. Me da mucho gusto que estés aquí.
¿qué, ya vas a regresar a trabajar? No, tengo que regresar a casa de doña rosa.
Me voy a cambiar de cuarto. ¿y eso?
Filo quiere arreglar la recámara principal para lucero y mariano. Parece que se casan pronto.
La ciega y el bastardo se casan. Me choca de verdad cuando te refieres así de la gente.
Mira, es lo que son. Y si el bastardo ya es bastante soberbio, ahora que se case con la...
Con lucero, va a ser más insoportable. No sé por qué lo dices, ¿sabes?
A mí me parece todo lo contrario, nada soberbio. Mira, olvídalo porque yo entiendo que estés agradecida con ellos y nunca vamos a estar de acuerdo.
En eso tienes razón. Bueno, ¿y qué?
¿ya hablaste con ángela? Sí.
¿cómo te fue? Pues miramos.
No me extraña. Si alguien me hubiera tratado como tú lo hiciste con ella, no habría manera de reconciliarme.
Ay, a ver si así aprendes, hermanito. Así.
¿te gustó verte?