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No, no vengas, bernabé, por favor. Yo entiendo que ángela te haya confundido.
Es atractiva. Es un poco terca, pero tiene buen corazón.
Yo no dudo del amor que le tienes a lucero. Pero la vida a veces nos pone a prueba.
Otra mujer, su carácter, su belleza. La tentación puede ser fuerte.
Y sabes, no hay que saber diferenciar atracción de amor. La atracción es fugaz.
Mientras que el amor, el amor lo vas a querer para toda la vida. Yo creo que lucero es ese amor.
Así es. Lo de ángela fue algo que no pude controlar.
Despertó sentimientos nuevos. Pero la reina de mi corazón es lucero y hoy más que nunca quiero pasar mi vida a su lado.
Y quédate tranquilo. Yo sé el error que cometí.
Además, ya ángela se fue de montalegre. Y hoy mismo voy a pedirle a lucero que fijemos la fecha de la boda.
Me alegra mucho saber que tienes claro lo que quieres. Estoy seguro.
Hay sentimientos que pueden arruinar la vida. No se puede decidir con la cabeza revuelta.
Lo de la nieta de doña rosa fue algo pasajero. Algo que no puedo explicar.
¿estás ahí? Soy ángela.
No, no, no le abras, no le abras. Amparo, ¿estás ahí?
No abras. Pasa, por favor, pasa.
Gracias, gracias. No me digas que tú también vienes a traerme otro recado de juan como bernabé.
Hola. No, no vengo a traerte ningún recado.
Vine a la ciudad porque no quiero seguir en el pueblo, pero tampoco quiero regresar a casa de mi mamá. Ah, no sabía dónde ir y pensé que tal vez podía quedarme contigo algunos días, en lo que encuentro dónde quedarme.
Claro, hiciste bien en venir. Gracias.
No sabes cómo necesito de una amiga. Bernabé vino a intentar convencerme de que vuelva a montealegre, pero ya se estaba yendo.
No, no, no tengo prisa. Ya que ángela está aquí, me gustaría quedarme un rato platicando con ella.
No, no, tu papá debe estar esperándote. Puedo irme más tarde, sin problema.
No, mejor ya vete. Ya, deja que se quede un rato, ¿no?
¿iban a tomar un vinito? Déjame que te traiga una copa.
Qué curioso es que tu hijastro tenga tu misma edad, ¿no? No lo había tratado, pero me parece un hombre encantador.
Si la vida fuera como la rayuela, todo sería cuestión de apuntar bien y no pasarse de la raya. Ay, otra vez.
Mi amor, muchas gracias, ¿eh? Gracias.
¿y tú qué haces aquí? Pensé que el padre era el que quería hablar conmigo.
Sí, pero yo también. Qué gusto que llegaste, lucero.
¿qué pasa? ¿de qué quieren hablar conmigo?
Vine con el padre para pedirle que nos case lo antes posible. Pero él quiere asegurarse que tú estés de acuerdo.
¿que nos case lo antes posible? Sí.
¿no te entusiasma la idea? ¿por qué lo haces?
Porque necesito demostrarte que eres la única mujer que me importa. Yo no quiero que dudes del amor que te tengo.
Por favor, mi amor. ¿aún quieres casarte conmigo?
No te quedes callada. Dime algo.
¿qué quieres? ¿que te diga lo que pienso o lo que tú quieres oír?
¿qué te pasa? ¿qué te pasa a ti?
¿por qué me haces venir hasta acá para esto? Quería darte la sorpresa.
¿sorpresa? ¿no será que lo estás haciendo porque te remuerde la conciencia?
No, mi amor. Es porque no quiero retrasar más nuestros planes.
Quiero compartir mi vida contigo. Ya le pedí al padre que nos case el fin de semana.
¿hablaste con el padre antes de hablar conmigo? Estamos hablando.
Querías tener todo armado para que ya yo no pudiera decirte que no. Es que no lo puedo creer.
No lo veas así. Don vicente está de acuerdo, quiere ayudarnos.
Por lo que veo ya hablaste con todos menos conmigo. Ya te dije que quería darte una sorpresa.
Pues vaya sorpresa. Lucero, por favor, cálmate.
No me voy a calmar y tampoco quiero seguir hablando contigo. No me hagas esto, por favor.
¿qué te estoy haciendo, mariano? ¿ya tienes todo listo?
Tú dime, ¿cuándo tengo que estar vestida de novia con el ramo en la mano? Ya lo organizaste todo.
No me vayas a seguir. Lucerito sí que tiene su carácter.
Mi niña, qué bueno que llegaste. Necesito que hablemos.
Yo también. Te tengo una sorpresa.
Fui a ver a carmen para pedirle que te haga tu vestido de novia. Me dijo que iba a comprar los encajes más bonitos que encuentre.
Y estuve pensando en el menú para los invitados. Ya que estás aquí, ayúdame a decidir.
¿prefieres pollo o carne de res? ¿qué se te antoja más?
¿vestido de novia, filo? Sí, carmen es la mejor costurera del pueblo.
Estoy segura que te va a hacer un vestido precioso. Le dije que tenías que verte como un ángel.
Quedó de venir en cuanto tenga el diseño para tomarte medidas. Vicente me contó que mariano fue a ver al padre para pedir fecha para la boda.
Me volvió el alma al cuerpo. ¿te hablaste con mariano?
Sí, vengo de estar con él. Y por lo que veo, ya todos decidieron por mí sin tomarme en cuenta.
Si te preocupa lo de la comida, decide tú. Mientras yo pienso si quiero casarme o no.
¿en serio? ¿qué tienes?
Sé que no puedo del coraje. Me molesta que todo el mundo decida por mí.
¿creen que porque soy ciega yo no puedo tomar mis propias decisiones? ¿qué fue lo que pasó?
Mariano fue con el padre para apartar la fecha de la boda sin preguntarme si yo todavía me quiero casar con él. Y vilomena ya mandó a hacer el vestido de novia.
Y ya se está pensando qué va a dar de comer. Tienes razón.
Pero piensa que lo hacen porque creen que es lo mejor para ti. ¿quieres a mariano?
Deberías estar feliz. Por fin se van a casar.
No sé. Siento que quiere apresurar la boda para limpiar su conciencia por haberse besado con ángela.
Eso no era lo que yo soñaba. Lo amo y no puedo dejar de amarlo, pero ahora tengo muchas dudas.
Bernabé, ¿ya viste la hora que es? Tu papá debe estar preocupado.
De noche hay menos tráfico en la carretera. Voy a llegar en menos de dos horas.
Mejor ya vete. Bueno, está bien, las dejo.
Voy a darle todo. Te doy tu recado a mi papá.
Sí, te acompaño a la puerta. Vamos.
Me dio gusto platicar contigo. ¿quieres que le diga algo a tomás?
No, yo le llamo después. Gracias.
Bueno, ya te acompaño a tu coche. Vamos.
Voy. Ahora regreso.
Sí. Hasta aquí llegamos.
Ahí está. Pues qué lástima, hombre, porque hay mucho que contar.
Otro día, con más calmita, te voy a platicar una vez. Tuve que ayudar a una señora a tener un bebé y un parto.
En plena patrulla. Sí, sí, sí.
Segundo, segundo, segundo. Otro día.
Otro día, otro día. Muchísimas gracias.
Quedamos en eso. Sí.
Nos vemos. Hasta luego.
¿bernabé? ¿se puede saber qué estás haciendo aquí?
Vine a traerle a amparo un recado de mi papá. Te estuve llamando para que fueras a una junta para evaluar el recorrido que le dimos a los visitantes de la viña y ni siquiera fuiste capaz de contestarme.
Discúlpame, no, no vi tu llamada. Como te dije, vine a traerle un recado a amparo.
Sí, sí. Y ya se va.
¿tú vienes a hablar con ángela? ¿cómo?
¿ángela está aquí? Sí.
¿por qué no subes? Sí, sí, gracias.
Quiero verte el lunes a primera hora. Sí, sí, así será.
Como siempre. No quiero que vuelvas a aparecerte por aquí.
De verdad, no soy capaz de soportar otro día como este. Para mí fue el mejor día de mi vida.
Tú y yo, solos, todo un día. No puedes negar que tú también disfrutaste de mi compañía.
Ay, no, bernabé, ya vete, por favor. ¿cuándo vas a volver?
No quería hacerlo. Entonces voy a tener que venir a verte de nuevo.
No, no vengas, bernabé, por favor.