
La transcripción se genera mediante el uso de inteligencia artificial y puede contener errores o inexactitudes. En caso de una discrepancia, prevalece el audio.
Mi amor, no me digas que le vas a hacer caso a este mocoso. Ya no mientas, ya le dije todo.
Pero es que no, no, este niño está diciendo puras mentiras. Tal vez yo le coqueteé una o dos veces, mi amor.
¡basta de mentiras! Gracias por recibirme, anto.
¿qué quieres? Pedirte una disculpa, fui yo el que te provocó esto.
¿tú? ¿pero por qué?
Para que no compitieras. Que mi mujer haya llegado a sus extremos.
¿te das cuenta de lo que ibas a hacer? Por suerte te arrepentiste y no la golpeaste con tu coche.
No, pero él no me tiró. Yo me distraje y me caí solita.
Eso fue lo que le dije a los policías cuando llegaron a preguntarme del accidente. Sí, pero yo fui el que te provocó eso.
Te asustaste y perdiste el equilibrio. Dios mío.
¡hola! ¿y tu mamá?
Está estacionando el carro. ¿por qué?
¿qué pasó? Anto, ¿estás bien?
¿cómo pudiste? No, no sé de qué me hablas.
¿te das cuenta del alcance de tu mamá? ¿de tus actos?
Incitaste a este muchacho a hacer algo muy grave. A cometer un delito.
Por suerte, recapacitó en el último momento y no pasó a mayores. No, yo no sé de qué me hablan.
Perdónenme todos, por favor. Me dejé llevar y, anto, te juro que yo jamás quiero hacerte daño.
Te lo prometo, pero... Pero debora me prometió que íbamos a estar una noche juntos.
No, no, no. ¿estás loco?
Tú y yo ni nos conocemos. Ay, pero claro que se conocen.
Yo los vi salir del vestidor de mujeres el otro día. A ella te referías cuando me dijiste que alguien más me quería bajar este baño.
No puedo creer lo que hiciste. No mientas.
Ya le dije todo. Te coqueté una o dos veces, mi amor.
¡basta de mentiras! Lo que hiciste merece hasta cárcel.
No sabes lo apenada que estoy contigo, amiga. Ay, ya pasó, ana pau.
Por mi culpa y mi mamá al final logró lo que quería, que no vas a poder concursar. Ay, ana pau, a mí concursar nunca me ha importado.
Yo lo hago porque me gusta bailar, por divertirme, nada más. Yo no lo hice por eso.
Yo todo el tiempo lo hice por quererte ganar. ¿y sabes qué es lo peor?
Que cuando me dijeron que estabas lastimada me dio gusto. Soy horrible, ¿verdad?
No, no eres horrible. Yo te quiero mucho.
Pero es que ¿cómo me puedes querer? Porque te conozco y porque hace mucho tiempo te escogí como mi amiga.
¿estás en pijama todavía? ¿estás loca o qué?
Hoy es el día de la competencia, ve a arreglarte. No voy a competir.
¿cómo? Neta me lo preguntas después de lo que le hiciste a tonela, mamá.
Ay, bueno, ya. No puedes desaprovechar este momento solo porque está coja tu amiga.
A ver, mamá, no voy a competir, ¿sí? A ver, anoche mi papá no durmió en la casa y tú nada más te estás preocupando por la competencia.
O sea, ¿neta no te importa? Bueno, no hay que ser tan melodramática.
No, mamá, es que no es melodrama, ¿sí? Es lo que siento.
Y mira, no voy a competir y se acabó, ¿sí? Mira.
Y yo te admiro por esa decisión, hija. Ah, ahora sí los dos están en mi contra, ¿no?
Deborah, anoche estuve pensando muchas cosas. Quiero pedirte que te vayas.
¿qué? ¿no te das cuenta?
Nos lastimaste profundamente. A tu hija y a mí.
A tu familia. Di algo.
Tú no puedes vivir sin mí. Yo te quiero mucho y lo sabes, pero lo que nos hiciste no tiene nombre.
¿me están volteando la espalda un par de traidores? Nos rompiste el corazón.
Vete, por favor. Se van a arrepentir.
Sin mí no son nada. Un par de mediocres.
Vamos a estar bien, papi. Vamos a estar bien.
Buena onda lo de tu viaje. Ay, sí, la verdad estoy súper emocionada.
A mi papá le ha estado yendo súper bien en el trabajo. Y, pues, en lugar de fiesta de 15 años, decidió darme el viaje.
Oye, ¿y sabes algo de tu mamá? Pues, sí.
Sí, hemos hablado con ella. Ya hizo unos intentos por regresar a la casa, pero la verdad es que ni mi papá ni yo estamos preparados.
Y no sé si en algún momento lo estemos. Ana pau, sé que nunca hablamos de esto, pero quiero decirte que...
Ya, por favor, no te preocupes. Eso ya es pasado, ¿sí?
Oye, si no va a haber fiesta, entonces no vas a hacer tu chambela, ¿no? No.
Qué mala onda. No seas menso.
Oye, pero obviamente te voy a hacer una fiesta de despedida en mi casa. ¿cómo ven?
Va, va, va. Sí, para despedida de tu viaje.
Es una buena fiesta, eh. Muchas personas.
Rico huele. Siéntate, hija.
Oye, pa. Fíjate que estuve platicando con antonella.
Sí, pues buenísimas para el viaje. ¿de veras?
¿qué? ¿de qué viaje hablan?
Creí que ya te habías ido, débora. Solo venías por las cosas que te faltaban, ¿no?
Mi papá y yo nos vamos a europa. Sí, la verdad es que a mi papá le está yendo de maravilla en el trabajo.
Le dieron un bono y pues decidió regalarme este viaje por mis 15 años. Y la verdad es que a mí me parece perfecto.
Muy bien, nena, pero ¿no va a haber fiesta de 15 años? Vi un vestido súper bonito.
Más que el de antonella. Por favor.
No, no va a haber fiesta. No va a haber un vestido mejor que el de sus otras compañeras.
Y sobre todo, vamos a hacer lo que ana paula quiere hacer. Años de sacrificarme por ustedes dos.
Años de dar todo por mi familia y así me pagan. Son unos traidores.
Sí, mamá, traidores, mediocres. ¿qué más?
Dinos. Al final, mi papá y yo somos lo peor de lo peor, ¿no?
Nunca hemos estado a tu altura. Pues yo solo quería que se superaran.
Que tu papá no acabara siendo un pobre oficinista sin futuro. Y que tú no acabaras siendo una del montón.
Lo malo es que nunca te detuviste a preguntar lo que nosotros queríamos. Éramos una familia.
Tú nunca nos incluiste en tus decisiones. Y es cierto, yo nunca levanté la voz tampoco para detenerte.
Lo que hice por ustedes. Mira, mamá, ya bájale, ¿sí?
Tus chantajes ya no funcionan. Mi papá y yo nos vamos mañana.
Incluso la distancia puede ayudarnos. Tal vez al regresar podamos platicar con más calma y...
No, yo no tengo nada que platicar con ustedes dos. Estás enojada ahorita, pero somos tu familia.
Y aquí estamos. No sé, incluso podemos tomar terapia.
¿qué? O sea, no sé, que nos enseñen a convivir como una familia y no como un equipo que tiene que competir contra el resto del mundo.
¿no? O sea, de verdad no te gustaría.
Así que te vas a europa con tu hija. Sí, don tomás.
Le pregunté que si prefería ir sola y me dijo que no. Que quería ir conmigo.
Imagina lo contento que me puse. Va a ser un viaje inolvidable.
Un viaje increíble. Ella es mi hija, don tomás.
Y él es mi gran amigo. Mucho gusto.
Ay, no, mi papá me ha hablado maravillas. Usted lo adora.
Yo nada más lo quiero. Oye, pa, mi mamá me ha marcado muchísimas veces.
Y mira, la verdad es que nada más le contesté una y a las demás no, porque ya sabes, sigue con sus cosas. ¿crees que algún día cambie?
Yo creo que sí, hija. Cuando por fin se dé cuenta de que compararse con los demás no lleva nada bueno.
No, no, es que al contrario. O sea, cuando uno se compara con los demás se llena de envidia al ver lo que ellos tienen.
Cuando la verdadera competencia es contra uno mismo. Cada quien tiene que seguir su propio camino.
Porque como dice el dicho, ¿verdad, don tomás? Anda tu camino sin ayuda del vecino.
¿ya sabías ese dicho? Pues sí, mi papá me lo dijo hace unos días.
Y pues lo vi ahorita en su cafetería. Y me encanta, ¿verdad?
Es muy padre y muy cierto ese dicho.